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Preparándonos para la paz en Colombia

Por José Ignacio Nieto S. *

Foto infobae.com

Ante todo quisiera felicitar a Carlos-Enrique Ruiz con motivo de los cincuenta años de la revista Aleph y además agradecerle la oportunidad que me ha brindado de expresar mis opiniones sobre el tema Ciencia y Humanismo, el cual me parece sabiamente escogido para celebrar estos cincuenta años de esa revista de cultura, única en nuestro país, que con tanto fervor y éxito él la ha estado dirigiendo.

Pensando que con ese tema se nos invita a poder expresar nuestras opiniones sobre cómo, por ejemplo, puede contribuir la ciencia a que vivamos de acuerdo con grandes ideales humanísticos como son, por ejemplo, los de paz, justicia, libertad quisiera precisar que para mí ciencia en este caso representa la búsqueda de verdades a fin de distinguirla de la tecnociencia, la cual hoy en dia está muy presente en casi todas las actividades humanas y representa, para bien o para mal, todo un poder que se puede utilizar con fines económicos o políticos.

Creo que si se quiere sinceramente promover esos ideales humanísticos hay que preguntarse, por ejemplo, si es posible vivir en fraternidad cuando muchos viven en la pobreza, y a veces en condiciones indignas, mientras unos pocos controlan con su excesivo poder económico la vida política de un país y, por consiguiente, limitan las aspiraciones sociales del sector pobre de la población.Esa pregunta conduce a otra más general en el terreno social, la cual es si es posible gozar de libertad si no hay igualdad, naturalmente de derechos, y creo que ahí la igualdad es fundamental.

Preguntas de este tipo incomodan a cierta gente, pero uno tiene que hacérselas. Nunca olvido una anécdota que acostumbraba contar Dom Helder Camara, obispo de Recife, en Brasil, quien, en la época de la llamada guerra fría, decía « Si le doy de comer a los pobres me llaman un santo, pero si pregunto porqué son pobres entonces me tildan de comunista «
Creo que para poder vivir en paz, ya sea en nuestro país o en todo el mundo, hay que estar como vacunado contra el fanatismo y creo que la mejor manera de lograrlo es mediante una educación formativa que estimule la curiosidad y la discusión de las ideas, cosa que debería promoverse por lo menos en la universidades como lo ha estado haciendo Carlos-Enrique con la cátedra Aleph en la sede de Manizales de la Universidad Nacional de Colombia y con su libro »Educación y humanismo en la vida universitaria » , magnífico testimonio de su labor en ese campo.

Creo firmemente que para que la educación pueda promover en forma efectiva la paz y la convivencia ella tiene que ser formativa y estimule tanto la curiosidad como la discusión. En ese tipo de educación puede jugar un papel muy importante la llamada Matemática Pura, la cual es para mí una de las más bellas creaciones del genio humano y cuya contribución a la Informática ha sido fundamental.Con la Matemática, y ahí incluyo a la Lógica, aprendemos a razonar, a hacer demostraciones y el conocimiento que ella nos ofrece de múltiples paradojas lógicas son de un enorme valor cultural. Por ejemplo,toda persona que haya pasado por una escuela debería haber aprendido que hay preguntas que no se pueden contestar ni con un sí ni con un no. Ella además nos enseña que muchas veces es más fácil resolver un problema particular si se le formula en una forma más general, precisamente porque así uno ve la esencia del problema. Algo semejante sucede en el campo social : por ejemplo, es más fácil y mejor enseñarle a la gente a pescar que darle cada vez un pescado.

Creo que lograda la tan anhelada paz en nuestro país el estado colombiano debería hacer todo lo necesario en materia de educación para que haya más justicia social. Por un lado tratando de cerrar esa brecha que existe actualmente entre la educación pública y la privada, producto de esa otra brecha social que le da a los hijos de familias de mejores recursos económicos la ventaja de poder tener acceso a una mejor educación en colegios privados. Por otro lado el estado debería darle mucha mayor importancia a la educación formativa, no sólo para ayudar a curar heridas dejadas por la violencia y el sectarismo político, sino también para combatir ese gran mal nuestro que es la corrupción.Para lograr esto se necesitan espíritus críticos que vigilen a nuestros gobernantes.

Sin esa vigilancia ciudadana nuestros gobernantes abusarán del poder e impondrán la incompetencia y la corrupción, situación que uno puede constatar en esas regiones abandonadas y subdesarrolladas del país, las cuales representan esa otra Colombia desconocida por muchas personas que viven en sus grandes ciudades.Con la corrupción arriesgamos de perderlo todo, desde los dineros públicos hasta nuestra libertad, ya que la corrupción permite que unos pocos adquieran un tremendo poder político y económico.Esto nos muestra que el precio de la libertad es una permanente vigilancia.

El estado colombiano tendrá, pues, que formar profesores mejor calificados no sólo en ciencias sino también en la enseñanza de idiomas, entre otros la del inglés para abrirnos más al mundo, como también en la enseñanza de la historia y la geografía tanto humana como física de nuestro país a fin de conocerlo mejor y poder quererlo más. Así tendríamos « Una educación desde la cuna hasta la tumba, inconforme y reflexiva, que nos inspire un nuevo modo de pensar y nos incite a descubrir quiénes somos en una sociedad que se quiera más a sí misma » como escribiera García Márquez en su bello artículo « Por un país al alvance de los niños «.

Gran parte de mi vida la he vivido en Montreal, ciudad canadiense en la cual no sólo conviven dos culturas, la francesa y la inglesa, sino además las que representan todos esos inmigrantes que viven aquí y que la hacen una ciudad verdaderamente cosmopolita. Esa convivencia no ha sido fácil, a veces ha habido fricciones culturales, sobre todo lingüísticas, y polémicas relacionadas con la laicidad del estado, las cuales han surgido debido a la pesencia de múltiples confesiones religiosas, pero gracias a una gran labor educativa hecha a través de foros de discusión públicos muy bien organizados sobre temas en litigio Montreal nos da a los colombianos un interesante ejemplo de convivencia ciudadana del cual podemos aprender mucho, no sólo para darle buenos cimientos a la paz que buscamos sino también para mejorar las condiciones de vida actuales de la gente proponiendo foros, previamente bien preparados, sobre temas de interés general, como son los de la salud, la educación, etc.

Mompox Foto unnamed.com

Mompox
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En Mompós,mi ciudad natal (también conocida como Mompox) he propuesto tales foros, hasta ahora en vano, pues, por desgracia ella es víctima de la corrupción electoral. Eso duele!
* Doctor en Matemáticas de Heildelberg

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