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Paz y reforma tributaria,

Por Octavio Quintero, El Satélite

Reforma tributaria para la paz y más pobreza. Foto kaosenlared.net

El cóctel está servido: son muchos los invitados y pocos los escogidos

Hace poco no hablábamos sino de paz. Ya se mezcló el tema de la reforma tributaria. Un tema puede ser cortina de humo del otro y viceversa: mientras los voceros naturales de la sociedad civil se ocupan de defendernos de la reforma tributaria, cargada, como siempre, hacia la población más débil, avanzarán las modificaciones puntuales que se proponen a los acuerdos de La Habana; y si la vocería social se ocupa de que en los acuerdos no nos metan la misma perra con otra guasca, entonces, nos meterán el gol de la reforma tributaria.

Parece trivial el ejemplo, pero resulta ilustrativo: nos puede pasar lo de los equipos de futbol que al lanzarse al ataque en busca de igualar el marcador que tienen en contra 1-0, terminan perdiendo 2-0: vamos a terminar con un acuerdo de paz a la medida de los actores del conflicto, más una reforma tributaria a la medida de los grupos dominantes. Así de sencillo…

Ya tenemos suficiente ilustración sobre los acuerdos de La Habana y, sabemos que envueltos en la bandera de la paz, lo principal que se amortaja es un inmenso atropello constitucional que, de momento, los negociadores de los ajustes derivados del triunfo del NO, no se han ocupado, como si su interés fuera otro…

Ya nos va quedando claro también, por los primeros anuncios oficiales, que la reforma tributaria apretará la cincha del lado de la peladura: más y nuevos impuestos IVA, más gravamen a las rentas de trabajo y otra metida de mano al bolsillo de los pensionados.

Es decir, dentro de poco, tendremos nuevo acuerdo de paz y nueva reforma tributaria que dejarán como resultado, la revictimización de las víctimas de la violencia armada, de un lado; y la revictimización de las víctimas del fisco nacional, en el que prevalece la defensa del interés particular por encima del interés general.

¿Hay alternativas?

Sí, claro. Al tema de la paz hay que meterle justicia social; y al tributario, equidad. Y aunque parezcan cosas distintas, es lo mismo.

¿Qué es justicia social?

Si usted le formula esta pregunta al ‘doctor’ Google, le responde:

La justicia social se refiere a las nociones fundamentales de igualdad de oportunidades y de derechos humanos, más allá del concepto tradicional de justicia legal. Está basada en la equidad y es imprescindible para que los individuos puedan desarrollar su máximo potencial y para que se pueda instaurar una paz duradera.

En síntesis

Necesitamos una sola reforma estructural: que no es administrativa; que no es tributaria, que no es educativa, que no es laboral; que no es política; que no es judicial; que no es de género ni religiosa. Es una reforma profunda del Estado, que solo se puede alcanzar por medio de una nueva CONSTITUYENTE, no para tapar un “revolcón” económico, como Gaviria en el ’91, sino para meterle a Colombia un “revolcón” social de carácter institucional, antes de que el azaroso camino político que cruzamos, nos meta, de pronto, una salida desesperada hacia el abismo de una derecha recalcitrante o una izquierda radical; y en medio de una u otra, siga campeando la violencia que marca el destino de este país desde 1946, ininterrumpidamente, con puntos culminantes como los asesinatos de Gaitán, Galán y Gómez Hurtado, para solo hablar de tres emblemas políticos y sociales de derecha, izquierda y centro.

Fin de folio.– Nunca pongas a nadie contra la espada y la pared, su reacción de vida o muerte, puede jugar en tu contra.

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