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Micro y Macrolingotes: La Casa Blanca

Por Oscar Alarcón Nuñez, El Espectador, Bogotá

La Casa Blanca en Washington. Foto libertaddigital.com

Microlingotes

 

 

A Peñalosa lo quieren medir por metro.

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“El muro lo debe construir México, Peña a Peña”, Trump

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Venezuela pasó de Caldera a la olla.

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Odebrec hacía sus negocios cuando el Brasil estaba en Lula de miel.

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El próximo libro de Vargas Llosa, “La Nobel… a de mi vida”.

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Las conversaciones con el ELN, en Ecuador, son propias de lo… Quitos.

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Macrolingotes

 

Los norteamericanos sostienen: “Roosevelt probó que cualquiera podría ser presidente de los Estados Unidos. Truman probó que cualquiera podía convertirse en presidente. Eisenhower demostró que los Estados Unidos no tenían necesidad de presidente y Reagan demostró que cualquiera podía ser presidente y no acordarse de ello”.

Dentro de unos años ¿qué pensarán de Trump?. De todas maneras es un salto al vacío la llegada el próximo viernes del candidato republicano a la Casa Blanca, en quien muchos aseguraban que podría ganar. Esa sede de gobierno no cambió de nombre, a pesar de que su actual huésped, el primer negro mandatario, va completar ocho años. Tampoco, que se sepa, vario su estructura a pesar de que cada presidente ha hecho cambios ostensibles. George Washington, quien inició su construcción, no habitó nunca en esta casa y debe su nombre a la pintura blanca pasada sobre los muros ennegrecidos por los soldados incendiarios de Su Magestad británica. El primer presidente de los Estados Unidos (Washington) murió el 14 de diciembre de 1779, jamás quiso ser reelecto, y dejó a su sucesor, John Adams, el honor de inaugurarla en 1800.

Decia que cada mandatario le ha hecho adecuaciones a su gusto, lo cual no necesariamente complace a su sucesor. La salita donde Truman jugaba al póker sirvió de sala de juego a los niños Kennedy y luego de gabinete a la familia de Johnson. Franklin Roosevelt, afectado de poliomielitis, hizo construir una piscina que luego, recubierta, se convirtió en sala de prensa. Kennedy la revivió para bañarse con Marilyn y aplicar la Doctrina Monroe.

Y ni hablar del Salón Oval que tan gratos recuerdos le dejó al presidente Clinton y a la practicante Lewinski,, tanto que desde entonces se le llama Salón Oral

Ojalá que Trump no le haga construir un muro, para que lo paguen los mexicanos

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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