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MARTES DE LUENGA LENGUA: despampanante, atrabiliario…

Recopilación de Oscar Domínguez G.

(sermadridsur.com)

Acento-tilde…

Por: Efraim Osorio (La Patria, de Manizales)

La inmensa mayoría de los vocablos de nuestro léxico son acentuados; poquísimos, no, por lo que se llaman ‘átonos’. Pero no todos los acentuados llevan ‘tilde’, porque son diferentes el ‘acento’ y la ‘tilde’ (‘acento ortográfico’). En la Patria Chica, en su sección ‘Tips, para salir de dudas’, se lee: “Sé: Lleva acento cuando es de saber o sabiduría” (LA PATRIA, 19/4/2015). El ‘acento’ es el mayor grado de entonación que se le da a una sílaba en la palabra pronunciada; la ‘tilde’, la rayita oblicua que se pone encima de la vocal de la sílaba acentuada cuando las reglas ortográficas lo exigen para facilitar dicha acentuación. Por ejemplo, ‘anden’ (tercera persona del plural del presente de subjuntivo del verbo ‘andar’), y ‘andén’ (sustantivo, “corredor o sitio destinado para caminar”): la primera, con acento en la primera sílaba, no lleva tilde, porque es una palabra grave terminada en ‘ene’; la segunda, acentuada en la segunda sílaba, lleva tilde, porque es aguda terminada también en ‘ene’. Con el monosílabo ‘sé’, sin hablar de ‘sabidurías’, la información precisa es ésta: lleva tilde cuando es la primera persona del singular del verbo ‘saber’, por ejemplo, ‘yo sé’; y cuando es el imperativo de segunda persona singular del verbo ‘ser’, verbigracia, ‘sé un buen ciudadano’. No lleva tilde cuando es el pronombre reflejo, como en ‘se acabó la discusión’. De aquí, la lógica de las normas ortográficas.

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Pedirle al señor Maduro -sí, el mismo– que hable buen castellano es como esperar que el sol alumbre a medianoche. Pero sus metidas de pata sirven de excusa para explicar los términos que él emplea chapuceramente. Por ejemplo, en una de sus infinitas intervenciones en televisión, cuando insultaba al gobierno español, dijo, palabras más palabras menos: “En ese gobierno la corrupción es despampanante” (RCN, noticias, 22/4/2015). Este adjetivo es elogioso: “Pasmoso, llamativo, que deja atónito por su buena presencia u otras cualidades”. Se aplica especialmente a las mujeres. En aquellas épocas, por ejemplo, se decía que Sofía Loren, Gina Lollobrigida y Marilyn Monroe eran ‘despampanantes’. ¿Qué quiso decir el dictador suramericano? Cambie usted ‘despampanante’ por cualquier adjetivo insultante, y es casi seguro que no yerra.

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La locución ‘falta de’ expresa siempre ‘carencia de algo positivo’, obviamente. Razón por la cual decir que ‘la falta de algo es necesaria’ no deja de ser una incongruencia monumental. En ella cayó la señora María Carolina Giraldo Vejarano en la siguiente afirmación: “…quizás sea el más común de los lugares repetir que la falta de infraestructura es una necesidad…” (LA PATRIA, 15/4/2015). La frase debió ser construida de una manera muy diferente, de ésta, por ejemplo: “Una infraestructura adecuada a los proyectos actuales del país es una necesidad”. El lenguaje tiene todos los recursos necesarios para que quienes lo emplean expresen sus ideas con claridad y castizamente.

