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Martes de la luenga lengua

Recopilación y apuntes de Oscar Domínguez G.

Imagen lainformaciomn.com

SOÑADORES MEJOR QUE DREAMERS

Fundación para el español urgente

 

El sustantivo soñador es una alternativa al anglicismo dreamer, utilizado en los Estados Unidos para aludir a los ciudadanos indocumentados que llegaron a ese país siendo menores de edad.

En las noticias es frecuente encontrar frases como «Trump se inclina por abrir la puerta a la deportación de los ‘dreamers’», «El presidente dice que tiene un gran corazón y pide a los dreamers que no se preocupen» o «Trump terminará con la protección a los dreamers».

El proyecto de ley estadounidense llamado Development, Relief and Education for Alien Minors Act (Ley de Fomento para el Progreso, la Asistencia y la Educación para Menores Extranjeros) se conoce también como DREAM Act, que en este contexto puede traducirse como ley por un sueño.

A partir de este acrónimo DREAM se ha creado una nueva acepción del sustantivo dreamer: se trata de un juego de palabras que aúna los significados de ‘potencial beneficiario de la ley por un sueño’ y ‘soñador’, término estrechamente vinculado a la historia de Estados Unidos y su sueño americano.

Así pues, en los ejemplos anteriores habría sido preferible escribir «Trump se inclina por abrir la puerta a la deportación de los soñadores», «El presidente dice que tiene un gran corazón y pide a los soñadores que no se preocupen» y «Trump terminará con la protección a los soñadores».

No obstante, si se quiere indicar que el sustantivo soñador tiene este sentido especial, y no queda claro por el contexto en el que aparece, puede entrecomillarse

Una mirada al idioma

 

Autor: Lucila González de Chaves (El Mundo, de Medellín)

 

 

Las nuevas palabras que van entrando a nuestro idioma materno son la comprobación de su vitalidad y enriquecimiento.

Medellín

Volunturismo:

Con este término se alude al ‘turismo que incluye colaboraciones breves en proyectos solidarios’. Formado a partir de las palabras: voluntariado y turismo. Se trata de un acrónimo válido, semejante a otras voces de formación similar, como: telediario (detelevisión diario); frontenis (de frontón tenis).

No es necesario resaltar con comillas este sustantivo. Puede verse en frases como: “Volunturismo, la moda de hacer trabajo social en vacaciones”. “El voluntarismo se ha convertido en una fuente de financiación….”.

Performance:

Este término, performance, que se emplea para denominar un tipo concreto de actividad artística, se escribe en cursiva por tratarse de un extranjerismo.

La palabra performance, según el Diccionario académico, es la “actividad artística que tiene como principio básico la improvisación y el contacto directo con el espectador”; es un extranjerismo no adaptado ni aceptado, procedente del inglés; de género femenino. Por no estar aceptado todavía por la RAE se escribe en cursiva, pero es uso común y muy extendido.

Debe escribirse “…. el proceso desarrollado por la artista, conectando de manera íntima la performance”.  “…. una performance de otro mundo en Medellín”.

Junto a ese significado concreto, hay uno más general de: “función que se representa ante un público”, a veces con un sentido figurado como: “La era de la política performance”. En estos casos resultan preferibles las alternativas en español: espectáculo, representación actuación(La era de la política espectáculo; La era de la política actuación).

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Afección y afectación:

La palabra afección significa: enfermedad; pasión del ánimo; afición o cariño. Y no: acción o efecto de afectar; para expresar esta última idea el término apropiado es afectación.

Encontramos frases erradas como: “Escasa afección en los vuelos con Italia en jornada de paro”. “Antes de la demolición hay que conocer el grado de afección del hormigón del edificio”.

No es adecuado utilizar afección como sinónimo de afectación.

En los ejemplos anteriores, lo correcto hubiera sido emplear: afectación; “….escasa afectación en los vuelos”;…. “conocer el grado de afectación del hormigón…”.

