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Martes de luenga lengua: Río de Janeiro tiene Tilde (Fundación para el Español Urgente)

Recopilación de Oscar Domínguez G.

Imagen COI

RIO DE JANEIRO TIENE TILDE (FUNDACION PARA EL ESPAÑOL URGENTE)

El término Olimpiadas puede utilizarse como sinónimo de Juegos Olímpicos.

Aunque olimpiada también significa ‘periodo de cuatro años comprendido entre dos celebraciones consecutivas de los juegos olímpicos’, el Diccionario académico recoge como primera acepción de este término ‘competición deportiva universal que se celebra cada cuatro años en un lugar previamente determinado’, por lo que puede considerarse sinónimo de Juegos Olímpicos, cuya abreviatura es JJ. OO. (con puntos y espacio). Ambos sentidos están recogidos en el diccionario académico desde 1884 (y desde 1803 con la variante gráfica olimpiade).

También conviene indicar que olimpiada y olimpíada son acentuaciones válidas, así como es adecuado su uso en singular y en plural para la competición, por analogía con el plural de la expresión sinónima Juegos Olímpicos, según señala el Diccionario panhispánico de dudas.

En cuanto al uso de las mayúsculas y las minúsculas, Juegos Olímpicos figura con mayúsculas iniciales en el Diccionario académico, mientras que en olimpiada depende del sentido: en la competición son válidas las dos formas, mientras que para el periodo de cuatro año lo adecuado es la minúscula.

RIO TIENE TILDE

El nombre apropiado en español de la ciudad que albergará los Juegos Olímpicos de 2016 es Río de Janeiro, con tilde en la i de Río.

En los medios de comunicación en español es frecuente encontrar la forma sin tilde Rio de Janeiro, probablemente por influencia de la forma original en portugués: «Llega a Venezuela la llama de los Juegos Olímpicos de Rio de Janeiro» o «El alcalde de Rio de Janeiro, condenado por desvío de dineros a pocos días de los juegos».

La ciudad, fundada como São Sebastião do Rio de Janeiro, es conocida actualmente en portugués como Rio de Janeiro o Rio.

En español, la forma asentada es, como señala el Diccionario panhispánico de dudas, Río de Janeiro, con tilde en la primera palabra y pronunciado /rrío de janéiro/, y no /rrío de yanéiro/, como se oye con frecuencia por imitación de la pronunciación portugués.

Fluminense y carioca son dos gentilicios distintos, por lo tanto, se recomienda no emplearlos indistintamente.

Con el gentilicio fluminense se alude a los habitantes del estado de Río de Janeiro mientras que los de la ciudad de Río de Janeiro son cariocas.

Además, carioca no es equivalente de brasileño

QUISQUILLAS DE ALGUNA IMPORTANCIA por Efraim Osorio López

(En La Patria, de Manizales) eolo1056@yahoo.com

Irredento

Si la dizque rectora de nuestro idioma no se pone a reparar lo que estaba funcionando, estos rompecabezas gramaticales no se presentarían.

Son diferentes ‘irredento’ e ‘irreconciliable’. Don Luis Prieto Ocampo escribió: “Ayer fieles aliados (Uribe y Santos) productores de este bello panorama patrio, hoy convertidos en enemigos irredentos” (LA PATRIA, 15//2016). ‘Irredentos’, no, ‘irreconciliables’. Ello es que ‘irredento’ (del latín ‘in’ –prefijo privativo– y del participio pasivo de ‘redimere’ –redimir, rescatar de la esclavitud, rescatar una cosa vendida–, ‘redemptus’ –redimido–), significa “que permanece sin redimir”. A esta definición le añaden: “Dicese especialmente del territorio que una nación pretende anexionar por razones históricas, de lengua, raza, etc.”. ‘Irreconciliable’, en cambio, el adjetivo apropiado en la frase glosada, se aplica “al que no quiere o no puede volver a la paz y amistad de otro”. Viene del latín ‘irreconciliabilis’ (de ‘in’ –privativo– y ‘conciliabilis’ –conciliable–), ‘irreconciliable’, obviamente, como, por muchas razones, estos dos personajes de la deplorable actualidad colombiana. ***

Por naturaleza, los prefijos nunca se pueden separar de las palabras a las que se anteponen, nunca, por ejemplo, del adjetivo ‘excéntrico’ es imposible separar el prefijo ‘ex’, que le da su significado (“de carácter raro, extravagante; que está fuera del centro”). Pero esto se modificó con el cambio que la Academia de la Lengua hizo del término ‘ex’, convirtiéndolo de adjetivo (“lo que fue y ya no es”, verbigracia, ‘ex concejal’), en ‘prefijo’, ‘exconcejal’. La diferencia de este prefijo con los tradicionales y lógicos consiste en que él sí puede separarse de la palabra a que se antepone cuando entre ésta y el prefijo se intercala un adjetivo, como en ‘ex primer ministro’. De aquí el error de la transcripción que hizo LA PATRIA de una frase de don José Jaramillo Mejía: “…se les estaba haciendo tarde para ir a jugar golf con otros eminentes exaltos funcionarios…” (18/7/2016). Según la discutible reforma de la mencionada institución, debe escribirse así: “…con otros eminentes ex altos funcionarios”. Entre paréntesis, y para afianzar mi posición, uno no puede decir ‘el anti primer cristo’ por ‘el primer anticristo’. Si la dizque rectora de nuestro idioma no se pone a reparar lo que estaba funcionando, estos rompecabezas gramaticales no se presentarían, puesto que, con su carácter de adjetivo, ‘ex’ siempre se escribiría separado (‘ex futbolista’). Sin más perendengues. ***

