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OTRAPARTE: Matrimonio en el circo

Por Oscar Domínguez Giraldo, Diario El Tiempo, Bogotá

El matrimonio de Antanas Mokus Foto jetset.com.co

En la cédula, el sujeto queda con la cara que quisiera para su mejor enemigo. Estéticamente, quedamos de recoger con cuchara, con cara de yo no fui. Uno no tiene el rostro que quiere, sino el que puede. De niño, quería crecer para parecerme a Tony Curtis o a Tyrone Power.

Votaría gustoso por un candidato que nos garantice que la foto de la cédula será tomada por un fotógrafo de pedigrí. Podría ser el argentino Daniel Mordzinski. Nos subiría el ego y mejoraría la productividad tener el mismo tomamonos que retrata al estrato seis intelectual.

Si el che Daniel no está disponible porque anda fotografiando egos, podría ser alguien menos encopetado. También votaría por aquel candidato que autorice Photoshop para el retrato de la cédula que nos acompañará perrunamente a todas partes.

Por solidaridad con sus mascotas, muchos terminan pareciéndose a su perro, como un personaje de Camus. En la cédula original no nos parecemos a nadie. Antes había que andar con ese inri. Menos mal, para la cédula vigente mejoraron las cosas.

Espero que el hecho de haber perdido tres centímetros de estatura no me inhabilite para sufragar. Por cédula mido 1,73 centímetros, pero mi proctólogo (¿o sería el ortopedista?) me midió y encontró que me he encogido. Espero no seguir desapareciendo. No quiero ahorrarle trabajo al horno crematorio.

Espero que el hecho de haber perdido tres centímetros de estatura no me inhabilite para sufragar.

Pero es hora de ir al meollo del asunto. No todos los días se puede votar para Senado por alguien que se casó en una jaula de circo, en presencia de siete tigres y de un notario, Mario Fernández, un rabino, Mario Gurevich y el padre Francisco de Roux.
Mi candidato es partidario de la no confrontación para resolver conflictos y aboga por lo que alguna vez denominó la “utopía educativa”.

Imagen completa: Salida de los recién casados a bordo de un elefante del Circo Hermanos Gasca.
Foto Jet Set

Le gusta que las cosas serias se hagan mamando gallo. Por eso se casó en el Circo de los Hermanos Gasca. Como estábamos en pleno proceso 8.000, se casó con doña Adriana sobre un elefante. Al profesor Mockus de pronto le da por mostrar la petite différence en público. Ojalá su afición por los simbolismos no le embolate la curul.
En la consulta del Centro Democrático no votaré embarracado por ninguno de los varones domados.

Finalmente, si bien no sé cuántos habitantes por metro cuadrado tiene Mongolia, tengo claro que el periodista y escritor Reinaldo Spitaletta tendrá mi votico para Cámara.

 

MOCKUS, ANTICANDIDATO

 

Foto: Miguel José Torres Plata. La Silla Vacía

 

Mantiene alborotado su complejo de Edipo. Su mamá todavía lo manda por leche y pan a la tienda de la esquina.

Gana una elección y es el primer sorprendido. Su primera reacción es: ¿esta gente está loca que votó por mí?

Es al único aspirante al que la mitad más uno de los electores le conocen el trasero, y los jardines colgantes de su babilonia sexual.

Hace planteamientos y campañas publicitarias tan insólitas que pocos se las entienden. Mal cdidato, tiene la opción de ser buen senador.

Debería andar siempre con intérpre  que la “traduzca” sus tesis.

Alguna vez pidió perdón a sus electores por haber abandonado el puesto de burócrata que ocupaba. Yo no le perdoné, pero mi voto es suyo.

Cuando hace algo malo se manda memos con copia a su hoja debida. Sería capaz de meterse a la cárcel si el lapsus cometido es muy grande.

Con su barba tiene pinta de cónsul romano. Se casó  con doña Adriana encima de un elefante y en una jaula con siete tigres de bengala que se “abstuvieron” de engullírselo en bisté.

