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MI CAFÉ: ¿La venta de ISAGEN paga?

Por William Giraldo Ceballos

Santos-ISAGEN (cmi.com)

Construir carreteras es más rentable que una empresa como ISAGEN con una rentabilidad relativa, fue la frase -palabras más, palabras menos- que soltó el Ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas para describir con simpleza a los colombianos el objetivo de esa suspendida operación.

Según sus explicaciones, con la venta se pretende obtener recursos económicos para asumir los programas de infraestructura que requiere el país para su desarrollo.

Ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas (eluniversal.com)

Ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas
(eluniversal.com)

De no haber intervenido el Consejo de Estado con las medidas cautelares que aplazaron la negociación, Cárdenas ya estaría cantando victoria.

Pero falta ver la explicación del por qué, si eso que dice el ministro es cierto,  las principales carreteras y hasta las menos importantes,  están en manos privadas. Con los puertos marítimos pasa lo mismo.

Y en todos los negocios está presente el Grupo Aval que preside Luis Carlos Sarmiento Angulo, ingeniero egresado de la Universidad Nacional, cuando ese magno claustro público educaba a los más inteligentes pobres de Colombia.

Precisión necesaria es decir que el Grupo Aval a través de una de sus tantas empresas, hace parte del Consorcio que administra y explota la “autopista al llano” que cobra los peajes más caros de Colombia y tal vez de América Latina.

En Panamá, para no ir tan lejos, el peaje por una carretera de doble calzada, pavimentada y con puentes peatonales en cada caserío por donde cruza en sus 130 kilómetros, cuesta 25 centavos de dólar.

Parece que lo rentable -no para el Estado sino para ciertos intereses- es  liquidar o vender entidades y empresas creadas con los impuestos y los aportes para-fiscales de los colombianos.

Con su pragmatismo económico, el Presidente César Gaviria dispuso la reducción del tamaño de un Estado paquidérmico  y burocratizado, anquilosado y derrochador, para darle paso a la eficiencia y competencia administrativa del sector privado.

Y así desaparecieron varias instituciones y otras se transformaron persiguiendo el objetivo de la eficiencia.

De ahí surgen muchas preguntas:

¿Qué pasó con la venta de los activos?¿ qué pasó con el ahorro presupuestal que se pretendía? ¿ en manos de quiénes y cuánto recibió el Estado por los edificios, las oficinas, las clínicas, dispensarios y laboratorios del Instituto de Seguros Sociales?

¿En dónde está la plata por la transferencia de los muelles al sector privado? ¿Qué pasó con la infraestructura de los Ferrocarriles Nacionales de Colombia?

¿Qué pasó con los activos, oficinas y recursos económicos propios de tantas instituciones que dejaron sin ingresos a miles de familias cuyo sustento dependía de esos empleos, como ICEL, IDEMA, INSCREDIAL, INCOMEX, DRI, INSFOPAL, Caminos Vecinales etc?

Empleadores y empleados pagaron desde 1967 sus aportes parafiscales para salud y pensiones al ISS hasta su desaparición para ser reemplazado por Colpensiones que solo paga pensiones; y la salud?

¿Por qué los pensionados de hoy que antes aportaron al Seguro Social tienen que afiliarse a una EPS para poder cobrar su mesada, si la salud era y sigue siendo un derecho y un servicio por el cual pagaron al ISS?

El Fondo de Caminos Vecinales fue liquidado hace muchos años, sin embargo una fracción del llamado “Impuesto Global” a la gasolina hace parte del conjunto de impuestos con los cuales se gravaba el consumo del combustible. Antes de inventarse “el impuesto global”, las resoluciones de aumento del precio de la gasolina del Ministerio de Minas y Energía, desglosaban los gravámenes y el correspondiente porcentaje que se aplicaba por galón. Ahora no, porque es “global”.

Lo mismo ha pasado con los “Fondos de Estabilización” en el exterior que se inventan cada vez que hay una bonanza de algo: Los gobiernos de cada turno explican que es necesario mantener los excedentes de ingresos en el exterior para evitar fenómenos inflacionarios. Mientras está fresca en la memoria de los colombianos esa justificación, el gobierno y el Banco de la República informan con alguna regularidad sobre el crecimiento de esos fondos y, ante la desaparición del interés público y periodístico en el asunto, la estadística desaparece y la plata también.

Por ejemplo: cuando la Occidental Petroleum descubrió el yacimiento de Caño Limón, se creó el “Fondo de Exploración Petrolera” a mediados de los años 80.

Cuando la Brithis Petroleum, BP, descubrió “Cusiana”, se creó en el exterior otro “Fondo de Estabilización para el Desarrollo” y se le dijo a los canasanareños y a los colombianos  que con esos recursos se garantizaría económicamente  la ejecución de todos los proyectos que le llevarían el desarrollo a las regiones con infraestructura vial, salud, educación, vivienda y saneamiento ambiental, incluidos acueductos y alcantarillados.

Con la bonanza petrolera de los últimos años  y vía precio de los combustibles, se creó también -nuevamente- el Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles, con el cual -explicación del gobierno de entonces- se iba a evitar bruscas variaciones, pero los precios siguieron y siguen subiendo.

Y nadie da noticia de esos fondos; qué pasó con los millones de dólares que estaban depositados en el exterior  a cargo de la Nación?

Preguntas abundan y no caben todas.

Si el Ministro Cárdenas hiciera bien las cuentas, la plata para la construcción de esa nueva infraestructura debe estar en esos fondos “olvidados” y no vender a ISAGEN.

Y como el Ministro de Hacienda, también podría explicarle al país qué pasó con la plata de todos los activos del Estado vendidos en los últimos años, es posible que también pueda informar quiénes son los nuevos dueños de todo eso que se construyó con los impuestos de los colombianos.

 

 

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