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PANTALLA & DIAL: Los cinco mejores bateristas del génesis del rock colombiano.

Por Edgar Hozzman Londonderry New Hampshire

 

Manuel Jiménez, pionero y el primer baterista de Rock and Roll que tuvo Colombia con el nació una escuela de excelentes percusionistas que compartieron escenario con músicos de renombre internacional.

Para los iconos del génesis de nuestro rock, Oscar Lasprilla, Yamel Uribe, Rodrigo García y Harold, Manuel fue el mejor baterista. Por lo anterior fue quien más grabo en los dorados años sesenta, fue percusionista de planta de, Estudio 15 y de Harold.

Perteneció a dos agrupaciones, “Los Dangers” y “Los Streakes”, en los estudios de grabación, discos Fuentes y Zeida hoy Codiscos conformo la mejor agrupación de los años sesenta, primera guitarra, Oscar Lasprilla; segunda guitarra, Harold Orozco; bajo, Yamel Uribe; teclados, Aníbal Ángel; batería, Manuel Giménez. Esta fue la base para el primer álbum de “Los Yetis” y Harold para Discos Fuentes. En Zaida para las grabaciones de Vicky, Lyda Zamora, Oscar Golden, Margie y el poeta nadaista, Jota Mario.

Su primer maestro fue su padre, Manuel Jiménez Rodríguez, percusionista cubano quien actuó con los grandes músicos de la isla en la primera mitad del siglo XX. Sin embargo quien dio personalidad a su vocación musical fue, Billy Gussak, baterista de Bill Haley a quien vio actuar y estuvo muy cerca de el durante sus tres presentaciones en Bogotá.

Edgard Dueñas, comenzó con “Los Speakers”, su primera grabación la hizo para el sello Estudio 15, como miembro de “Los Flippers” fue el primer show man e ídolo de su generación. Además de interpretar con propiedad el Rock and Roll, también incursiono en el Jazz y la música brasileña. Antes de radicarse en Los EE.UU. trabajo con, Brando Ortiz y Yamel Uribe en “El Psicodélico”, centro nocturno del Lago.

Fue un baterista con personalidad y autonomía musical, desafortunadamente no acepto la propuesta de, Yamel Uribe para radicarse en España y trabar al lado de Oscar Lasprilla y Uribe.

Abandono prematuramente la másica, sin embargo su aporto fue definitivo en el los comienzos de nuestro Rock. Murió en New York en 1999.

Su escuela tuvo una gran influencia de la escuela inglesa en su primera etapa, más tarde estudio a los maestros del Rhythm & Blues y a Gene Krupa.

 

Armando “Cocacolo” Torres, fue el primer percusionista internacional que tuvo Colombia. Su escuela la hizo al lado de Plinio Córdoba el baterista más reconocido del Jazz en los años cincuenta y sesenta, fue pionero de este género en Colombia.

Armando a comienzos de los años sesenta fue el baterista más polifacético de su generación con una gran influencia del Jazz y el sonido afro caribe.

Actuó al lado de grandes maestros como Lucho, Bermúdez, Pacho Galán, Pérez Prado, Tito Puente, Alex Acosta, Benny Bustillo, Eddy Martínez, Francisco Cristancho, Los Hermanos Mondragón, Brando Ortiz y Joe Madrid, Emerson, Lake and Palmer.

Fue descubierto internacionalmente por el tenor Carlos Julio Ramírez, quien lo llevó como percusionista al Canadá, donde se radicó.

En los años sesenta, Armando “el coca colo”, como se le conocía en el medio fue el referente para los bateristas que estaban comenzando en los grupos pioneros del rock colombiano,

Fue pionero del Rock colombiano como integrante de “Los Pelukas”, agrupación de gran autonomía musical, sin la identidad suficiente con la idiosincrasia de los rockeros.

“Los Pelukas” la integraban, Jaime Mondragón, guitarra líder; Luis Mondragón, bajo; Alberto Botero, guitarra rítmica, batería, Armando Torres.

Su ídolo y maestro fue, Tito Puente con quien tuvo la oportunidad de actuar en New York. Armando, percusionista versátil interpreta con gran propiedad todos los ritmos, afro caribes, Jazz y conceptos folclóricos hispanoamericanos.

 

Guillermo Acevedo, en el comienzo de su profesionalización como músico su gran reto fue reemplazar a Edgard Dueñas en “Los Flippers”, quien era la estrella del cuarteto por su figura, talento y escena.

Guillermo, con su personalidad, carita de niño bueno y vocación musical, le dio identidad al momento estelar de esta agrupación, cuando compitió de tú a tú con “Los Speakers”, “Los Cuatro Crickes”  y “Los Ampex”, en los escenarios de las Discotecas bogotanas y nacionales.

Acevedo, a finales de los años sesenta fue considerado la revelación como baterista. Su afán de superación lo separó de Los Flippers, para unirse con Yamel Uribe, Ramiro Lozano a músicos de la Sinfónica para experimentar  géneros más exigentes. Este nexo lo llevó a integrar “La Cuarta Dimensión”, Brando Ortiz, Guitarra – Rodrigo García, Piano – Yamel Uribe, bajo y Guillermo Acevedo, batería. Con este cuarteto ingresó al mundo del Jazz, el Bosa nova y el folclore colombiano.