El editorialista del ‘periódico de casa’ escribió: “No puede permitirse que haya mafias que se aprovechen de este negocio, no solo en perjuicio del desarrollo del país, sino en desmedro de los mismos conductores” (LA PATRIA, 23/7/2016). Leído este destacado, sentí que algo no se ajustaba a la idea que quiso expresar el redactor, porque el ‘desmedro’ es el deterioro de una persona, de un animal irracional o de una planta. En efecto, ‘desmedrar’ es “adelgazar o perder salud o robustez las personas, los animales o las plantas; particularmente, los niños” (María Moliner). Según esto, el ‘desmedro’ es algo personal, del que pueden sufrir los conductores de los camiones con o sin el cese de las actividades de su profesión. En realidad, ese descanso de tan duro oficio pudo contribuir a mejorar su salud y a reponer sus fuerzas para seguir ‘camellando’, aunque se les hubiese perjudicado el bolsillo, que fue lo que quizás pretendió decir el editorialista. ***

“De eso se trata este libro”, así redactó el columnista Fernando Alonso Ramírez al referirse al meollo de “Dividir para matar” (26/7/2016). Si usted, don Fernando Alonso, elimina ese pronombre reflejo ‘se’ de su frase, le queda que ni escrita por Cervantes. Este verbo, con la preposición ‘de’ o con la locución preposicional ‘acerca de’, intransitivo, significa “conferir, discutir o disputar de palabra o por escrito sobre un asunto”, verbigracia, “de eso trata el libro Dividir para matar”. Cuando el verbo se usa como pronominal, no acepta sujeto, puesto que es impersonal. Pero no está solo: lo acompaña el columnista de El Tiempo Fernando Quiroz, quien esto garrapateó: “…simplemente porque lo dice Uribe, estudien a fondo de qué se trata esta elección y tomen una decisión por ellos mismos”. Además, la estomagante locución ‘por parte de’ no ‘hace carrera’, ‘hizo carrera’. Para infortunio y deterioro de nuestro hermoso pero vapuleado idioma. Lea, y verá: “…por medio el disfrute de la sexualidad por parte de las mujeres” (LA PATRIA, John Harold Giraldo Herrera, 28/7/2016).

Gazapera

Sófocles, El Espectador

«… ha sobresalido por encima de los demás».

Mi hermano Jota, que con frecuencia me ayuda en esta labor, me pasó esta frase con nombres y apellidos que me voy a abstener de nombrarlos por una razón que acabo de tomar. Se trata de un reportaje a un personaje de mención nacional e internacional. Cuando hice la copipega olvidé tomar el nombre del reportero. Consulté mi buscador predilecto y puse la frase de la cita entre comillas, con la esperanza de que sólo me saliera el artículo al que mi hermano se refirió. Salió de primero entre 1.170 resultados, le quité las comillas y la cantidad (que no la cifra) llegó a 48.900, lo que hace de la frase «sobresalir por encima de los demás» un lugar común pleonástico. Basta decir «… sobresalir frente a los demás» o «sobresalir en su grupo o clase».

Comillas

En diciembre cumplirá seis años la Ortografía 2010 y muchos comunicadores no han podido entender que la obra en mención abolió las comillas de los apodos, de tal manera que podemos hablar del Bolillo Gómez (contraje el artículo, pues no pertenece al apodo y no va con mayúscula) solamente cuando el apodo está sin artículo entre el nombre de pila y el apellido las comillas son necesarias: Hernán Darío “Bolillo” Gómez. Esas comillas, que pueden ser reemplazadas por letra en bastardilla, sirven para delimitar el apodo de tal manera que se difiera del nombre propio del apodado. Si aparece el artículo, no son necesarias las comillas para la delimitación: Hernán Darío el Bolillo Gómez. En esta explicación he abolido las comillas que se usan para mostrar lo que se está enseñando para evitar confusiones. Las comillas aquí tratadas son las dobles (“”) y las angulares («»).

El equipo

Sería bueno que cuando los periodistas nos hablen de equipos italianos dejen la costumbre de precederlos del artículo femenino. La palabra «squadra» en italiano es de género femenino y por eso los italianos hablan de «la Roma», «la Juventus», pero a nosotros nos están hablando de «equipos», en masculino. Nadie dice «la Nacional», «la Millonarios».

gazapera@gmail.com

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