Al instante

Martes de luenga lengua: Invasivo-invasor, acullá, gerundio

Recopilación de Oscar Domínguez G.

Imagen blogspot.com

Efraim Osorio, La Patria, de Manizales
Los siguientes son dos ejemplos de cómo emplear mal el gerundio: “…por donde observamos la presencia de actividades industriales ocupando el cauce de la quebrada Olivares” (LA PATRIA, Luis Acebedo, 1/3/2017). “Se trata de un minucioso mensaje a un pastor exponiendo la tremenda capacidad…” (Ibídem, Carlos-Enrique Ruiz, 12/3/2017). Ni ‘ocupando’ ni ‘exponiendo’, que deben ser reemplazados por ‘que ocupan’ y ‘que expone’. Sobre nuestro hermoso ‘gerundio’ es mucho lo que hay para escribir, pero únicamente expongo la regla de oro: El gerundio sólo debe emplearse cuando hay simultaneidad de dos acciones. Por ejemplo, “Toda la noche la pasó gimiendo / su compañero en el laurel vecino” (La tórtola, Epifanio Mejía). Las dos acciones son ‘pasar la noche’ y ‘gemir’. La naturaleza del gerundio pide que solamente puedan ejecutar su acción seres vivos, fenómenos naturales y máquinas que tengan movimiento propio, como una locomotora o un automóvil. Y, fenómeno de extrañar, ese desatino se presenta con más frecuencia en el lenguaje escrito que en el hablado, pues en éste siempre lo usamos correctamente, verbigracia, “-¿Dónde estuviste? –Anduve todo el día haciendo vueltas en mi EPS. ¡Día perdido, carajo!”.
* * *
‘Quehacer’ es ‘una ocupación, un asunto o un negocio que hay que llevar a cabo’. Se emplea más en plural, por ejemplo, ‘los quehaceres domésticos’. Su origen es evidente. El columnista John Harold Gómez Herrera, en sus Lumieradas, escribió: “…dos historias suculentas e incluso la muy mentada La la land, ofrecen gala del que hacer norteamericano…” (LA PATRIA, 26/2/2017). En el lenguaje hablado, por supuesto, suena igual con la separación -como la escribió el columnista- o sin ella, pero en el escrito, por tratarse de un sustantivo, tiene que escribirse como una sola palabra.

El sufijo ‘-ivo’ forma adjetivos derivados de participios o sustantivos, y puede significar capacidad para lo significado por el elemento principal, por ejemplo, ‘combativo’ (‘dispuesto para el combate’) e ‘invasivo’ (‘que invade’ o ‘puede invadir’). Este adjetivo, ‘invasivo-a’, fue acogido por la Academia de la Lengua en su diccionario del 2001, y solo para su uso en biología y medicina, para esta última disciplina con esta definición: “Dicho de un procedimiento diagnóstico o terapéutico. Que obliga a penetrar en el cuerpo mediante una incisión en la piel o a introducir en él un instrumento o material extraño al organismo”. Según esto, con dicho adjetivo no se pueden calificar vehículos que ocupan lugares arbitrariamente. Así los calificó la columnista María Claudia Lacouture: “…vendedores ambulantes incisivos y, como si fuera poco, con vehículos invasivos” (El Tiempo, Playas de Cartagena, 27/2/2017). ‘Vehículos invasores’, sí. Además, ¿”vendedores ambulantes incisivos?”. ¿Cortantes, punzantes, mordaces? De ninguna manera. ¡Ah, cómo hacen de falta los diccionarios!
* * *
El adverbio de lugar ‘acullá’, viejo de seis siglos, y que la Academia de la Lengua llama ‘adverbio demostrativo culto’ (ganas de complicar las cosas), viene de las palabras latinas ‘eccum’ (‘ecce’ – ‘hé aquí’) e ‘illac’ (‘por allá, por aquella parte’), significa propiamente ‘hé allá’, o, simplemente, ‘allá’, pero su uso está restringido a las locuciones ‘aquí y acullá’ (‘por esta y la otra parte’) y ‘aquí o acullá’ (‘por una u otra parte’). Me movió a hablar de esto la siguiente frase del asiduo corresponsal de nuestro periódico el señor Ernesto Quintero Gil: “Mañana serán más tragedias aquí y acuyá si no remediamos la causas” (Voz del lector, 7/3/2107). Además del patente de ortografía, hay un error conceptual, pues habla de ‘remediar las causas’. Las causas no se pueden remediar, y muchas de ellas, como las naturales o las propiciadas por los terroristas, ni siquiera prevenir. Para éstas, aunque muchas veces parece imposible, hay que estar preparados, así sea nada más que para reparar los daños causados, enterrar los muertos y ayudar a los perjudicados. Como este tema da para un Ensayo, paso al siguiente: En la muestra citada encontré también esta ininteligible frase: “Quien merece ayuda gubernamental debe hacerse; y quien no quiere hacerlo hay que obligarlo”. Mi interpretación de ella es la siguiente: “A quien necesita y merece ayuda gubernamental, debe prestársele; y al responsable de darla que no lo hace, obligarlo a que cumpla con su deber”. ¿Así?

uberización y uberizar, términos válidos
Fundación para el español urgente U(Fundéu)

El sustantivo uberización y el verbo uberizar están bien formados a partir del nombre de la empresa Uber Technologies Inc., que ofrece a sus clientes transporte privado mediante una red de contactos directos entre particulares.
En los medios de comunicación cada vez es más frecuente encontrar frases como «La “uberización” de la economía», «La empresa confirma que la “uberización” ha llegado para quedarse» o «Los bancos analizan cómo “uberizar” su negocio».

