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Propuesta para discutir el ejercicio del periodismo y la libertad de prensa en Colombia

Por Héctor Arango M.

Periodismo Ilustración de las2orillas

 

A propósito del debate en torno al periodismo colombiano, quiero aportar estas reflexiones:

1) La tan cacareada “libertad de prensa” NO EXISTE! Es un ideal, o un simple saludo a la bandera, como la democracia, la libertad, la igualdad, la fraternidad y la equidad.

2) El tema de la “ética” no se aprende en una inútil cátedra universitaria. Creo que ésta se transmite desde la cuna por los progenitores. Y cobra mucha validez aquella sentencia de Miguel de Unamuno según la cual “Salamanca no da lo que natura no otorga”, y la otra del refranero que dice: “Árbol torcido nunca se endereza”.

3) Ningún sistema político, llámese capitalista, socialista y mucho menos el medieval feudalismo, garantizan una total libertad de prensa”. Vaya que Yolanda Ruíz de RCN, o Darío Arizmendi de Caracol Radio o Roberto Pombo de El Tiempo cuestionen los negocios, a veces turbios y nauseabundos, de sus nominadores? Ellos saben muy bien que “no deben patear la lonchera” y por eso les toca pasar de agache, posar de serviles y tragarse muchísimos “sapos”, muy de moda últimamente con el proceso de paz con las Farc. También se evidencia con la famosa “mermelada” que reciben los grandes medios periodísticos de parte del gobierno de turno para asegurar una información favorable, rayana en la lambonería y la obsecuencia. A más “mermelada” mayor genuflexión e incondicionalidad.

4) Ni hablar de los ridículos sueldos y de la explotación de los reporteros rasos de parte de los diferentes medios. Ojo, que un periodista mal pagado puede ser “vulnerable” a prácticas anti-ticas.

5) Bien complicada es la situación del mal llamado periodista “independiente, el cual depende para su subsistencia de una pauta oficial que compromete seriamente su objetividad.

6) No entro en defensa de ninguno de los periodistas cuestionados por su ligereza, apasionamiento y falta de sindéresis, pero me dispensan este aserto: “No existe un periodismo séptico y 100% veraz y objetivo. Siempre habrá máculas y peladuras al levantar las enjalmas”. El que se declare libre de culpa que lance la primera piedra. Dios nos guarde a todos los que ejercemos, según Camus, el oficio más bello del mundo.

7= Capítulo aparte merecen las flamantes facultades de Comunicación Social y Periodismo que se han convertido en fábricas en serie de profesionales mal formados e informados y que se han vuelto auténticos negocios, con profesores mediocres (El grafiti reza: “el que no sabe enseña”) y con unos muchachit@s que generalmente aspiran a ser presentadores “famosos” y no en voceros útiles y apasionados de aquellos que no tienen voz.

El debate sigue abierto, ustedes tienen la palabra!

Manizales, febrero 10 de 2016

Héctor Arango Muñoz

Jaime Lopera, desde Armenia, aporta sus puntos de vista:

Excelente y oportuno debate. La franqueza del autor está presente en cada frase. Su diagnóstico, en cambio, no es nuevo: el periodismo ha pasado por estas y otras peores pero el problema es estructural y antiguo. Reflexionemos en lo que sigue.

Cuando los partidos políticos se hacen excluyentes, como nos sucedió a los colombianos en y después del Frente Nacional, las opiniones discrepantes se van escapando entre los agujeros del status quo. Hay conformismo. El comunicador que cohabita con los conformistas, por cualquier razón humanitaria que tenga, quiéralo o no, es un tornillo de ese status quo. Los periodistas somos agentes de cambio o no somos.

Cuando un periodista elige el confort, hará todo lo posible por lograrlo. Cuando otro elige la confrontación hará lo posible por hacerla y cualquier grito suyo, por susurro que sea, abre una esperanza. Lo único malo no es la elección personal que cada uno haga, sino los reducidos espacios que la información recibe por virtud de la transacción con los poderosos –en detrimento desde luego de la opinión pública que debe conocerlo todo.

Porque, como dice Raoul Vaneigem, nada es sagrado: “ninguna idea es inaceptable, ni siquiera la más aberrante, ni la más aborrecible”. Pero tolerar las ideas no significa avalarlas, ojo con eso: esta es la pequeña porción de territorio independiente que le queda al comunicador cuando trabaja en la burocracia.

Eso sí: someter la opinión pública a un dogma cualquiera, religioso o político, sin haberla ilustrado previamente, es corromperla. Aquí radica el arte del comunicador que debe tener muy bien amoblada su cabeza para discernir lo que conviene escrutar moralmente. En mi ciudad hubo un alcalde que aceptaba, o estimulaba que dijeran de él que “robaba pero hacía obras”. Cuando sus áulicos dejaron desparramar este infundio, toda la sociedad nuestra se corrompió aceptando que esta era una práctica socialmente aceptable (y casi “digna de imitar”). Ha sido difícil desbaratar este engaño.

Y termina Vaneigem: “frente al fetichismo del dinero, la ética, por necesaria que se la considere, resulta insuficiente”. Tristes palabras para la época; por ello necesitamos más disección porque el debate es global, largo, elevado, paradójico y disímil.

Excusas, O, se me fue la mano en palabras. Saludos, JLG

También interviene Fabio Becerra Ruiz

Apreciado HECTOR:

Coincido en un 120 por ciento de lo que afirmas respecto a la “independencia” del periodismo colombiano, y en especial de algunos “iconos” del periodismo contemporáneo.

Aunque das exactamente en el clavo con tus contundentes e irrefutables afirmaciones, sin embargo no descubres el agua tibia, pues estas verdades de a puño, son vox -populi desde hace muchos años, aunque pocas personas con la valentía y honestidad profesional tuya, se atreven y comentarlo públicamente y a generar el debate que propones y que no podrá hacerse nunca, pues todos los eventuales participantes generalmente comen del mismo plato jajajajaj jajajajaj

En lo que si discrepo muy respetuosamente, es en tu mensaje subliminal contra el proceso de paz, pues queramoslo o no, los colombianos tendremos que tragarnos muchísimos e inmensos sapos, provenientes tanto de la guerrilla como del Estado ( léase ejercito y en general fuerzas militares) si es que queremos tratar de buscarle fin a esta guerra fratricida que conozco desde que tenia 5 años, y que algunos guerreristas enfermos de poder y encabezados por alguien que no menciono para no herir susceptibilidades, pretenden eternizar, para desgracia del pueblo colombiano y especialmente de las nuevas generaciones.

Te aclaro que no es este gobierno ni su Presidente, el santo de mi devoción, pero igual que millones de colombianos, veo con esperanza esta luz de una paz negociada, como única salida a una guerra que ha causado desolación, terror y muerte, en especial en los hogares de los pobres y en las clases mas desprotegidas que son quienes ponen los muertos en este querido pero martirizado país.

Un fuerte abrazo de quien te recuerda y aprecia

Fabio Becerra Ruíz

 

 

 

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