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Moraleja del Tour 2018: hora de gregarios y grandotes

Por Juan Carlos Rincón, Londres ( http://www.blog.rincondecata .com y el twitter @Rincondecata)

La victoria Foto La Vanguardia

 

El Tour de France recién terminado es uno de los más extraños de la historia por el triunfo inesperado del número dos del equipo Sky, Geraint Thomas, la deficiencia de su líder Chris Froome y la emergencia y protagonismo de un joven y promisorio colombiano, Egan Bernal, que defendió en las cumbres a sus líderes, salvó a Froomey de claudicar y le aseguró el tercer puesto del podio.

Decantada la edición 105 del Tour, aún persiste el sabor amargo del escándalo previo con la absolución de Froome por el caso de uso excesivo de Salbutamol, y los incidentes, rechiflas y manifestaciones de rechazo público a su participación y al dominador equipo británico, triunfador desde 2012 en seis de las últimas ediciones en las que ha consolidado un reinado imperial que a los organizadores no les gusta y al ciclismo tampoco. De cierta forma, la victoria de Thomas calmó los ánimos exacerbados por la presencia de Froome y redujo la controversia. Pero la polémica no termina.

Brindis de la victoria: Geraint Thomas, nuevo campeón del Tour y Chris Froome, tercero.

Como bien anotaron varios ex-pedalistas y comentaristas franceses, el problema del Tour y del ciclismo mundial “ya no es de dopaje sino de dinero”. Y en ese sentido, ningún equipo tiene los recursos de Sky, ni financieros, científicos y técnicos para doblegarlo…por ahora.

La historia muestra que todos los imperios caen y con las hegemonías deportivas ocurre igual. No todo son recursos sino que además cuentan la búsqueda de alternativas y variantes a los métodos de competencia, nuevas estrategias y creatividad. Todos conocen el método de Sky desde el año 2012 cuando triunfó por vez primera con Bradley Wiggins, escoltado por quien sigue siendo hoy su figura y líder, Chris Froome. Sus tácticas no han cambiado mucho pero ha reforzado su poderío y consolidado una armada casi indestructible que permite llegar a la parte final de las etapas con sus líderes descansados gracias al trabajo metódico de gregarios exhaustos y fieles.

Egan Bernal, quien llevó el dorsal No.2 y fue la revelación indiscutible del Tour junto al esloveno Primoz Roglic (4°) -era esquiador sobre nieve y practica el ciclismo apenas desde 2012- señaló con firmeza: “no entiendo por qué esperan hasta el final para atacarnos?”. Corresponde a los rivales encontrar el antídoto.

Es parcialmente cierto que este ciclismo moderno y científico está acabando con la pasión del deporte de las bielas. De ahí que el joven y dinámico nuevo presidente de la Unión Ciclista Internacional (UCI), David Lappartient, se haya atrevido a proponer justo al terminar el Tour, el estudio de topes salariales y reducción del número de ciclistas por equipo -de 8 actuales a 6- para dar mayor oportunidad a otros equipos y limitar la aplastante dominación del Team Sky.

Desde 2012, Sky contabiliza seis victorias en siete participaciones en el Tour. Concluyente.

Reducir un 25% la nómina de los equipos en las Grandes Vueltas se antoja exagerado pero el máximo de siete que existe hoy para las clásicas y pruebas de prestigio como la París-Niza, la Tirreno-Adriático y otras Vueltas del calendario UCI, es una opción más viable.

La propuesta se asemeja a los intentos de establecer topes presupuestales a las escuderías de F1, discusión eterna sobre la cual aún no hay acuerdo. Hoy día domina Mercedes con Lewis Hamilton, pero cinco años atrás la escudería triunfadora era Red Bull con Sebastian Vettel y antes lo fueron Ferrari con Michael Schumacher, Williams y McLaren (hoy en desgracia) que como referencia, en la temporada 1988 ganó 15 de los 16 Grandes Premios del año con Ayrton Senna y Alain Prost.  Ahora, McLaren lleva 10 años sin coronar a uno de sus pilotos, Ferrari 14 y Williams 20!

El Rey de Gales

El nuevo campeón del Tour de Francia, el galés Geraint Thomas pasó de ser diez años gregario al primer lugar del podio, a los 32 años -uno menos que Froome- y en su madurez ciclística. Hace once años, en su primera participación había sido penúltimo.

