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OTRAPARTE: Gracias, pero no

Por Oscar Domínguez Giraldo, Diario El Tiempo, Bogotá

Donald Trump asume todo el poder norteamericano. Foto nuevoherald.com

Mr. Domínguez.
Por absurdas fallas del correo me veo obligado a enviarte la invitación a tu e-mail. Sé que es tarde pero de todas maneras mañana, día de mi posesión, estarás en mi pensamiento. Un abrazote, Donald

Don Trump:
En mejores partes me ha cogido la noche. Mejores posesiones me he bebido. Así me aprieten la CIA y la DEA amangualadas, no cuente con estos huesitos y esta carnita en su posesión. A estas alturas del partido (71 años, uno más que su educación) soy de los que escogen fiesta. Prefiero vivir, como decimos en Macondo, una tierra de ensueño y de insomnio de la que no creo que tenga noticia. A usted le dictan el “poderoso señor don dinero” y ahora el poder.

Me gustaría ir solo por volver a la Casa Blanca y a Blair House, el desnucadero o “garconnière” adonde los presidentes made in Usa invitan a sus francachelas y a sus comilonas.
Aquí donde me ve, candidato a que el urólogo le eche bisturí a mi proUstática próstata, conozco esas dos casas.

Poco me llama la atención volver a Washington, una ciudad donde nadie es importante. Todo el mundo allí, desde el presidente, es uno más de las Páginas Amarillas.

Si revisa los videos de la CIA durante la época en que se firmaron los tratados Torrijos-Carter que le devolvieron el canal a sus dueños, verá que estuve allí. Entré, y no por el sótano. Lo hice por donde ingresan los invitados a hacerles genuflexiones a los mandamases de turno.

Por cierto, Carter, su pacífico antecesor, tenía más cara de cultivador de maní, el oficio de su familia, que de presidente. Mis colegas periodistas que fueron a cubrir la firma de los tratados, me inventaron el chisme de que yo había desaparecido entre el bolsillo tercermundista un cenicero que perteneció a Abraham Lincoln.

También aseguraron que me arrimé a una máquina dispensadora de gaseosas y donde se leía “dime”, dije pasito: “Una Coca-Cola”. Y una mentira más en contra mia: Que me perdí en Washington, me preguntaron donde estaba y que yo respondi, mientras leía una señal de tránsito: Estoy eEn one wat con one way”.

Revise las grabaciones y verá que lo del cenicero es una calumnia como las que usted, con la complicidad de la CIA y la KGB le inventó a Hillary Clinton para ganar perdiendo las elecciones. (Usted le dio estatus a las “posverdades”, mentiras con cara de verdades. Como esta “correspondencia” entre los dos).
Blair House, ahí pasando la Avenida Pensilvania a la derecha, tampoco me tramó. No dieron ni tinto. Son tímidos para el gasto ustedes los gringos.

Mi sugerencia es que gobierne a lo Santos: incumpliendo sus promesas porque si hace todo lo que prometió se tirará en este acabadero de ropa que es el mundo.
Hasta sus colaboradores están aculillados. Su vicepresidente, don Mike, cristiano, conservador y republicano, tiene cara de no romper un plato. Pero usted ya empezó a quebrar toda la vajilla. Dios nos coja confesados y comulgados si el vice Mike no hace de eficaz freno de mano. No nos quitemos más tiempo.
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Otraparte (El Tiempo)
Oración por Trump

Señor, los polacos dicen que la vejez te salió mal. En lo de Trump tampoco te fue mejor. No había necesidad de incurrir en un lapsus con nombre de pato para noticarnos “urbi et orbi” que haces lo que quieres.

Sospecho que tomaste compensatorio el día que se aprobó el articulito aquel de la constitución gringa que le permite a gente como Trump ser presidente con dos millones de votos menos que Hillary. A veces tienes un sentido del humor que te envidiarían Mark Twain, Groucho Marx y Woody Allen juntos.

Lamento positivamente que me hubieras negado una voz a lo Frank Sinatra para decirle, “a mi manera”, NO a Trump en caso de que me invitara a cantar en su posesión.
Si en algún momento de su eterno mandato de cuatro años se te ocurre decirle: “Estás despedido”, gracias mil.

Quién lo creyera, Señor, pero a veces pecas y empatas: Pusiste vivir en el mismo país a Walt Whitman y a Trump.

Por una vez lamento que me hubieras negado la condición de suculenta fémina, de caderas hechizas hechas en el quirófano, para no darle ni la hora de la semana pasada en caso de que me echara los perros.

Pregunta: ¿Podrías sacar de la manga algún escandalito que nos permita ahorrarnos al señor Trump? Ya nos diste la mano con Nixon.
Al lado de Nixon, Trump es un aprendiz con el sartal de mentiras que suele ensartar. El caballero se saca de la boca una hamburguesa para decir “posverdades” el nuevo nombre de las mentiras. Señor, no es por molestar con jota, pero esta vez se te fue la mano en gallina. Puedes rectificar.

Menos mal Trump todavía ignora quiénes somos nosotros. En esto te damos unas cataratas del Niágara de agradecimientos.
Mafalda, retirada del bullicio, diría que el mundo está enfermo de los Estados Unidos.

¿Será que es mucho pedirte que le escondas el twitter al hombre que se ha casado tres veces y detesta los números impares?

Si insiste en construir el nefasto muro en la frontera con México, te sugiero repetir el episodio de la torre de Babel y confundir a los trabajadores. Cuando pidan un ladrillo que les alcancen una caja de condones.

Ah, recuerda esconderle el cuarto donde bosteza el botón nuclear. www.oscardominguezgiraldo.com

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