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MI CAFÉ: ¿Mentiras, traiciones o marketing político?

Por William Giraldo Ceballos

La fórmula presidencial de Cambio Radical maquillada como movimiento cívico integrada por dos altos ex-funcionarios del gobierno Santos. Foto zonacero.com

La fórmula presidencial conformada por Germán Vargas Lleras y Juan Carlos Pinzón, dos ex ministros del gobierno del presidente Juan Manuel Santos, se presentan en la actual campaña electoral como los hacedores personales de obras y contradictores de  posiciones políticas del gobierno que integraron y representaron.

Vargas Lleras exhibe en su propaganda electoral y en sus declaraciones ante los medios, la realización de programas sociales como la construcción de acueductos municipales, la dotación de viviendas  gratis a los colombianos más pobres y de las obras de infraestructura desarrolladas para facilitar el acceso de Colombia a la OCDE (carreteras, puentes, aeropuertos, puertos, etc.) .

También ha expresado su rechazo en parte de los términos de los acuerdos de paz suscritos por su ex compañero de gobierno, tanto como ex ministro del Interior, como ex ministro de vivienda y vicepresidente de la República. Está de acuerdo con la paz, “pero no así”, como lo ha dicho también el ex presidente Alvaro Uribe Vélez.

El ex ministro de defensa Juan Carlos Pinzón, como candidato a la vicepresidencia de la República en la fórmula de Vargas Lleras se ufana sin sonrojarse de la forma como, desde el cargo de  embajador de Colombia en Washington, gestionó ante el gobierno de los Estados Unidos y ante organizaciones internacionales, acciones para que se opusieran a que en los textos de los acuerdos de paz que estaba negociando el gobierno Santos con las FARC en La Habana no se incluyera la Jurisdicción Especial de Paz, JEP, a cargo de la cual correrá el juzgamiento de los  combatientes,  militares y guerrilleros, comprometidos en los más graves delitos cometidos durante el conflicto armado que ensangrentó el territorio colombiano en los últimos 60 años.

Vargas Lleras,  pertenece a la clase política tradicional. Su abuelo Carlos Lleras Restrepo contribuyó decisivamente a la consolidación del partido Liberal del que ahora se avergüenza su nieto, haciendo política mediante el compromiso de negociar puestos importantes o insignificantes en la administración pública. Negocio político que él denominó clientelismo.

Imagen wikimedia.org

Pero también se avergüenza Vargas Lleras del partido que fundó para hacerse elegir en el Congreso. Cambio Radical, porque  parte de sus más destacados líderes regionales, elegidos  como gobernadores, alcaldes, congresistas o designados en cargos administrativos de alto nivel, están respondiendo hoy ante la justicia penal por corrupción y por algunos crímenes.

Pinzón es miembro de la aristocracia militar enaltecida porque uno de sus hijos se desempeñara como Ministro de Defensa en la lucha contra la envejecida guerrilla colombiana. Pinzón es también otro vergonzante de los partidos políticos, pero al menos no se le conoce militancia anterior alguna.

Pero los dos,  para quien hace parte de la  masa  denominada opinión pública, los dos -Vargas y Pinzón- son unos desleales politiqueros que con su demagogia se presentan hoy como contradictores del gobierno del que hicieron parte y del que aprovecharon los privilegios del poder.

“Quien tiene la boca llena no puede hablar libremente. Tampoco es bien visto que el can muerda la mano de quien le da pan”.

Observando e hilando delgado, esa podría ser parte de una estrategia política como lo señala en uno de los apartes del libro ” Vademécum Político”, el periodista Efraim Marín Aristizabal.

A  Juan Manuel Santos lo  presentan los uribistas del Centro Democrático -especie de secta vergonzante de los partidos tradicionales- como “traidor”, por no haber seguido los lineamientos políticos de su jefe Alvaro Uribe Vélez.  Y claro, cabe la pregunta: ¿No será que Santos,  ya  ungido como Presidente de la República, con el poder en la mano,  se negó a ser marioneta de Uribe?

Lo realmente cierto es que Santos sí traicionó a Uribe porque acabó la guerra y contuvo la hemorragia que bañó de sangre campesina el campo, los pueblos  y las ciudades que fueron durante seis décadas el escenario del conflicto.

Desde otro punto de vista, podría interpretarse  también que la campaña electoral de Vargas Lleras comenzó a financiarse desde el Ministerio de Vivienda, primero, con el programa social para las clases menos favorecidas y, después con las obras de infraestructura nacional para cobrar ahora con votos los favores a todos los estratos sociales y a los empresarios con la ejecución de las políticas  del gobierno Santos.

Maliciosamente, pensando mal  con el propósito de acertar: Cuando Vargas Lleras le dice a la opinión pública que él fue quien hizo las obras y no el gobierno de Santos, también está admitiendo que usó los recursos del presupuesto nacional, los impuestos pagados por los colombianos para iniciar su campaña electoral desde los más altos  cargos del Estado.

Si se valorara el monto del presupuesto nacional destinado a tales obras como parte de esa campaña electoral, bien podría decirse que #MEJOR CON VARGAS LLERAS, superó desde hace tiempo los topes de gastos de las campañas, fijados por las autoridades electorales.

 

 

 

 

 

 

 

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