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Periodismo: Decir la verdad, un riesgo para la libertad o para la vida

Declaración del Círculo de Periodistas de Bogotá

El CPB expresa su solidaridad a Marco Schwartz, director de El Heraldo de Barranquilla, cuyo caso evidencia, una vez más, que el periodismo es una profesión peligrosa, porque puede ser objeto de dañinas represalias cuando se publican noticias que puedan ser incómodas para funcionarios investidos de poder.

Schwartz ha honrado al periodismo colombiano porque ha entendido la ética como un llamado insoslayable a la excelencia personal y profesional, en defensa de los intereses de la población, y con la fiscalización de cuantos ejercen el poder.

En el caso del director de El Heraldo cobran vital importancia para el Círculo de Periodistas de Bogotá y de la opinión pública las conclusiones del maestro Javier Darío Restrepo, director del consultorio de ética de la FNPI (Fundación para el Nuevo Periodismo Iberoamericano) y promotor de la creación del Comité de Ética del Círculo:

“Deliberadamente eludo el tema usual de la libertad de información amenazada por una decisión judicial contra el director de El Heraldo.

“Prefiero mirar este hecho como otra prueba de que nuestra profesión es peligrosa cuando se ejerce en defensa del bien común, amenazado por la corrupción, la arrogancia, la irresponsabilidad o la incompetencia de los que ejercen las distintas formas del poder.

“Claro que hay modos de ser periodista que no crean riesgo alguno, es el periodismo sobre seguro que se ocupa de trivialidades, o que da cuenta de lo que sucede con fórmulas asépticas que a nadie afectan para bien ni para mal. Pero este es un periodismo que no cambia nada, y que lo mismo daría su existencia o su inexistencia. Es el periodismo prescindible.

“Quedamos, por tanto, en que el buen periodismo pone al periodista al borde del riesgo o en el centro de los huracanes. Lo escribo así, a sabiendas de que no faltará el interesado intérprete que diga que justifico como gaje profesional, lo ocurrido con el director de El Heraldo.

“Pero no lo justifico, lo explico como uno de los riesgos que todo periodista debe encarar al asumir su profesión y despojarla de los mitos corruptores que la rodean, por ejemplo, el que la hace ver como coyuntura favorable para enriquecerse o para hacerse famoso. O la especie, muy acogida, de que informamos para entretener y, por tanto, como actividad marginal muy parecida a la de los recreacionistas.

“Lo ocurrido a Marco Schwartz se enmarca en esas consideraciones y en hechos como el de la mutación de la justicia en negocio o en instrumento particular de los magistrados; o la persecución a los periodistas por parte de los corruptos, de la delincuencia organizada, o por parte de los gobiernos a través de la policía o del ejército.

“La solidaridad de los periodistas con Marco no busca el fortalecimiento o la defensa de un privilegio gremial, sino de un derecho de la sociedad a ser informada en libertad y sin los condicionamientos del miedo a los poderes.

“Pero, sobre todo, es una forma de expresarle a un colega, respeto y admiración y de agradecerle ese ejercicio profesional ejemplar que nos convence de que sí es posible un periodismo hecho con integridad y con una silenciosa y discreta valentía”.
Firmado
JUNTA DIRECTIVA
CÍRCULO DE PERIODISTAS DE BOGOTÁ, CPB

Junio 22 de 2016.

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