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Para recordar a don Pedro Flores

Por Jaime Rico Salazar

Pedro Flores Imagen ytimg.com

Pedro Flores Córdoba era su nombre completo. Nació en la población de Naguabo, el 9 de marzo de 1894. De familia muy pobre, debió abandonar muy pronto su hogar, ya que su madre quedó viuda con 11 hijos más, cuando él tenía 9 años. En la escuela de Fajardo se graduó como maestro rural y en la Escuela Normal de Río Piedras, alcanzó el grado de maestro en Inglés y estuvo dedicado 5 años a la enseñanza en Humacao, Yabucoa y Gurabo.

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Se retiró voluntariamente de la enseñanza y trabajó en diferentes oficios. En 1926 decidió irse para Nueva York buscando mejores posibilidades de vida. Su primer empleo fue echando pico y pala, cavando el túnel del Subway de la Octava Avenida. Posteriormente se dedicó a la pintura de brocha gorda hasta el año 1928.

En esta época conoció a Rafael Hernández, empezando con él una gran amistad acompañándolo a todas las presentaciones que hacía con su Trío Borinquen. Y con 34 años de edad, sin saber nada de música, ya que sólo podía tocar medianamente la guitarra y con un profundo espíritu romántico bohemio, se le ocurrió la idea de hacer otro grupo musical que tocará más música movida para que la gente pudiera bailar en las reuniones. El grupo de Rafael era fundamentalmente para interpretar temas románticos.

Formó el grupo con Piquito Marcano, Burgués y de Yauco y lo llamaron el Trío Galón. Actuaban muchas veces en las mismas reuniones en que también se presentaba el Trío Borinquen. Se inició así una rivalidad profesional entre ambos grupos que los fue distanciando poco a poco.

Lo cierto del caso es que Pedro Flores comenzó a hacer canciones, y despertó esa capacidad oculta que tenía para componer.

El Cuarteto Flores

La casa disquera Brunswick le ayudó a organizar un grupo que le pudiera interpretar sus canciones a su gusto: Pedro “Piquito” Marcano y Rafael Ferrer “Fayito”, José “Mengol” Díaz en la guitarra. Y en el mes de agosto de 1930 hicieron las primeras grabaciones: “Idilio”, “Aguinaldo de Truya”, “Ajiaco criollo”, “Muñequita” y “Dos estrellas”…

Para el mes de septiembre el cuarteto se había convertido en sexteto ante la inclusión de Davilita, que había sido admitido para que colaborara en los coros. La primera sesión de grabación con Davilita fue realizada el 19 de julio de 1931.

Varias fueron las personas que intervinieron a través de todas las grabaciones que realizó el grupo: Cándido Vicenty, Plácido Acevedo, Diosa Costello, Pedro Vía, Fausto Delgado. En abril de 1935 ingresó Panchito Riset (estuvo un año), Rafael Rodríguez, Johnny Rodríguez, Doroteo Santiago, Clarisa Perea, Myrta Silva y varias personas más.

Con mucha regularidad estuvo grabando Pedro con su grupo de 1931 a 1937. En estos años se hicieron registros memorables: el bolero-son “Palomita” que grabó Davilita el 1 de julio de 1932, “Sin bandera” (Abril 10/35), “El retrato” éxito de Davilita, (Nov.14/35), “Linda” (Oct.11/35), “Amor perdido”(Mayo 17/39) cantado por Doroteo. Que fuera el gran éxito de María Luisa Landín en los años 40…

“Amor perdido,
si como dices que es cierto que vives dichosa sin mí,
vive dichosa,
quizá otros besos te den la fortuna que yo no te di…”

Hasta 1939 realizó una exitosa y continuada labor de grabación, pero parece que tuvo dificultades con la casa que le editaba la música y Pedro se retiró algún tiempo del ambiente musical. Se fue para México a buscar otros horizontes siguiéndole los pasos a Rafael Hernández. Pero no tuvo la misma suerte y regresó a Nueva York en 1940.

Volvió a reorganizar el Cuarteto con los guitarristas Leocadio (Lalo) Martínez, José (Mengol) Díaz y Juanito Martínez y es entonces cuando consiguió que Daniel Santos e Inocencio (Chencho) Moraza se involucraran en el grupo, así como también Ramón (Moncho) Usera y José (Pin) Madera en el saxofón. El primer registro de Daniel fue “Qué te pasa” grabado el 14 de marzo de 1940. Indudablemente esa fue la mejor época del Cuarteto Flores. Luego vendrían “Perdón” (Sept.10/40), “Irresistible” (Oct.3/40), “Añoranzas” (Nov. 14/40), “Margie” (Feb.4/41), “Esperanza inútil” (Marzo 11/41), “Despedida”, “Amor” (Abril 22/41), y “Contigo” que grabó Clarisa Perea (Junio 24/41).

La última grabación de Daniel Santos con el Cuarteto fue “Hay que saber perder” el 10 de septiembre de 1941. Indudablemente esta fue la mejor época del Cuarteto. Al comenzar la Segunda Guerra Mundial, casi todos los integrantes del Cuarteto fueron llamados al servicio militar y así se tuvo que disolver el grupo. Al concluir la guerra, Pedro volvió a intentar revivir el conjunto con otros integrantes, ya que Daniel Santos se había hecho solista, pero ya sus energías no fueron las mismas y fracasó en su intento.

En los años siguientes Pedro siguió su vida en Nueva York como compositor, produciendo más canciones para los grandes intérpretes de la época. Vivió durante 7 años en México en donde le tributaron inolvidables homenajes. Igualmente en Cuba permaneció 10 años. Regresó a Puerto Rico en 1967 y en el mes de mayo de 1979, se le rindió otra gran manifestación de aprecio y de reconocimiento a sus méritos musicales. Dos meses más tarde enfermó gravemente y fue internado en el Hospital de Veteranos de la Guerra, en donde falleció el 13 de julio, a la edad de 85 años. Hermosos boleros nos dejó don Pedro Flores
Fotografía y datos biográficos del libro “Cien años de Boleros” de Jaime Rico Salazar.

 

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