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Por error ortográfico pillan a presuntos delincuentes en patrulla clonada

Por Jairo Cala Otero

Ocurrió en Michoacán, México, en donde el Ejército detuvo a 4 personas a bordo de un carro de Policía que decía: «Divición Fuerza Rural»Come

Los ocupantes de la camioneta pickup, que no es de la Policía rural, sino que había sido «disfrazada» para que así pareciera, llevaban armas de fuego, que fueron decomisadas por las Fuerzas Federales.

Los 4 hombres fueron detenidos luego de que los miembros de las Fuerzas Armadas de ese país sospecharon de ellos por el error de ortografía al escribir sobre la carrocería «Divición» con C, y no con S.

Se presume que los hombres tienen relación con ataques a las vías de comunicación de la zona mexicana de Tierra Caliente, mediante la quema de un camión para bloquear una carretera.

(Tomada de Pulzo.com)

COMENTARIO

Casos como este pululan por doquier. Reflejan, claramente, que muchísima gente con mala preparación gramatical y ortográfica está enquistada en todas partes: en el mundo del hampa (donde hasta profesionales universitarios hay), en oficinas públicas, en empresas privadas, en colegios, en universidades, en Iglesias…

Valga esta noticia de los forajidos con mala ortografía para subrayar la capital importancia que, hasta para cometer delitos, tiene la correcta escritura. No los quiero justificar de modo alguno, ¡no faltaba más!, pero si esos bandidos mexicanos hubiesen sabido escribir bien a lo mejor hubieran pasado inadvertidos por las unidades del Ejército. Pero no, los descubrieron fácilmente por un minúsculo detalle: la sustitución de la letra ese (s) por la letra ce (c) al escribir la palabra división. «¡Tan poca cosa!», dirán los muchachos de hoy, que, con su terquedad a cuestas, se niegan a aprender las normas ortográficas y gramaticales para su propio provecho y buena reputación personal.

Otros dirán que eso les pasó a tales tipos porque «son apenas unos maleantes, ¡qué van a saber de ortografía!». Juicio erróneo. En lujosas oficinas (públicas y privadas), donde hay diplomas universitarios con marcos bonitos, colgando de una puntilla, se mueven personas de similar perfil. Aunque no necesariamente todos son pillos, como aquellos mexicanos, sí tienen como común denominador la pésima ortografía y la mala redacción. Más pena producen estos últimos casos porque sus protagonistas se hacen llamar «doctores», aunque escriban cajón con ge (g); o chulo sin hache (h).

Como los delincuentes están acostumbrados a violar las normas de la sociedad, creen que también pasarán de agache violando las normas idiomáticas. Así también ocurre con los demás descuidados con el idioma, aunque posen de tener conducta pulquérrima; si son capaces de quebrantar las normas del lenguaje, tanto más lo harán con las normas de convivencia ciudadana. Por eso no extraña escuchar, leer y observar a tantos patanes que tienen diplomas de universidades.

(Jairo Cala Otero / Corrector de estilo).

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