Volvió mockusianamente coqueta una ciudad que fundó años el abogado-escritor-mosquetero don Gonzalo.

Nos enseñó a respetar la cebra, ahorrar agua, amar y tolerar al prójimo, no vaciar el inodoro sino cuando el olor no se pueda aguantar más. Pendejaditas que reconcilian con la vida.

Cuando fue candidato presidencial no se achicopaló para decirles a sus electores que si ganaba impondría más impuestos.

Alguna vez cobró por conceder entrevistas. Cuando  cobraba por ellas dijo a la televisión en Miami que en su “jodentud” se metió sus cachos de marihuana pero que no quedó enviciado. (Bill Clinton fue más allá: dice que se la fumó  pero que no la aspiró. A otro perro con ese hueso. Algo tan exótico embarazar  “parcialmente” a una fémina).

Cuando se quedó sin puesto de alcalde decidió meterse de reportero en QAP de las famosas Marías del periodismo. Lo hizo tan bien que sus colegas de la llanura exigimos que lo botaran del puesto. Ahora, algunos de esos envidiosos protestantes votamos por él.

Una vez, convertido en Gandhi al revés, en lugar de tomarse un vaso de agua o regar las flores se lo arrojó a la cara al candidato Horacio Serpa. El bravero santandereano se aguantó nada estoicamente el varillazo.

Es profesor de matemáticas, filosofía y física en sus ratos de ocio. No halaga al elector, prefiere asombrarlo.

Si triunfa o pierde es posible que se vaya a la última función de cine.

No tiene afán para llegar al senado como antes no la tuvo por ser presidente. No morirá del estrés que produce el poder. Tiene cara de no quebrar un plato. Los puede quebrar todos. Se encuentra con Gabino, el del ELN,  y es capaz de chantarle un pico en la jeta. O el famoso vaso de agua. (El ELN hace años sacó máster como pedófilo de oleoductos: se encuentra el tubo en cualquier recodo y lo viola. Les importa un carajo los devastadores daños ecológicos, la muerte de la flora y fauna, que las aguas queden contaminadas largo rato perjudicando miles de personas ¡Dizque revolucionarios. Bendito!)

De lejos se le ve que no ha tenido –ni tendrá- asesor de imagen distinto a él,  a su esposa y su hija Laima. El rencor no figura en el diccionario de este amante de la “utopía educativa.”.

Mi candidato para senado por las huestes de Sergio Fajardo, asegura – no sé de donde sacó el dato-  que al país le gusta que haya menos mano dura, que las cosas se hagan como mamando gallo.

De pronto estamos muy solos sus electores, pero al mismo tiempo, muy bien acompañados de nuestro candidato sui generis.

 

CHE, SPITALETTA

Reinaldo Spitaletta
Foto archivo particular Spitaletta

 Tiene cara, anteojos y sonrisa de quien perdió aritmética, álgebra y trigonometría en el bachillerato, pero ganó siempre literatura. Soñó con ser ingeniero eléctrico de la U. de Antioquia. Cambió de sueños y finalmente aterrizó en el periodismo por la vía de la literatura. O en la literatura por la vía del periodismo que hizo en la “invicta”  U. de Antioquia. Este activista del signo cáncer, aspira a ser padre de la patria como representante a la Cámara.

Tiene ancestros italianos y cartageneros. Sus antepasados vinieron a lomo de mar desde un pueblito llamado Tocco Caudio, cerca de Nápoles. Por eso hay Spitalettas hasta en Bello donde nació de un big bang de amor entre mamá Romelia y papá Guillermo. Sergio, Richard y Rodolfo completan la banda. El día que nació no imaginó que sería el presidente del centro de historia de su pueblo ni egresado de la maestría de historia de la Universidad Nacional.

El che Reinaldo Spitaletta Hoyos, fue editor del Literario Dominical de El Colombiano, donde cargó ladrillo durante más de 20 años. Entró un primero de mayo para estar a tono con su talante de defensor de los humillados y ofendidos cuya vocería ha asumido desde siempre en sus columnas. Por eso lo admiro, ve, y por eso mi escueto voto es por vos Ché.

