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MI CAFÉ: Eximirán de impuestos algunos vehículos

Por William Giraldo Ceballos

Trancón de ricos en Bogotá Foto colombia-interlatin.com

Colombia, con sus diez millones de ricos, tiene confundido al gobierno del Presidente Juan Manuel Santos.

El gabinete ministerial no sabe aún cómo cobrarles más impuestos a esos desconsiderados ciudadanos ante el derroche que hacen de carreteras sembradas de peajes y de huecos, consumiendo diariamente millones de galones de combustibles por los que sólo pagan dos veces el precio que se cobra a los norteamericanos, con una sobretasa que apenas si alcanza para la construcción de nuevas avenidas y el mantenimiento pulcro de la malla vial de ciudades y municipios a cuyos habitantes hay que cobrarles justicieramente  un impuesto predial elevado y contribuciones por valorización adicionales para poder completar el presupuesto para los puentes y nuevas vías urbanas que construirán los más honestos contratistas del planeta.

Los precios de la gasolina, según fuentes del Ministerio de Hacienda, aún están lejos de reflejar la situación de los acaudalados propietarios de 10 millones de automotores que consumen la bonanza y el desarrollo nacionales.  Ante la caída internacional del precio del petróleo, será necesario -a corto plazo- subir de manera proporcionalmente inversa el precio de los combustibles importados desde Barrancabermeja y desde Cartagena, ciudad esta última en donde inversionistas extranjeros aportaron y donaron a Colombia y a los accionistas de ECOPETROL una de las más grandes y modernas refinerías del continente americano.

En fuentes de la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales, DIAN, indicaron que se está estudiando un reajuste al impuesto de Ganancias Ocasionales, el cual será llevado a consideración del Congreso de la República, la máxima expresión democrática de la voluntad del pueblo colombiano, para desestimular el creciente aumento de la accidentalidad vial.

Para las finanzas públicas, no es sufiente que un colombiano muera cada 85 minutos por accidentes viales. Foto elpaís.com.co

Para las finanzas públicas, no es sufiente que un colombiano muera cada 85 minutos por accidentes viales.
Foto elpaís.com.co

Explicaron las fuentes que a raíz de la llamada “pérdida total”, los propietarios de vehículos  los venden a precio de chatarra, perdiendo entre $20 y $100 millones, según la gama automotriz, venta por la cual apenas si pagan  la tasa actual por ganancias ocasionales que generan esos “afortunados” accidentes. Esas fuentes pusieron el ejemplo: un automóvil de $50 millones, cuyo propietario irresponsablemente lanza contra materiales de construcción -debidamente dejados por los obreros sobre la carretera-, genera  el volcamiento y destrucción del vehículo, además de las heridas sufridas por el conductor, queda costando a precio de chatarra, unos $4 ó $10 millones, debe pagar obviamente el Impuesto a las Ganacias Ocasionales generadas por el accidente.

Es de esperar entonces, que de los 10 millones de propietarios de automotores en Colombia, al menos un millón goce de accidentes con pérdida total del vehículo, con el fin de incrementar los ingresos  para que el gobierno nacional pueda seguir adelante con la construcción de la infraestructura vial, teniendo en cuenta que los valores obtenidos por la venta de ISAGEN no son suficientes para otorgarle los créditos necesarios a los pobres y honrados contratistas a quienes apenas se les pagarán sus obras con el recaudo de peajes minimamente triplicados en valor con los que cobran  naciones desarrolladas por cada 50 kilómetros de amplias y muy bien asfaltadas, diseñadas y señalizadas autopistas colombianas.

Por el momento el Ministerio del Transporte tiene a disposición de los 10 millones de ricos propietarios de vehículos en Colombia la más precisa y sesuda tabla de impuestos sobre los vehículos.

Como ningún otro país del mundo, el Gobierno Nacional ha exonerado del gravamen a los moto-taxis, los bicitaxis y los carros de balineras.

 

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