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MI CAFÉ: Las culebras y las elecciones

Por William Giraldo Ceballos

Historia de La Culebra Pico de Oro. Calle de Bucaramanga. Ilustración wikumedia.org

“Debo empezar desde el comienzo. En Colombia todos los partidos han contribuido al daño actual, causado por interés político…Algunos excitan a los pobres contra los ricos, y con el propósito de conseguir votos se valen de halagos y cortejan a la muchedumbre hablando sobre la igualdad y la soberanía de la gente; otros suscitan el fanatismo latente en las masas y alientan el odio y las pasiones en nombre de la religión, de la paz y del amor.

“Todos nosotros, en el poder o en la oposición, hemos acudido a medios inmorales en orden a ganar las elecciones…

Circunstancias parecidas y el momento político similar que vivía el país después de las elecciones, hace 138 años, en una carta anónima llegada a Bogotá, en la cual se narró la matanza de comerciantes que por razones políticas tuvo lugar  en  Bucaramanga a finales de agosto de 1879.

Apartes del texto publicado en Reportaje a la Historia de Colombia de editorial Planeta, demuestran que poco y casi nada ha cambiado la política colombiana en cerca de siglo y medio:

“…los nombramientos no se hacen de acuerdo  al mérito y las capacidades, sino de acuerdo con  la audacia y la habilidad  en hacer promesas del candidato que conduce las elecciones, y de este mal no se eximen ni  los radicales en sus mejores días.

“Ultimamente hemos visto una serie de hechos que siguen  como resultado natural la desmoralización general: soldados que previenen a los ciudadanos para estar presentes en la apertura de las urnas, cientos de votos contados por adelantado, listas de votación arregladas con aparente legalidad formal de tal manera que que distritos que no tienen más de una docena de votantes aparecen con más de cien, soldados enviados a todos los distritos y colocados al lado de las urnas, alcaldes, jueces e inspectores todos juntos trabajando activamente y caminando hombro a hombro con los hombres más ignorantes, trayendo los últimos a las urnas para que votaran temprano y a menudo bajo nombres ficticios.

“El siete de los corrientes las elecciones para presidente de la república tuvieron lugar y se puede decir que fueron tranquilas. Los radicales y los conservadores se habían puesto de acuerdo en una lista para elegir  miembros del concejo, incluyendo los nombres más honorables de ambas partes. La lista de los independientes como se había dicho, estaba formada por los nombres más oscuros, pertenecientes a las clases más bajas de la sociedad.

“En la tarde del día siete, el señor Vicente Matas fue herido por un tiro de fusil mientras pasaba el pórtico de la iglesia y el señor Obdulio Estévez, mientras estaba de pie en frente de un salón de billar, fue muerto por un tiro de revolver, disparado a sus espaldas de una distancia tan corta que alcanzó a quemar sus ropas.

“Dos alemanes, el señor H Hederich y el señor Goelkel, ambos enteramente extraños a nuestras dificultades políticas y haciendo uso de su carácter nacional, fueron a averiguar acerca de la señora Valenzuela. Ellos fueron asesinados  tan pronto entraron….El primero fue asesinado de un tiro y el último fue herido cruelmente primero y luego muerto de un disparo”

 

Según la explicación de los editores, algunas de estas culebras tuvieron papel notable en la iniciación de guerras civiles y otras, como la llamada “Pico de Oro” de Bucaramanga, adquirió notoriedad al ser acusada de haber promovido la matanza de comerciantes que tuvo lugar en esa que era la segunda ciudad del Estado de Santander, cuya capital era El Socorro.

Una segunda carta sin firma, recogida y publicada por Planeta proviene de un bogotano que recientemente se había instalado en Bucaramanga y que en su aparte central expresa:

“Todas las personas honorables  de la ciudad y de los campos  estaban interesados en cambiar las autoridades y sin distinción de partidos concurrieron a las elecciones  para consejeros y muy especialmente el comercio tomó cartas en las elecciones. Como era natural los de ‘La Culebra’  fueron derrotados a pesar  de la coacción que quisieron ejercer y terminada la elección…todo quedó en calma.

El autor narra que los sangrientos hechos de 1879 se desarrollaron a partir del momento en el que el señor José María Valenzuela fue atacado con un puñal durante las exequias de Obdulio Estévez y un grupo de integrantes de ‘La Culebra’ comenzó a disparar contra los demás asistentes al funeral, en su mayor parte miembros notables de la sociedad y comerciantes.

 

 

 

 

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