A partir del nombre propio de la empresa Uber, se han creado las voces uberizar, con el sufijo -izar, y, a partir de este verbo, uberización, a su vez con el sufijo -ción. Se trata de un proceso similar al experimentado en marcas registradas como WhatsApp, que ha dado lugar a wasapear, o Simoniz, de la que deriva el verbo simonizar, esto es, ‘encerar la carrocería de un automóvil’.
La uberización hace referencia a las cada vez más numerosas plataformas de economía colaborativa en las que, gracias a internet y las nuevas tecnologías, unas personas ponen a disposición de otros particulares, sin necesidad de intermediarios, diversos bienes y servicios: una casa o habitación en alquiler, un trayecto compartido, un coche o una plaza de garaje.
Dado que los términos uberización y uberizar respetan las pautas habituales de derivación, no hay razón para entrecomillarlos, si bien el redactor puede optar por este recurso si desea destacar su novedad o cree que dicho resalte puede facilitar la comprensión por parte del lector.

Fue, fui, dio y vio no llevan tilde / En defensa del idioma

JAIRO VALDERRAMA
Profesor de la Facultad de Comunicación
Universidad de La Sabana (Publicado en El Tiempo)

En mi condición de periodista y defensor constante del correcto uso de nuestra lengua, me resulta muy preocupante la aparición de tantos avisos donde la primera de las intenciones, parece, es escribir y hablar de cualquier manera. Los anuncios, por lo regular, se toman como modelo en el uso frecuente del español.
Las expresiones espontáneas, alegres o graciosas son muy recomendables; pero, cuando aparecen la ramplonería, el sentido malicioso, los tonos fuertes y la gramática descuidada, entonces se corre el riesgo de que esos empiecen a convertirse en los referentes de expresión para millones de personas. Triste, ¿verdad?
Los desaciertos más frecuentes al escribir son las faltas de acentuación, particularmente en algunos monosílabos.
Quizá, las fallas aumentan porque los programas de corrección ortográfica de los computadores aún no indican con precisión las diferencias de significado de las palabras que se escriben con las mismas letras cuando una o algunas llevan la tilde. Además, los usuarios del idioma dejan de consultar cada vez más el diccionario. Recomiendo www.rae.es.
Aquellos términos de una sola sílaba que causan mayor duda para marcar la tilde son los siguientes: mi, tu, el, si, se, de, mas, te, aun (no es monosílabo, pero tengámoslo en cuenta). Ahora, muchos lectores empiezan a conjeturar cuáles llevan el acento ortográfico (tilde) y en qué casos. Esa diferencia especial del signo para dar un valor distintivo a las palabras se llama diacrítica, y esa sola modificación ya cambia el sentido de una idea.
Consideremos, entonces, los usos apropiados que establece para estos casos la Real Academia Española en su Diccionario de la Lengua Española.
-Mí lleva tilde cuando es pronombre; es decir, cuando equivale a yo (permítanme esa asociación), cuando se refiere a la persona, a uno mismo. Y no la lleva cuando es el posesivo. Ejemplo: A mí, mi amigo me aconseja con acierto y sacude mi conciencia.
-Tú lleva la tilde cuando es pronombre, y no la lleva en el posesivo. Ejemplo: Tú y tu idea son interesantes.
-Él lleva tilde si es pronombre y no la lleva si es artículo. Ejemplo: Para él, el problema está resuelto.
-Si lleva la tilde en dos casos: cuando es pronombre de complemento y es la afirmación. Y no lleva tilde cuando es conjunción condicional o la séptima nota de la escala musical. Ejemplo: Si tú me crees, te diré que sí: ella volvió en sí después de escuchar esa nota si.
-Sé lleva tilde cuando es la forma verbal de los verbos ser o saber. En los demás casos no se marca la tilde. Ejemplo: No finjas: sé tú mismo ante él, porque sé que se dedicó a ti.
-Dé lleva tilde cuando es la forma del verbo dar, y no la lleva si es la preposición. Ejemplo: No dé explicaciones de nada.
-Más lleva tilde cuando indica mayor grado (contrario a menos), y no la lleva si es sinónimo de pero. Ejemplo: Ahora entiende más el asunto, mas no le gusta el proceso.
-Té lleva tilde si se refiere a la bebida o a la planta, y no la lleva si es pronombre. Ejemplo: ¿Te pregunté si te apetece un té?
-Aun no es un monosílabo; sin embargo está incluido en esta lista porque existen dos aun, uno con tilde y otro sin esta. Lleva tilde cuando significa todavía, y no la lleva cuando significa incluso, siquiera o hasta. Ejemplo: Siempre fue paciente, aun en los momentos difíciles; pero aún es tiempo de continuar.
Por regla general, los monosílabos no llevan tilde. Los casos anteriores son excepciones porque la misma escritura obliga a ello. Así, nunca llevan tilde (¡jamás!) las palabras vi, ve, vio, di, da, dio, fue, fui, fin, fe (aunque sea inmensa), ti, tan, ya, yo… Reconozco que algunas de estas palabras tienen “cara” de llevar tilde; sin embargo, recomiendo, como en todo, no fiarse de las apariencias.
Cuando se altera el significado, no solo de la palabra misma, sino en muchas ocasiones de una oración, un párrafo y aun de un texto completo, queda derrumbado ese pretexto enclenque de que da igual no marcar la tilde que marcarla, sobre todo bajo los movimientos de los pulgares sin acento.
JAIRO VALDERRAMA
Profesor de la Facultad de Comunicación
Universidad de La Sabana

Ir a la barra de herramientas