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MICRO-MACRO LINGOTES

Por Oscar Alarcón Nuñez, Diario El Espectador, Bogotá

"Qué pena, era para que habláramos de paz": Juan Camilo Restrepo Foto eluniversal.com

MICROLINGOTES

 

Las conversaciones con el ELN iban piano, piano. Por eso Juan Camilo se quitó uno de encima.

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Si los gringos pusieron un hombre en la luna ¡cómo no iban a poner a Trump en la Casa Blanca!

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Maduro cambió a Bolívar por Petro.

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Tal parece que entre nosotros la guerra es lo más efectivo para descasar en paz.

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El submarino argentino ¿no estará en el deprimido de la 94?

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Cuando elegirán presidente en ese país. Se metieron en Honduras.

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El marido de María Fernanda Cabal todo lo tiene ganado.

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EL POSCONFLICTO DEL 57

MACROLINGOTES

 

Aprobado el plebiscito de 1957, el país regresó a la institucionalidad. Se realizaron inicialmente elecciones para corporaciones públicas. Se demostró cómo el liberalismo había sido complaciente con el conservatismo: obtuvo el sesenta por ciento de la votación frente al cuarenta por ciento del conservatismo. Este, a su vez, se presentó dividido entre laureanistas, ospinistas y amigos de Jorge Leyva, quien, a pesar de su cercanía con Gómez (había sido su ministro), resolvió hacer tolda aparte por no compartir los términos del acuerdo bipartidista.

Los ospinistas, que tenían como candidato presidencial a Guillermo León Valencia, vieron frustrados sus propósitos porque el laureanismo fue mayoría en las parlamentarias. ¡Qué problema! Los laureanistas tenían derecho a candidato, pero carecían de alguien a quien presentar. Y Valencia no era santo de su devoción. Por cielo y tierra buscaron y nada que encontraron. Hasta consultaron el directorio telefónico en busca de alguien. Al final, lo encuentran en la “g”: No podía ser Gómez Laureano sino Gómez Tanco Hernando ¡Sí, Hernando Gómez Tanco! ¿Quién era? Un oscuro personaje cuyo gran mérito fue haber sido durante varios años miembro de la junta directiva del acueducto de Bogotá. Fueron a su casa a hacerle el ofrecimiento y el hombre se muere de la risa y, por supuesto, no acepta. Ese no era su puesto, le pareció un chiste, como en efecto lo era. Así las cosas (porque ni por el carajo, Guillermo León Valencia), Laureano Gómez no tuvo otro camino que proponer que el primer turno le correspondiera al liberalismo, que sea Alberto Lleras, y hacer una reforma constitucional para que hubiera alternación en el poder, y así se garantizara a los conservadores llegar a la Presidencia y ser los últimos del Frente Nacional, con la aspiración de perpetuarse en el poder.

Así fue el posconflicto del 57, cuando se le voló la Presidencia a Valencia (el abuelo de Paloma, a quien también ahora acaban de volar). Cuatro años después, Guillermo León fue candidato y presidente, con los votos liberales.

 

 

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