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Otro niño wayuu murió en un “paseo de la muerte” en la Guajira.

Por Libardo Muñoz, Cartagena

Hospital San José, Maicao, Guajira Foto El Heraldo
Ignacio Romero Sulbarán Jusayuu, de un año de nacido, murió el pasado 24 de octubre en la IPS Gyo Medical de Maicao, Guajira, en un cuadro de deficiencias físicas derivadas de la desnutrición.
Hasta el 23 de octubre habían muerto 26 niños guajiros por desnutrición este año pero, con el deceso del pequeño Ignacio, la cifra de esta tragedia humanitaria aumenta a 27 en lo que va de 2017, de acuerdo con el Boletín Epidemiologico de la Secretaria de Salud de Riohacha.
Hasta el fin de semana que corre, se encuentran censados 793 niños menores de 5 años con desnutrición aguda y 414 con bajo peso al nacer.
Otras fuentes dicen que en toda la guajira hay 39 mil niños desnutridos.
El 23 de octubre en la noche Ignacio Romero Sulbarán Jusayuu fue llevado al hospital San José de Maicao, remitido desde el Centro de Salud de Siapana, alta guajira, con tos, dificultad respiratoria y fiebre, además con una patología de desnutrición aguda severa, pero como no tenía “aseguramiento en salud” no le dieron ingreso a la Unidad de Cuidados Intensivos de ese establecimiento y lo enviaron al Centro Regulador de Urgencias y Emergencias.
Ahí no términó el paseo de la muerte del pequeño Ignacio, pues lo remitíeron a la UCI pediátrica de la IPS Gyo Medical de Maicao, donde ya no había nada que hacer.
El departamento colombiano de La Guajira es el teatro de un exterminio no declarado de la etnia wayuu, abandonada por el Estado, de donde se concluye que la sociedad vive una Crisis humanitaria, puesta en conocimiento de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.
La Guajira tiene una población de 500 mil habitantes, muchos niños wayuu continúan muriendo, las cifras de esta desgracia no son precisas porque la presencia estatal es nula en muchos casos.
Las enormes distancias entre una y otra ranchería, bajo un sol inclemente, hacen muy ardua la labor de voluntarios y trabajadores sociales guajiros para lograr un cuadro coherente del marginamiento y de la irresponsabilidad del establecimiento colombiano en esa zona.
En 20 años el departamento de La Guajira ha recibido más de mil millones de dólares por participación de la explotación carbonífera de El Cerrejón, pero la corrupción dilapidó esa cantidad y la asignación del presupuesto nacional.
Hoy, dos exgobernadores guajiros están encarcelados por delitos conectados a la corrupción política de la Región Caribe.
Al terrible flagelo del hambre, el habitante raizal de la Guajira, debe añadir la falta de agua, por la desviación del arroyo Bruno, pues la Drummond, la utiliza en el proceso de extracción del mineral.
La Guajira es la nación indígena más grande de Colombia,
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