Esta vez cumplió una carrera memorable y sin faltas, consolidó su triunfo en los Alpes con dos victorias de etapa y fue un merecido campeón. No estaba en los planes ese triunfo pero su misión cambió ante la debilidad manifiesta de Froome debido al desgaste físico acumulado después de haber disputado y ganado cuatro Grandes Vueltas seguidas. No me equivoqué cuando anticipé ese factor en mi Blog inicial del Tour: su organismo no resistió el esfuerzo aunque por la eliminación de rivales de calidad, logró el tercer puesto del podio.

Sin el australiano Richie Porte, el colombiano Rigoberto Urán y el italiano Vincenzo Nibali, el Tour perdió las batallas que se preveían en las montañas y su abandono por las heridas sufridas en caídas redujeron el ábanico de candidatos y guerreros. Además, cuando empezaba a recuperarse y había triunfado en la novedosa etapa 17, de 65 kms en los Pirineos, Nairo Quintana también fue víctima de una caída que lo mermó en el momento clave y lo descendió del 5° al décimo puesto general, en momentos en que aspiraba al podio.

Al otro día de ganar en el techo del Tour -Col de Portet- una caída privó a Nairo de la opción de podio.

En medio de ese pelotón restringido, donde no figuró tampoco el australiano Adam Yates, los ataques del sorprendente esloveno Primoz Roglic (4°) y del batallador irlandés Dan Martin (8°) -ambos ganadores de etapa- y del francés Romain Bardet (6°), fueron insuficientes para producir cambios serios en la tabla. Sólo el holandés Tom Dumoulin consiguió alterar el dominio de Sky. El subcampeonato del Tour conseguido casi sin el apoyo de gregarios, es un justo premio a su esfuerzo. Igual que Froome, había disputado el Giro d’Italia y consiguió su revancha al vencerlo.

El podio del Tour 2018, con el mayor promedio de estatura de los ciclistas galardonados después de 2012, comprobó otro factor que también anoté antes de largar la prueba: el biotipo de los escaladores (como los menudos colombianos) no es el ideal para ganar la Grande Boucle, hoy día dominada por excelsos rodadores y ex-ciclistas de pista. El promedio de estatura de Froome, Thomas y Dumoulin es de 1,85 ms, apenas inferior al 1,856 del podio 2012 con Wiggins (hasta hoy el ciclista más alto en ganar el Tour), Froome y Nibali. Además, igual que en el podio 2010 (Andy Schleck, Samuel Sánchez y Jurgen Van den Broeck), los tres mejores clasificados superan el 1,80ms de estatura.

Geraint Thomas se formó en la pista e igual que Bradley Wiggins, fue antes campeón olímpico y mundial (persecución); el mismo recorrido paralelo pista-ruta que cumplió el más completo ciclista colombiano, Martín Cochise Rodríguez. Su victoria no debe llamar a misterios ni cacerías de brujas porque es un ciclista completo que a pesar de llevar los mismos años que Froome en el Team Sky, había sido opacado por el brillo de su líder y su tarea de gregario obediente, primero de Wiggins -su gran compañero en la pista- y luego de Froome, su gran amigo desde Barloword.

Después de nueve años en Sky como gregario, Thomas alcanzó la gloria en su noveno Tour.

Cuando le llegó la oportunidad la aprovechó, ganó y lloró. Ahora el balance del equipo puede cambiar, porque el nuevo campeón del Tour es el primero realmente británico (Wiggins nació en Bélgica y Froome en Kenia) y es apreciado y respetado en el pelotón por su humildad y compañerismo. Froome, a pesar de haber logrado el Tour 2017, no gana etapa desde el 21 de julio de 2016 en la contra-reloj de montaña entre Megève y Morzine, es decir, hace dos años. Puede ser síntoma de declive, aunque no son obligatorios triunfos parciales. Y este año no vistió jamás la camiseta amarilla que Geraint Thomas llevó por 11 días y que en 2017 tuvo durante las primeras cuatro etapas del Tour. Sin contrato firmado aún para el año próximo, ahora el misterio está en si continuará en Sky o busca nuevos aires en otra escuadra que lo quiera como nuevo Campeón.

