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Micro y Macrolingotes

Por Oscar Alarcón Nuñez, Diario El Espectador, Bogotá

Diego Palacio Foto radiosantafe.com

MICROLINGOTES

Después de la yidispolítica, el cohecho de Diego Palacio ¿se notaría?
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Colombia cortó por lo… zano y trajo a su embajador en Venezuela.
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En Ecuador, a Lenín están que lo cogen con Lasso.
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En la JET hay justicia con Correa.
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En lo de Odebrecht, que no quede sombra de Duda.
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¿Será que ahora Rusia es pa… Trump de EE.UU.?

 

MACROLINGOTES

¿La iglesia decide?

Después del gobierno de Carlos E. Restrepo, a los presidentes de Colombia no se les elegía por el voto popular sino por los votos del clero. La Iglesia era la que indicaba quien debía ser el mandatario y de esa manera salieron “elegidos” José Vicente Concha, Marco Fidel Suárez, Pedro Nel Ospina y Miguel Abadía Méndez, Para el cuatrenio que se iniciaba en 1930, los conservadores, que eran quienes detentaban el poder, le llevaron una lista de precandidatos a monseñor Perdomo para que escogiera, en la que no figuraba el poeta Guillermo Valencia porque decían que era “masón”. Antes de tomar la resolución el prelado se puso en oración con todo el fervor de su alma y le pidió a Dios que le mandara la muerte si cometía error. Como no murió, dio su veredicto: Alfredo Vásquez Cobo. ¡Se armó el obispero! No solo sectores conservadores rechazaron el candidato sino también en la misma Iglesia. El arzobispo de Medellín pidió que se votara por Valencia; monseñor Builes, obispo de Santa Rosa, lo secundó, pero el obispo de Ibagué pidió que se votara por Vásquez, igual que el de Cali: “Es nuestra voluntad terminante –dijo—que los sacerdotes, especialmente los párrocos, trabajen por el general Alfredo Vásquez Cobo”.
Extrañamente, tiempo después, a través de una circular monseñor Perdomo envió una circular pidiendo votar por Valencia, de pronto porque el Altísimo le iba a perdonar la vida si enmendaba su inicial error. Ante tanto despelote (dos candidatos conservadores), los liberales se dieron cuenta que podían ser opción de gobierno y lanzaron a Enrique Olaya Herrera, quien logró ganar. Desde entonces al arzobispo cambiante comenzaron a llamarlo monseñor Perdimos.
Con la visita del papa Francisco este año, de pronto resolvamos el tema de nuestras candidaturas presidenciales. Pero ya somos un país laico: Nada de Rosarios (María del Rosario) ni Tartujos.

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