Actualmente es columnista de El Espectador, escribe para El Mundo, tiene su propio blog, programa en radio, y como no es escaparate de nadie, no se queda con nada de lo que sabe.  

Lo único que no tiene es prontuario de pillo; nunca tendrá la casa por cárcel. Tendrá la casa por casa. Es un señor.

Todos los días es leal al proletariado y al poetariado.

(Una vez escribí una columna para felicitarlo por su nombramiento como director del suplemento Generación. Del periódico me llamaron para informarme que hasta ese día Spitaletta había trabajado con ellos. Tocó improvisar otra nota sobre las muchas formas de apagar un fósforo,  o sonarse la nariz, creo. De retazos de la columna que finalmente no se publicó están hechas estas líneas que han sido actualizadas, aumentadas).

Para copiarse de su paisano don Marco Fidel Suárez,  defendió a mordisco ventiao el idioma como corrector de estilo del periódico donde fue editor de Domingo, Educación y Cultura.

Su caso es el de un hombre para un oficio (la palabra) y el de un oficio para un hombre. Nacieron el uno para el otro, “antes de conocerse se adivinaron”, para decirlo en letra de bolero. O de algún tango, en los que el che Spitaletta es ducho, un hacha, pibes.

No tiene tiempo de ser chicanero. Se tiene confianza para el bajo perfil. Nunca se enfermará de su bien ganada importancia.

Spitaletta tiene  más hoja de vida que  María Magdalena. Su prontuario de intelectual nada impuro garantiza que hay guardián en la heredad periodístico-literaria. Y política si sale adelante con su enguandia de ser político, vos.

Si usted desea leer un buen cuento suyo ahí está su “plusvalía de sueños” como él mismo bautizó su libro “El desaparecido y otros cuentos”. En el prólogo de la obra, su carnal Memo Ánjel, con quien ha escrito al alimón hartas ficciones, dice que a Reinaldo “la literatura le crece en la piel y en los ojos más rápido que el pelo y las uñas”.

¿Que hay que escribir novelas basadas en historias reales de Bello? Pues ahí está  “El último puerto de la tía Verania”.  Como había que perpetuar algunos nombres, a veinte dedos con Mario Escobar Velásquez escribió “Reportajes a la literatura colombiana”. De Escobar, el mismo Spitaletta dice que es un tipo que escribe para encontrar la felicidad. Sin  saberlo, estaba hablando de sí mismo.

Parió otro libro cuyo título conviene leer en compañía de adulto irresponsable: “Vida puta, puta vida”, en el que recogió testimonios de mujeres dedicadas la profesión más antigua y nueva del mundo. También ha sido teatrero y arreglista musical.

Sus primeras armas reporteriles las hizo redactando poéticos boletines de prensa para los sindicatos de la Bella Villa. Sin confirmar sí lo digo: este es un modelo de lead (encabezado) de uno de sus boletines: “Mientras deshojaban un atardecer y miraban el vuelo sin estrés de una garza blanca de regreso a casa, los trabajadores de la fábrica tal entraron hoy en huelga de sonrisas caídas y estómagos vacíos ante el anoréxico reajuste del salario ínfimo…”.

En radio, lo pescan en la Emisora de la UPB con su programa “Medellín al derecho y al revés”. Una delicia. En UPB  también estudió y ha compartido lo que sabe como profesor. La tacañería no es su fuerte. No se lo pierdan los domingos en “Palabra y obra”, suplemento dominical de El Mundo.

A través del siguiente enlace llegan a blog: https://spitaletta.wordpress.com

 

Como discípulo del polaco R. Kapuscinski, Reinaldo decidió que periodismo sin bases históricas es como un circo sin asombros.

Se le puede aplicar otra máxima de don Kapu: un periodista es, ante todo, buena persona”.

“Habemus” Spitaletta para rato en el periodismo y su carnal la literatura. Y ojalá en la Cámara de Representantes.

 

 

 

 

 

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