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¿En qué o en quién estaría pensando el señor Gabriel Silva Luján cuando escribió lo siguiente?: “La manada de villanos y atrabiliarios -que conformaron la mayoría de las huestes conquistadoras- aprovecharon las cinco mil millas (…) para proclamarse como hidalgos” (El Tiempo, 13/4/2015). Es muy posible que entre los miles de españoles que vinieron a enseñarnos el castellano hubiese muchos ‘irascibles, malgeniados, biliosos, coléricos y gruñones’ -sinónimos de ‘atrabiliario’-, pero no fue tal la idea que con este adjetivo quiso el columnista expresar; quizás, ‘matones, pendencieros, bravucones, fanfarrones, camorristas, matachines’. Porque ‘atrabiliario’, etimológicamente, significa de ‘bilis negra’ y “se dice del que se enfada sin motivo u obra dejándose llevar de accesos de mal humor” (María Moliner). Pregunta: ¿Qué son, para el columnista Jorge Alberto Gutiérrez, ‘vías atrabiliarias’? (LA PATRIA, 3/5/2015).

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En La voz del lector (24/4/2015), el señor César Augusto Díaz Marín se pregunta si el corresponsal Ernesto Quintero Gil utilizó mal el verbo ‘deber’ con la preposición ‘de’. En el contexto del escrito, sí. El verbo ‘deber’, solo, implica ‘obligación’, verbigracia, “los niños deben obedecer a sus padres”; con la preposición, ‘deber de’, expresa ‘opción, posibilidad, conjetura’, por ejemplo, “ése, a esa hora, debe de estar tramando quién sabe qué”.
Taller del idioma, femenino

Abel Méndez (Diario del Otún, de Pereira)

FEMENINO. «Una vez se ubica el paradero del autor (a) del hecho, se pasa el reporte al Inspector de Policía para tomar las acciones legales». El Diario del Otún 15-05-03.
Mientras se habla de una persona de quien no se sabe aún el sexo no es necesario poner la desinencia «a» del femenino entre paréntesis, al decir que se estas ubicando el paradero del autor, el género masculino incluye la posibilidad de que sea en femenino. Una vez encontrado el autor y es identificado como mujer se le empieza a tratar en femenino.
MINÚSCULAS. «Se apagaba así la intensa y apasionante vida de una artista a la que muchos autores han calificado como “la Frida Kahlo india”, y que hoy en día es considerada la mayor innovadora del arte moderno indio». Yahoo Noticias 15-05-03.
La cita se refiere la vida y la obra de la pintora húngaro-india Amrita Sher-Gil. Existe una norma antigua consistente en que cuando se atribuyen las cualidades o defectos de una persona conocida por todo el mundo a otra que no lo es tanto, se usa el nombre de la primera en minúscula inicial. Así de alguien traidor se dice que es un judas, de uno que sea cruel con los niños se dice que es un Herodes. Como ven, no se usan comillas. Por tanto la pintora, según unos autores, era la frida kahlo india. Esta norma no la he llegado a ver aplicada en ninguna parte a pesar de que existe en los textos oficiales de la Real Academia Española.
MÁS MINÚSCULAS. «La Alcaldesa de Armenia la señora Luz Piedad Valencia Franco y la Directora de la Corporación de Cultura y Turismo de Armenia la señora María Edit García Vecino…».
Las palabras «alcaldesa» y «directora» como los demás nombres de cargos van con minúscula excepto cuando van en el encabezado de una carta al funcionario.
INACABABLE: «Coincide éste hecho con el carrusel de la salud […] por ende pagos de jugosas sumas de dinero del erario público a quien no se las merece…». La Tarde 15-05-03.
El erario es el tesoro de una entidad territorial, por ende, público. No hay erario privado.
«… para entregarlos a la cárcel “La 40” y así evitar que nuestro alcalde […] pretende iniciar la construcción de un nuevo pabellón en la cárcel de la 40… La Tarde 15-05-03.
El nombre genérico de los establecimientos tales como hoteles, colegios, universidades, cárceles, clínicas, hospitales y similares pertenecen al nombre propio de cada entidad y, por tanto debe ir con mayúscula. Cárcel la 40 o Cárcel la Cuarenta, sin que éste sea el nombre oficial del establecimiento. Para los que no lo conocen es Establecimiento Penitenciario de Mediana Seguridad y Carcelario de Pereira, EPMSCPEI. Ni el nombre popular ni el oficial se escriben entre comillas.
taller95@yaho.es

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