En contextos médicos, el significado de afección y afectación es más cercano; pero, tal y como señala el Diccionario panhispánico de dudas, sigue siendo poco recomendable confundir estas palabras, porque afección se identifica con enfermedad (… mejora de su afección cardiorrespiratoria). Mientras que afectación es el ‘hecho de verse afectado un órgano corporal por un accidente o alguna otra circunstancia’, (ellos analizan el grado de afectación del tejido hepático).

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Basurear:

Se utiliza sobre todo como término representativo de movimientos y campañas que pretenden concienciar o concientizar a la sociedad, de la necesidad de no abandonar residuos en lugares públicos, por las graves consecuencias medioambientales que conlleva.

Este anglicismo, gerundio del verbo to litter que el diccionario de Oxford define como ‘tirar basura’, puede sustituirse en español tanto por el sustantivo basureo como por el verbo basurear, formados a partir de la voz basura.

Por otro lado, basurear se encuentra ya en el Diccionario de americanismos y en el Diccionario Académico con significados relacionados con la basura, de una manera literal o figurada, por lo que es adecuado dar por válida esta ampliación semántica.

Zelandia:

El nombre Zelandia es el recomendado para el supuesto continente en el que se encuentran Nueva Zelanda y Nueva Caledonia.

Con motivo de las noticias acerca de la posibilidad de que se trate de un auténtico continente y no, como se ha sostenido hasta ahora, de un microcontinente o subcontinente, se ven frases como: Zealandia se convertiría en el séptimo continente. No es la primera vez que Zealandia se propone como continente.

El nombre Zealandia se ha formado en inglés a partir de New Zealand, que en español es Nueva Zelanda  o  Nueva Zelandia.

Por ello, en los anteriores ejemplos es correcta la palabra: Zelandia

El verbo aupar:

Aúpa y aúpan con tilde en la u, son las grafías adecuadas de la tercera persona del singular y el plural del verbo aupar. Hay tilde porque AU no forman diptongo sino que están en hiato, y la vocal tónica esu.

Aupar significa: “Levantar o subir a alguien”.- “Ensalzar, enaltecer”.- “Azuzar” (al ver al ladrón, le aupó los perros).

Conjugación: yo aúpo, tú aúpas, vos aupás, él aúpa, usted aúpa, etc.

