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OTRAPARTE: Poesia turbayista

Por Ocar Domínguez Giraldo

El ex presidente Turbay y su esposa Amparo Canal. Foto static.iris.net.co

Publica Lecturas de El Tiempo del sábado “próximo pasado” uno de los poemas de doña Amparo Canal dedicadas al presidente Turbay. El libro dice llamarse “Sentimientos y ternuras IV”, y viene con carátula roja liberal oficialista, o sea, el color que aman doña Luz Castilla de Melo y doña Merceditas Rojas de Rivera.

El libro que reduce la poesía a sus injustas proporciones, sería el 7001 en la biblioteca del fallecido estadista.
Lo malo no es que sea el cuarto tomo. Lo preocupante es que si hay cuarto, existe el peligro de que haya quinto. ¿Será que en poesía tampoco hay quinto malo?

Con Perogrullo, mi filósofo de cabecera, diría que si ha habido cuatro libros de poemas, es porque los turbayistas han agotado todas las ediciones. Ninguna amiga poeta me ha dicho que apartó parte de su quincena o de sus regalías para comprar la obra de su colega. A no ser que estén esperando que el libro les llegue gratis.

El agotamiento del libro de poemas de marras (y de malas la poesía) le está diciendo al mundo que los turbayistas saben ser amigos de sus amigos: en vida de Turbay compraban el libro de doña Amparo y encimaban hoja de vida.

Pero ahora la generosidad turbayista se sale de madre pues ya no hay posibilidades de chanfa. Ni siquiera en el gobierno de Uribe, poeta de un solo verso: el que le pidieron de la revista Soho. El verso no fue lo suficientemente malo porque mi paisano fue reelegido.

Otro verso para Soho y “habremus” presidente por tercera vez. Y este país no se resiste a José Obdulio, sus trajes y su ideología, cuatro años más. Bueno, también es cierto que el pueblo no tiene memoria, aunque tiene muy buena amnesia.

Otra posibilidad es que el turbayismo haya consagrado a doña Amparo como la poetisa mayor del movimiento que cambio la historia del país en dos: antes y después. ¿De qué? Bueno, de eso se ocuparán los historiadores que para eso les pagan.

De pronto, las respuestas estén en el libro entrevista que hicieron a dos manos Turbay y el ilustre caucano Carlos Lemos Simmonds (Turbay, de la base a la cumbre). Allí está consignada la letra menuda de su gobierno con un delicioso regalo: todos los lugares comunes dialécticos con que enriqueció el turbayismo la política criolla.

Veamos el poema de doña Amparo de Turbay que publicó Lecturas con algunos comentarios míos en azul Bertha Hernández de Ospina Pérez:

SIN MI AMOR

Amor: ¿Qué haré
Yo sin ti (siempre queda el recurso de los crucigramas y del croché)
La noche que
No te tenga (¿Qué tal ver un mal reality por tv?)
Y el día que
No te vea? (para eso están los lentes de aumento y los álbumes)
El sol no alumbrará
Para mí (mentira: el sol alumbra para todos. No discrimina),
Quedaré
Sin piso, sin techo (ojalá no llueva ese día)
Sin aire, sin luz (menos mal que agua sí habrá, si no olvidaron pagarla)
Quedaré
sin mi amor. (pero con una buena pensión y una biblioteca de 7.000 virgen)
Mi vida será,
Como viajar en
La penumbra, (inclusive con la seguridad democrática es mejor viajar de día)
Como navegar
Sin oriente. (y sin occidente, norte, ni sur)
Mejor será
Esperar la muerte. (la gente debería tener la sana costumbre de morir, decía Borges. Además, no hay que tomar la vida demasiado en serio: nadie saldrá vivo de ella, dicen).

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