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Otro libro de Jaime Rico Salazar: La vida artistica de Alejandro Wills

Por Jaime Rico Salazar

Imagen portada del libro sobre Alejandro Wills

Presentación de la obra a manera de Prólogo…

Durante muchos años se nos ha venido diciendo que nuestras canciones tiene raíces chibchas o también que nacieron en las tiendas del barrio de Las Cruces en Bogotá, por allá en la etapa de la vida de la Colonia. Que nuestras canciones en su origen son campesinas. En 1929 Emilio Murillo fue a Sevilla, España, con Wills y Escobar y en una reunión interpretó en el piano una suite de origen chibcha. ¿Dónde se conseguiría Murillo una grabación de la música chibcha? Por supuesto, Murillo fue un excelente compositor, excelente pianista, gran improvisador y el tema chibcha pues era de su inspiración.

Y Wills y Escobar cantaron todo el repertorio de canciones colombianas que habían trajinado en 20 años de giras artísticas por 20 países de América. Y los comentaristas españoles recalcaban el origen indio de nuestro folklor musical. Nada más falso y mentiroso. Cierto es que los indios tenían sus cantos muy importantes en sus ceremonias religiosas y guerreras, pero esas manifestaciones musicales no llegaron hasta nosotros. Cierto es que en todo el mundo los campesinos de todas la épocas han tenido un repertorio de canciones para cantar.

Finalizando el siglo XIX y en los comienzos del XX comenzamos a conocer un repertorio de canciones compuestas por los mejores compositores de la época, de reconocida trascendencia musical, sobre versos de poetas ilustres que hubo muchos en esa etapa de la vida nacional. Recordamos: “Trigueña” y “Cuatro preguntas” de Pedro Morales Pino, “Van cantando por la sierra” de Daniel Uribe, “Asómate a la ventana” de Alejandro Flórez, “Flores negras” de Julio Flórez, y otras más que estuvieron en las voces de los duetos que formaron por esos años Patiño y Wills, Baquero y Romero, Forero y Patiño y Wills y Escobar y otras voces. Eran canciones con letras de Enrique Alvarez Henao, Clímaco Soto Boda, Constantino Obando, Víctor y Federico Martínez Rivas, Francisco Restrepo Gómez, Miguel Vásquez Arrubla, Carlos Villafañe, Gastón Doria, Arturo Suárez, Julio Vives Guerra, todos poetas distinguidos que no tenían nada de campesinos. Las canciones con lenguaje campesino que cantaban Wills y Escobar eran letras de Daniel Bayona Posada.

Cuando Wills y Escobar comienzan sus presentaciones en Bogotá y sus giras por el interior del país llevan en su repertorio las canciones que había compuesto Alejandro Wills con letras de los poetas citados anteriormente y ese fue el repertorio que dieron a conocer por toda América: “Tiplecito de mi vida”, “Ribereña”, “Arrayanes”, “Por el senderito”, “Tras de las verdes colinas”, “En la romería”, “Quereme chinita”, “Su mercesita linda”, “Ojeras”, “Desde la playa”, “Chinita querida”, “Zagalita de mi huerto”, “Rumores”, “Hasta Mañana”, “Bajo el cafetal en flor”, “Florida juventud”, “Bogotá” y muchas, muchas más… Wills aportó al cancionero colombiano 53 canciones. Que fueron el repertorio que todo Colombia cantó a partir del año 1914. Y como no había grabadoras en esos años tenían que cantarlas dos y tres veces en sus presentaciones porque el público se las pedía para poder aprenderlas. Ese es el cancionero colombiano que tiene difusión en esos años, los bambucos, pasillos, torbellinos y danzas que cantaron Wills y Escobar.

Y en los álbumes que hizo Wills con todos los comentarios periodísticos que recogió por toda América figuran esos repertorios, no nos los estamos inventando…Alejandro Wills fue el compositor más importante que tuvo Colombia en el nacimiento del cancionero nacional y en la música instrumental por supuesto, fue Pedro Morales Pino……………………….……………….
                                                                                                    Jaime Rico Salazar

La historia de cómo se hizo este libro…

Este libro posiblemente no tenga mucha importancia para el lector común. Sí es muy importante para todas aquellas personas que se interesen en conocer la historia de la canción colombiana y hoy ya desafortunadamente no son muchas. La gente joven que ahora está buscando la perfección en la ejecución de nuestros instrumentos típicos como el tiple, la bandola o la guitarra, poco se interesan en conocer la historia de la canción colombiana. Se cuentan en los dedos de las manos. No leen, no estudian, no se actualizan y todavía están diciendo que Pedro Morales Pino nació en Cartago.

Hernán Restrepo Duque siempre se quejó de la ausencia de documentos que sirvieran para certificar la historia de la canción colombiana y en el prólogo que le hizo al libro de La Canción Colombiana y su historia lo manifestó claramente…

Los álbumes artísticos…

Comenzando el siglo XX los artistas que querían viajar a otros países, recortaban los comentarios que hacían los periódicos sobre sus actuaciones y los pegaban en un álbum grande, como el que se utilizaba para poner fotografías. Ese álbum era como la tarjeta de presentación con la que demostraban la calidad de su labor artística, en los teatros de otras ciudades o países que fueran a visitar. Tres artistas nuestros los hicieron: Pedro Morales Pino, Alejandro Wills y Jorge Añez.