Fenomenal Egan Bernal

Faltan palabras para describir el excelente debut de Egan Bernal, la revelación del Tour y la confirmación de que no es una promesa de 21 años sino una realidad concreta que significa el relevo en el equipo Sky para continuar su dominio en el ciclismo mundial cuando empieza el declive de su líder Chris Froome -del que Egan fue su angel guardián- y Geraint Thomas, triunfador inesperado y probablemente por única vez.

De no haber mediado la caída de Bernal en la novena etapa sobre el pavé y los 16’09″ que cedió al final de ese tramo previo a las montañas de los Alpes y los Pirineos, “el nuevo Zipa” habría sido el campeón de los jóvenes y habría finalizado en el Top-10 de la tabla general, probablemente octavo por delante del referente colombiano Nairo Quintana. Pero los adoquines le pasaron dura factura al antiguo sub-campeón mundial juvenil de Bici-cross y literalmente “echaron por tierra” su objetivo inicial y a Sky repetir el título por equipos.

El puesto 15 en su primer Tour es un gran logro y la advertencia de que vendrán momentos triunfales. Como hecho curioso, esa era la mejor posición de Geraint Thomas en el Tour antes de su victoria este año.

Exceptuando la fatídica novena etapa, el nuevo portento del pelotón ciclístico mundial, hizo un Tour casi perfecto, con un magnífico desempeño en las etapas iniciales planas y en especial la contra-reloj por equipos donde sobresalió por su ritmo y fue el cuarto corredor de Sky en la meta, detrás de Froome, Thomas y Michal Kwiatkowski, todos consumados contra-relojistas. Su paso por los Alpes fue la confirmación del por qué Sky lo trajo al Tour (defendiendo y cuidando a sus líderes) y el desempeño en los Pirineos confirmó que el joven colombiano es la nueva sangre de Sky y su punta de lanza para la próxima década.

Primero fue el propio tetracampeón del Tour, Chris Froome, quien elogió al prodigio colombiano y dijo que a él le debe el podio y tiene un futuro brillante, pero cuando el director general del equipo británico, David Braislford, señaló que Egan Bernal es la piedra angular de su escuadra para los próximos años, quedó claro su destino y que la apuesta hacia el futuro de la poderosa escuadra es un nuevo hombre llegado de las montañas andinas con posibilidades reales de ser un dominador del ciclismo mundial y vencer en las tres Grandes Vueltas en varias ocasiones. Su biotipo de piernas largas, estatura media, peso corporal bajo con músculo, poca grasa y gran potencia, auguran un porvenir triunfal.

Recuerdo muy claramente las palabras de su joven compañero londinense, Tao Geoghegan Hart (23 años) -quien le sirvió de escudero para su victoria en el Tour de California y luego a Geraint Thomas en el Dauphiné Liberé- a la televisión británica: “Egan es un muchacho sencillo, con inmensas ganas de progresar, que aprende muy rápido, se ha adaptado fácil, es muy consagrado, un excelente ciclista con un enorme potencial, pero que tiene un único problema: que siempre lo llevan como gregario y termina siendo el líder!”.

Tao sabe de lo que habla. Considerado como la mayor promesa británica, es un excelente rodador, gran contrarrelojista, tiene experiencia de pista, fue parte del programa olímpico británico, es buen escalador y mide 1,83 ms. Junto a Egan, son el futuro de Sky. El inglés probablemente debutará en una Gran Vuelta de tres semanas en España, y ante la suspensión de Gianni Moscon, el accidente facial de Egan en la Clásica de San Sebastián y el cansancio de gran parte de la nómina, será esencial para las aspiraciones de quien sea el líder de Sky en “La Vuelta“.

Egan tiene ahora tiempo para recuperarse anímica y físicamente, incluyendo implantes dentales y cirugía máxilofacial y luego seguramente Sky lo planificará para el Giro d’Italia 2019, al que llegaría como uno de los favoritos. Aunque sorprende su madurez y los resultados, su carrera es un proceso gradual. El Tour 2020 le espera para coronarse a los 23 años y ser el primer ciclista colombiano y latinoamericano en ganar la prueba más importante del mundo.

Balance colombiano: triunfos y liderato

Colombia no estuvo en el podio del Tour por primera vez en cuatro años, pero consiguió tres victorias de etapa gracias a Fernando Gaviria (2) y Nairo Quintana, igualando el registro exitoso de 1985 con Luis Herrera (2 etapas) y Fabio Parra.