Con “La Cuarta Dimensión”, viajó a España donde por sugerencia de Oscar Lasprilla, pianista y guitarrista de “Los Brincos”, estudió música con el maestro, Enrique Ilierte, una de los más grandes docentes de Europa.

En España fue músico de estudio, grabó para los grandes artistas de comienzos de los setenta como Mocedades, Formula V, Raphael, Roció Ducal, entre muchos más. Integró al lado de Yamel Uribe, “El Primer Wagon” y ”Los Pequenikes”, donde se volvió a encontrar con Rodrigo García, con esta banda pionera del Rock español grabó el mejor álbum de la producción de la historia de “Los Pekenikes”, “SS. SS. SS. Q.E.S.M”. Sus segures servidores que estrechan su mano.

Aceptando una oferta a este lado del Atlántico, se radicó en México, de  donde fue llamado al Canadá, donde se proyectó como director de orquesta, y conductor de la Orquesta de la OTI en 1987 en Portugal.

Hoy está radicado en New York, dedicado a la docencia, al Jazz y a la difusión del sonido latino. En New York ha trabajado al lado de grandes maestros, Tito Puente, Las estrellas de Fania, entre muchos más.

Su primer ídolo y maestro fue la gran estrella del Swing, Gene Krupa. Gene  baterista del Rey del Swing, Benny Goodman. Quien de los amantes de este género no recuerda lo que hizo Krupa, en el tema, “Sing, sing, sing ” un solo de batería de antología. Krupa, fue mi inspiración, mi motivación para elegir la percusión como mi futuro. Recordemos que Benny Goodman fue el ídolo del Maestro Lucho Bermúdez.

Hernando Zapata, durante medio siglo ha llevado en sus manos un par de baquetas. Muchas de ellas se rompieron al compás de un rock, otras se destruyeron por los años y muchas más quedaron en el olvido por los reemplazos.

Hernando es un profesional de la música, responsable, director de “Los Demonios”, agrupación con la cual rememora toda la programación de la música romántica de los años sesenta, setenta y ochenta. Por su mente debe existir un catálogo de más de mil canciones y de decenas de vocalistas que les llenaron el corazón a centenares de enamorados.

Quien primero creyó en su talento y vocación fue el pianista argentino Juan Carruba. Lo apoyó y orientó invitándolo a integrarse a su agrupación. Más tarde, su padre le marcó el norte musical, ensenándole los secretos de la percusión.

Cuando su familia se trasladó a Cali, encontró la oportunidad de integrarse a “Los Demonios”, gracias al llamado de dos nóveles periodistas que estaban haciendo sus primeras armas el La Voz del Valle: Mario Alfonso Escobar y Oscar Rentería. Ellos requerían con urgencia en 1964 un baterista que le hiciera la  segunda a los guitarristas Juan Gabriel Recio, Diego Montaño y Tito Vives, además de los cantantes los hermanos Diez, Luis y Orlando.

Con “Los Demonios” trabajó cinco años que le dieron la oportunidad de recorrer a Colombia y compartir con todos los pioneros del Rock nacional en inolvidables sesiones a Go Go y Ye Ye.

En 1970 organizó “La unidad Cuatro” agrupación más versátil y profesional. En ella dio sus primeros pasos profesionales, uno de los grandes arreglistas colombianos, el maestro y pianista Diego Rodríguez.

Con “La Unidad Cuatro” ocuparon el segundo lugar en el concurso musical más exigente que ha tenido la radio y televisión colombiana, “La Orquídea de Plata Philips” versión 1970.

Hernando Zapata, matemático y percusionista, pionero del rock en el occidente y sur de Colombia, continua comprometido con el sonido que lo proyecto profesionalmente, el Rock and Roll.

Heredo su devoción por la percusión de su padre, quien fue un excelente baterista, Fernando Zapata quien integró las mejores orquestas de los años 50 y 60 con el maestro Lucho Bermúdez a la cabeza , Felipe Henao y Manuel Jota Bernal, entre otras agrupaciones.

Además de “Los Demonios” y “Unidad cuatro” también trabajo con, “Alfa seis”,-La Orquesta del Maestro Manuel Jota Bernal, –  La orquesta “5ª Compañía”, -“Los Platers “, -“Los Terrícolas “ ,” Los Galos “,- “Los Pasteles Verdes” además fue músico de estudio, grabo para, Sonolux, Codiscos, Discos Philips y CBS.

Estos profesionales dejaran huella en una generación de románticos, místicos talentosos, idealistas que hicieron de los inolvidables años sesenta lapso en el que se generaron los grandes cambios del siglo XX, gracias a su sonido, poesía y filosofía de, paz y amor.

Hoy cuando nuestra generación se apaga silenciosamente, mi tiempo recuerda con nostalgia a quienes fueron los héroes de sus historias y dieron identidad a los irrepetible y añorados años sesenta, los de las chicas ye ye, sus minifaldas, medias tobilleras nuestras botas cubanas, melenas, las discotecas A Go Go y los redobles de quienes marcaban el ritmo de nuestro, Rock and Roll.

No cuento mi tiempo es mi tiempo el que lo cuanta.

 

Talento que debe ser apoyado y promovido. Esto es lo nuestro no el estridente ruido, foránea, reguetón y norteño. Esto es música.

 

 

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