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MI CAFÉ: Los carros como fuente de ingresos de las alcaldías

Por William Giraldo Ceballos

La congestión en Bogotá Foto bogota.gov.co

Con cargo a los ingresos de “los ricos” automovilistas, el gobierno de Bogotá, este y los anteriores, así como los que vendrán, pretenden desestimular el uso del carro particular cobrando más impuestos, peajes internos, más “pico y placa”, más multas por el “mal parqueo”, etc.

Todas las medidas que adoptan las autoridades distritales para “mejorar la movilidad” son contra los automovilistas:

Los impuestos a los vehículos, los de semaforización, y hasta la valorización corren a cargo de los propietarios de vehículos particulares. Y lo mismo ocurre con la propuesta de establecer “peajes internos” en las calles bogotanas cundidas de huecos y atracadores, sin señalización y sin iluminación.

El “Pico y Placa” es la única ocupación que tienen los policías para agilizar la movilidad y engordar los ingresos distritales. Policías de tránsito no hay en el resto del tiempo. Los dueños de los automóviles particulares no gozan plenamente de la libertad y goce de sus vehículos, gracias a las  restricciones oficiales.

Multas por mal parqueo en una ciudad en donde no hay suficientes establecimientos dedicados a prestar ese servicio.

Los alcaldes se quejan del exceso de vehículos circulando, pero no prohiben la venta de carros nuevos ni ordenan la chatarrización  de automotores viejos con la excusa de que no hay norma sobre el particular y el tránsito de carros viejos que ponen en peligro la integridad de los demás ciudadanos lo justifican las mismas autoridades aduciendo razones de índole social como aquella que  un camión destartalado es la fuente de ingresos de una o dos familias.

Foto radiosantafe.com

Foto radiosantafe.com

 

Los carros viejos tampoco se eliminan porque dejarían de pagar impuestos, multas, mal parqueo, etc. no?

Y si la gente deja el carro en la casa, se monta en vehículos de servicio público que en la mayoría de los casos no se sabe para dónde van, pero que a bordo van más de tres atracadores o “cosquilleros” carteristas.

El Tiempo de hoy informa que que los delitos en el transporte público crecieron del 17 al 33 por ciento, según la Cámara de Comercio de Bogotá.

Los funcionarios de seguridad de la próxima alcaldía de Enrique Peñalosa hablan de reactivar frentes de seguridad y restablecer las relaciones con la Policía Nacional.

Las estadísticas del primer semestre de este año muestran claramente en dónde está la inseguridad de Bogotá:

Asalto a personas bajó de 73 al 65%; a vehículos pasó del 6 al 21%; los delitos contra el comercio bajaron del 8 al 7%;, se mantuvo el índice de lesiones personales y el hurto a residencias se redujo del 8 al 2%.

En los años 90, para justificar un creciente aumento de los precios de la gasolina bajo el sofisma de una presunta “libertad regulada” de precios, el gobierno nacional dijo que esos aumentos solo afectarían a los ricos, propietarios de vehículos de servicio particular. Hoy Bogotá es la ciudad con más ricos en cuatro ruedas de América Latina.

Visto esto, el problema no son tanto los carros, el problema son las autoridades empeñadas en buscarle un problema a cada solución.

 

 

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