Por primera vez los ciclistas colombianos ganaron en el llano y las montañas del Tour.

En esta ocasión no se consiguió la camiseta de la montaña ni de los jovenes (Egan Bernal fue segundo), pero hubo protagonismo. Gaviria fue el primer líder del Tour y hasta antes de los Alpes era segundo en la disputa de la camiseta verde de la regularidad por puntos que consagró por sexta ocasión al eslovaco Peter Sagan. Ganó otra etapa y fue segundo al embalaje en otras dos, confirmando que es uno de los mejores sprinter del mundo.

A su vez, Quintana logró su segunda victoria, que le era esquiva desde el 20 de julio de 2013 en la estación de Sky de Semnoz, hacía cinco años. Sin embargo, igual que en aquella ocasión, ya no era una amenaza para el líder y a pesar de un magistral y prolongado ataque desde la base del último puerto de montaña pirenaico, apenas consiguió descontar poco más de un minuto. La lección vuelve a ser clara: el Tour no se puede ganar en una sóla etapa de montaña.

Egan Bernal fue la revelación de la carrera y sorprendió a todos los entendidos que no esperaban incluso que resistiera tres semanas al ritmo del Tour y de Sky. Fue el “enemigo” de Nairo en la montaña y el encargado de responder y controlar con éxito sus ataques en los Alpes, en tanto que en los Pirineos realizó la tarea de demolición del lote y fue el “angel guardián” de Chris Froome.

En el plano y las montañas de los Alpes y Pirineos, Egan fue el tercer hombre, la clave del triunfo de Sky.

Por su parte, Rigoberto Urán, era el mejor ubicado hasta que el pavé le pasó factura y luego tuvo que abandonar. Su compañero en Education First-Drapac, el debutante Daniel Martínez, luchó en la montaña y cumplió una presentación decorosa, terminando quinto entre los jóvenes y 36 en la tabla general. Otro joven colombiano (22 años) para el futuro.

Entre tanto, Darwin Atapuma terminó su segundo Tour pero acusó el cansancio y el kilometraje de la temporada que dieron al traste con la expectativa del esquivo triunfo en una Gran Vuelta que persigue desde hace cinco años el buen ciclista nariñense. Trabajó para su líder Dan Martin (8°) y ahora espera definir su futuro en la escuadra de los Emiratos árabes (UAE).

El triunfalismo no es un buen consejero. Ganar el Tour de Francia depende de muchos factores y de que todas las fichas cuadren perfectamente. El ciclismo colombiano sigue estando cerca y continúa su protagonismo pero habrá que esperar otro poco.

Siempre son varios los llamados y uno el elegido. Esta vez, cuando la preparación había sido la adecuada, la suerte no acompañó a los líderes y favoritos. Sorpresivamente un gregario se coronó, lo cual no ocurría desde 2006 cuando venció el español Oscar Pereiro ante la descalificación por dopaje del estadounidense Floyd Landis.

El líder del equipo Caisse d’Epargne (hoy Movistar) era Alejandro Valverde pero abandonó y Pereiro, mejor colocado que el segundo hombre, David Arroyo, asumió el mando de la escuadra, en la que curiosamente tuvo como compañero al francés Nicolas Portal que es hoy director técnico del Team Sky y terminó 100°. Pero contrario a Thomas, Pereiro subió y bajó del podio como subcampeón. La descalificación de Landis fue posterior al podio en París.

El Tour 2019 tendrá probablemente los mismos protagonistas y si las lecciones se han aprendido, se puede esperar una batalla más intensa para destronar a Sky y su dominio avasallante. Es lo que espera el ciclismo y los espectadores, cansados de la hegemonía y del sopor que produce el miedo a atacar a la locomotora británica.

Detalle: Técnicamente el último gregario campeón del Tour fue el alemán del este, Jan Ullrich, quien en 1997 (23 años) llegó como segundo del danés Bjarne Riis (campeón 1996) y consiguió la victoria en la clasificación general y de los jóvenes. Pero la carrera de Ullrich -además cinco veces subcampeón del Tour y campeón de la Vuelta a España 1999- estuvo vinculada a la Operación Puerto y al dopaje con EPO, la hormona del crecimiento. Parte de sus triunfos fueron desconocidos y retirados luego por la Corte de Arbitraje del deporte y por la Unión Ciclista Internacional.

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