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Para recordar al compositor de la música del Himno Nacional de Colombia

Por Jaime Rico Salazar

Oreste Sindici compositor de la música del himno nacional de Colombia con letra del poeta - presidente Rafael Nuñez. Fotocomposición Museo de la Policía Nacional de Colombia

Oreste Sindici

Oreste Sindici
Foto biografiasyvidas.com

En 1863 llegó a Cartagena la compañía operática de Luisa Visoni y en su elenco artístico como tenor llegó también Oreste Sindici Topai. Su destino final era la capital de la república. Después de haber presentadovarios espectáculos operáticos la empresa de Luisa decidió terminar con la misma y los artistas quedaron cesantes. Pocos días después otra empresa operática italiana llegó a Bogotá. La dirigían el barítono Egistro Petrilli y Eugenia Bellini y a la misma se unieron Oreste Sindici y otros compañeros. Y montaron varias óperas con las que mantuvieron entretenido el ambiente social de la vieja capital santafereña.

Por supuesto, que los artistas principales fácilmente tenían buena acogida entre las familias de alta clase social y Oreste encontró entonces la mujer de sus sueños: Justina Jannaut, hija de un matrimonio francés que tenía un conocido almacén de artículos europeos, telas, regalos, etc. Oreste ya caminaba en los 38 años (nació en Ceccano, Italia el 31 de mayo de 1828) y Justina 18. Veinte años de diferencia, pero en esa época no era tanta distancia porque las chicas de esos tiempos eran más calmadas. Contrajeron matrimonio el 11 de febrero de 1866. Dice uno sencillamente contrajeron, como se contrae también la malaria, la tuberculosis o el sida. Decidió Oreste abandonar el canto y organizó una orquesta

que colaboró principalmente en oficios religiosos y respaldó también empresas operáticas. Complementó su trabajo impartiendo clases de música a nivel privado y también en el Seminario Conciliar en 1868. Cargo que tuvo que interrumpir en varias ocasiones cuando decisiones gubernamentales lo clausuraban.

Por el año 1868 decidió comprar una finca de recreo en el municipio cundinamarqués de Nilo (cerca a Agua de Dios ó Tocaima) que llamó Prado, en donde usualmente pasaba con su familia las vacaciones escolares. He leído varias veces que se dedicó al cultivo del añil, un colorante azul que tenía entonces un buen precio en los mercados europeos, y que además la empresa fue un verdadero fracaso económico, pero el Dr. Antonio Cacua Prada en la excelente obra que escribió sobre Sindici y la historia del Himno Nacional desmiente esa información. Era únicamente su sitio de descanso. Nunca el maestro Sindici se dedicó a ese cultivo.

En 1879 fue nombrado Profesor de Canto de las escuelas públicas de Bogotá, cercanas a la Catedral. En esta época compuso mucha música sacra, himnos patrióticos, canciones escolares e instrumentó música para varias zarzuelas. Otro suceso muy importante ocurrió en Bogotá en esos años. Jorge Price fundó la Academia  Nacional de Música en el año 1882 y el maestro Sindici fue el profesor de canto y solfeo. Pero también se matriculó como alumno en las clases de armonía y composición que impartía don Julio Quevedo Arvelo y fue condiscípulo de Pedro Morales Pino.

La misma Academia le confirió en 1879 el título de Maestro en Canto. Una época para él de mucho trabajo profesional, impartía clases en el Colegio de San Bartolomé, en varias escuelas, componía música religiosa. Era una persona demasiado ocupada. Y fue precisamente cuando el señor José Domingo Torres, empleado oficial lo buscó para que le pusiera música a unos versos escritos por el Dr. Rafael Núñez, entonces Presidente de la República, para presentarlos en las festividades que ese año se harían el 11 de noviembre en homenaje a la Ciudad Heroica. No fue fácil convencerlo de que asumiera esa tarea, por sus múltiples ocupaciones y hasta doña Justina tuvo que interceder para que lo hiciera. Aprovechando las vacaciones de junio-julio de ese año se fue a descansar a su finca en Nilo y allá, cuentan que bajo la sombra de un enorme tamarindo en un armonio que tenía en su casa compuso la música para los versos del Dr. Núñez. Y allí mismo en Nilo se cantó por vez primera el 24 de julio de ese año. Sin que el mismo Sindici presintiera que años después se convertiría en el Himno Nacional de Colombia.

Al regresar a la capital lo enseñó en dos escuelas en donde impartía sus clases de música, para presentarlo en las ceremonias programadas el 11 de noviembre en la Plaza Mayor de Bogotá. Fueron seguramente los mejores años de la vida de Sindici. Pero el tiempo no se detiene. En los años siguientes continuó dependiendo del salario que ganaba como profesor de las escuelas y en el Seminario Conciliar. Vendió su finca Prado en 1897 para pagar deudas y lo que ganaba apenas le servía para pagar el alquiler de la casa en que habitaba con dos de sus hijas, Eugenia y Emilia que para

colaborarle, fabricaban tallarines al estilo italiano. Su esposa Justina, había muerto muy joven, a los 46 años en su finca de Nilo (Julio 17 de 1894) y fue sepultada en Tocaima. El único hijo varón, también de nombre Oreste, murió asesinado en Flandes en 1899. Otra de sus hijas, María Teresa había fallecido cuando apenas completaba los 18 años. La arterioesclerosis que padecía, agravada con el uso excesivo del tabaco minaron para siempre su existencia el 12 de enero de 1904. Con un solemne funeral fueron conducidos sus despojos mortales al Cementerio Central. Había una placa (no sé si aún exista) en la carrera 15 Nº 14-50 (Barrio San Victorino) que recordaba al ilustre compositor, pero no es cierto que allí falleció. Entonces vivía en la carrera 4ª Nº 18-74, barrio de Las Aguas. Allí es donde debería estar esa placa. Fotografía y datos biográficos resumidos de La Canción Colombiana, su historia y sus compositores de Jaime Rico Salazar.

 

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