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MI CAFE: El “ahorro” en los servicios públicos

Por William Giraldo Ceballos

Las facturas de los servicios públicos. Foto metrocuadrado.com

Ninguna de las oficinas de “atención al usuario”, ni la propia Superintendencia de Servicios Públicos, dan explicaciones del por qué el ahorro en los consumos de agua, luz, producción de basuras, gas natural, no se refleja en las facturas de cobro que mensual o bimestralmente llegan a los hogares colombianos.

El “ahorro” de energía para mitigar el apagón prometido a principios del año, fue castigado con el aumento del valor a pagar en las facturas y de eso se ocuparon ampliamente los medios de comunicación.

Pero están también los casos, ahora casi generalizados, de la reducción del número de miembros de las familias por los matrimonios de los hijos, la partida de los jóvenes profesionales a especializarse en universidades de otras ciudades del país o a adelantar estudios de maestrías y doctorados en el exterior y hasta por la separación o divorcio del matrimonio, sin que las facturas   bajen de precio.

Se consume menos luz, agua, teléfono fijo y  gas cuando “los viejos” quedan solos. Se producen menos desperdicios y menos descargas en los sanitarios. Solo dos o uno que queda solo toman una ducha diaria. Ya no están en uso el equipo de sonido, solo en una habitación y en la cocina, se encienden las luces. Un televisor alimenta el entretenimiento de la pareja, pero el valor de las facturas sigue igual a aquellos meses y años anteriores en los cuales el hogar estaba constituido por cuatro o cinco miembros.

En los estratos altos el único ahorro “notable” es no tener que pagar ya el sueldo y las prestaciones de seguridad social y salud de la empleada doméstica que ya no era necesaria desde cuando los muchachos se fueron.

A los conjuntos cerrados de casas y de edificios de apartamentos no llegan los empleados de las empresas de servicios públicos que deben “leer” los contadores y apuntar el comportamiento de los consumos.

Sin embargo, las facturas “ilustran” al consumidor  con un gráfico estadístico de “los últimos consumos” en cada casa o apartamento. Fácil es el promedio del consumo de los últimos años, no de los últimos meses, porque lo que hay es pereza administrativa  y avaricia financiera de las empresas de servicios públicos que a veces no son públicas y tampoco sirven como ocurre con la electricidad en las ciudades y pueblos de la costa caribe colombiana.

En una gran mayoría de las ciudades y pueblos del litoral pacífico, como Chocó, parte del Valle, Cauca y Nariño ni hay empresas ni hay servicios públicos.

Alguna de las entidades de control: Procuraduría General de la Nación, la Contraloría General de la República o el Congreso de la República en donde están aquellos que fueron elegidos “democráticamente” para representar al pueblo podrán analizar y sacar alguna conclusión de lo que está pasando con la facturación de los servicios públicos?

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