Hernán Restrepo Duque no tuvo la suerte de conocerlos. El archivo de Morales Pino estuvo oculto durante muchos años en un baúl de la casa de su hijo Augusto y éste nunca lo supo. Y hace unos pocos años fue encontrado por su hija. Archivo histórico que yo si tuve la suerte de tener en mis manos y que me sirvió para escribir la biografía de Pedro Morales Pino y la Lira colombiana con una certeza total de datos y de fechas.

Hernán supo de la existencia de dos álbumes que organizó Alejandro Wills en su largo recorrido por todos los caminos de América durante 20 años, él los vio pero no se los quisieron enseñar. Cuando Hernán estuvo en San José de Costa Rica en 1984, me contó quien los tenía, para que buscara la oportunidad de conocerlos. El señor Guillermo Amado Gracia, tiplista del Cuarteto Luis A Calvo los tenía, pero no los quería enseñar. Desconozco las razones que tendría para no mostrarlos. Curiosamente no sabemos por qué o cómo,  cuando falleció Alejandro, esos álbumes quedaron en manos diferentes a su familia, a su esposa que era lo más lógico. Aparecieron en poder del señor Humberto Correal que era el representante que tenía Luis A. Calvo en Bogotá. Y al fallecer este señor le quedaron a Guillermo Amado.

En 1985 hice un viaje de San José a Bogotá y me di a la tarea de buscar al señor Amado, hasta que supe la dirección de su residencia y fui a visitarlo. El señor me abrió la puerta de su casa y le manifesté el interés que tenía en conocer esos álbumes. Muy cordial, me hizo seguir a su casa y me los enseñó. Y cuando los abrí me quedé asombrado.

Cientos de recortes de periódicos de toda América con comentarios acerca de sus actuaciones. Para poder trabajar ese archivo tenía que tenerlo en mis manos muchos días y como pensé que no me lo iba a prestar, le pedí que me lo dejara fotocopiar. Me dijo que volviera al día siguiente para ir a fotocopiarlo. Al día siguiente regresé y me dijeron en su casa que don Guillermo no estaba. Fuí  tres días más con el mismo resultado. Y me tuve que regresar a San José con las manos vacías. En 1987 y en 1989 regresé a Bogotá y en cada viaje fui tres veces a buscar a señor Amado con el mismo resultado… no está…

En junio de 1990 regresé a Bogotá y me invitaron a una reunión que le iban a hacer a Jaime Llano González con motivo de su cumpleaños y allá fui. Allí estaba el señor Amado. Me saludo muy amable y me dice: ! Maestro por qué nunca más volvió a la casa para prestarle el álbum de Wills…! Que hipócrita¡…

Entonces me dice: Se los voy a regalar a Jaime Llano de cumpleaños, vaya mañana a mi casa y los vamos a fotocopiar antes de dárselos a Jaime. Por supuesto, le dije que sí. Y al día siguiente fui con la certidumbre de que me iban a decir que el señor Amado no estaba, pero estaba tranquilo, pensaba que si se los daba a Jaime Llano, él sí me los prestaría. Y efectivamente, don Guillermo me estaba esperando, sacó los álbumes y los fuimos a fotocopiar a una pequeña tienda de barrio que estaba cerca. Desafortunadamente la fotocopiadora era muy pequeña y la calidad de las fotocopias fue pésima, pero pude conseguirlas. Y con ellas pude elaborar una parte de la biografía de Alejandro Wills que adicioné al libro de Pedro Morales Pino y la Lira Colombiana en razón a que la vida artística de ellos estuvo muy unida.

Pero quedó mucha información por fuera. Pasaron unos años y pensé en pedirle a Jaime Llano que me prestara los álbumes de Wills, que supuestamente le había dado Guillermo Amado, para sacarles una mejor fotocopia. Y lo llamé, me contestó Luz, su esposa, muy amable, y me informó que Jaime había perdido la memoria, estaba con Alzheimer. Le conté para que quería verlo y me dijo que iba a buscar los álbumes y que me los prestaba. La llame como tres días después y me dijo que los álbumes no estaban en la casa. Supuestamente el señor Amado no se los entregó.

 Y ahora el final… El señor Amado tenía un hijo residiendo en Los Ángeles, California, se fue a vivir con él, y allá falleció el 4 de noviembre de 2014. Y ¿dónde quedaron los álbumes de Wills? Es un misterio… Por lo menos quedaron mis fotocopias del archivo. Con ellas se hizo esta obra…que quedó escrita como el testimonio de la vida de Wills… Nadie más en Colombia ha conocido ese documento…

El estado en que están los álbumes es deplorable. Por supuesto, el papel periódico se deteriora muy fácil después de pasar cerca de 100  años sin haber tenido un cuidado especial con sus páginas. Por otra parte, al álbum, alguien diferente a Wills le metió la mano posteriormente y lo desorganizó. Y encima de un artículo pegaba otro encima, quedando tapado el que quedaba debajo. No está en orden de fechas como supuestamente lo organizó Wills y adelante del álbum hay recortes de periódicos de muchos años atrás…En muchos recortes no figura el nombre del periódico. Fue una difícil tarea tratar de organizarlos… Pero aquí queda esta obra para la historia de la canción colombiana como el mejor testimonio, y muchos no lo saben, de quien fuera el mayor creador e impulsador del cancionero colombiano…Alejandro Wills…

 

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