Abandono, comillas, sintaxis, corrompido-corrupto

Efraim Osorio, La Patria, de Manizales

El verbo ‘abandonar’ significa dejar a alguien o algo sin el cuidado o la atención que por cualquier circunstancia se le debe. Con su naturaleza de pronominal, quiere decir o, simplemente, ‘entregarse, doblegarse’, o ‘rendirse a algo o a alguien’. Las mismas ideas, por descontado, expresa su sustantivo ‘abandono’, cuyos complementos deben ser introducidos por las preposiciones ‘de’ y ‘a’. Con la primera, expresa lo que el verbo transitivo; con la segunda, lo que el pronominal. Y así, decimos que fulano ‘abandonó su carrera’, y la historia registrará ‘el abandono de su carrera’. Narraremos también que perencejo ‘se abandonó a su destino’, y la historia hablará del ‘abandono a su destino’. El presbítero Rubén Darío García Ramírez no tuvo en cuenta estas nociones gramaticales en la siguiente oración: “En este momento de nuestra historia nacional, caracterizado por (…) el abandono a Dios…” (LA PATRIA, 20/8/2017). Para expresar lo que intentó debió echar mano de la preposición ‘de’ (‘el abandono de Dios’), porque, lógicamente, con la preposición ‘a’ manifestó lo contrario, a saber, ‘la entrega a Dios’. Sin duda.
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Las ‘comillas’, como los signos de admiración e interrogación, abren y cierran la palabra, frase u oración correspondientes. Para hablar de su posición en la escritura se emplea la preposición ‘entre’ o la locución preposicional ‘en medio de’, no la preposición ‘en’, pues ésta indica en qué lugar, tiempo o modo se realiza la acción. El columnista jesuita Francisco de Roux escribió: “Van en comillas palabras suyas de este texto” (El Tiempo, 17/8/2017). “Van entre comillas…”, pues éstas “denotan la situación o estado en medio de dos cosas o acciones”. De aquí, el verbo ‘entrecomillar’ (“poner entre comillas una o varias palabras”) y su sustantivo ‘entrecomillado’ (“acción y efecto de entrecomillar; palabra o palabras citadas entre comillas”), que puede ser también su participio pasivo, verbigracia, las citas textuales deben escribirse ‘entrecomilladas’. Nota: Después del signo ortográfico ‘dos puntos’, las citas textuales deben ir entre comillas y empezar siempre con mayúscula inicial, norma que actualmente violan sin compasión.
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En la siguiente información, el editorialista de LA PATRIA expresó la idea contraria de la pretendida: “En su informe anual, Manizales Cómo Vamos dejó claro que, infortunadamente, la pobreza e indigencia tuvieron leves aumentos…” (20/8/2017). Para hablar de ‘aumento’ tiene que ser de algo positivo, por ejemplo, del ‘aumento del empleo’, pero no de algo negativo, como ‘la pobreza e indigencia’, que piden el sustantivo opuesto, ‘disminución’. Obvio.
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Según la Academia de la Lengua, son unos sesenta y cinco los verbos de nuestro idioma que tienen dos participios, el regular y el irregular, por ejemplo, ‘romper’, cuyo participio regular es ‘rompido’, y ‘roto’, el irregular. En la lista aparece también ‘corromper’, cuyos participios, el regular y el irregular, son ‘corrompido’ y ‘corrupto’, respectivamente. El agolpamiento de personajillos corrompidos en nuestro territorio, a los que siempre llaman ‘corruptos’, ha hecho que los redactores echen al canasto de la basura el participio regular ‘corrompido-a’, al referirse incluso a cosas materiales y abstractas. Las muestras de este fenómeno son miles y miles y miles. Dos, nada más: “La revolución contra las élites corruptas…”, “…la bandera de la lucha contra un sistema corrupto” (El Tiempo, Gabriel Silva Luján, 21/8/2017). ¿No le parece a usted que las expresiones ‘élites corrompidas’ y ‘sistema corrompido’ tienen más fuerza expresiva? Lea no más: “…que el acto tiene dos protagonistas, el funcionario corrompido y el individuo que corrompe” (LA PATRIA, Jaime Enrique Sanz A., 29/8/2017). No pretendo decir que ese empleo sea incorrecto, no, porque, precisamente, los participios irregulares se usan únicamente como adjetivos -con algunas excepciones-, no como elemento de los verbos compuestos, verbigracia, no se dice ‘Pedro fue electo comisario’, sino ‘fue elegido’, pero sí se puede decir ‘el comisario electo’. Nota: El Diccionario, hasta su vigésima edición (1984), definía ‘corrupto-a’ así: “Participio pasivo irregular de corromper. // 2. Adjetivo anticuado. Dañado, perverso, torcido”. En las siguientes ediciones, de esta manera: “Adj. Que se deja o se ha dejado sobornar, pervertir o viciar. Úsase también como sustantivo”. Y así, cuando decimos ‘los corruptos’ -de ellos, una miríada- estamos usando este término como sustantivo.

EN POCAS PALABRAS (AFORISMOS DE FERNANDO GONZÁLEZ, RECOPILACIÓN DE SU BIOGRAFO JAVIER HENAO HIDRÓN)

El aforismo, “sentencia breve y doctrinal”, era muy del agrado del filósofo Fernando González Ochoa, que lo consideraba producto de una honda meditación. Suyos son los de esta laya:

·

· El secreto no está en que le metan a uno muchas cosas en la cabeza sino en meter la cabeza en muchas cosas.

· El método y la contención hacen del hombre un bípedo interesante.

· Amigo es aquel con quien no tenemos negocios sino secretos.

· Nuestro orador tiene la cuerda desenfrenada y habla y habla como si estuviera roto.

· Todo nace de la mujer, hasta el ascetismo.

· Lo único hermoso es la manifestación que brota de la esencia vital de cada uno.

· Este pleito que somos es el único negocio serio que uno maneja.

· Gobernado por carajos, se le envolata a uno el yo.

 

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