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Martes de la luenga lengua Katmandú

Por Efraim Osorio, La Patria y Abel Méndez, Diario del Otún

-FOTODELDIA- KA02. BHAKTAPUR (NEPAL), 26/04/2015.- Vista de los daños del templo Syambhunaath Stupa tras el terremoto de 7,8 grados en la escala de Richter que ayer sacudió el país y que ha causado cerca de 2.400 muertos y más de 6.000 heridos, en Katmandú, Nepal, el 26 de abril del 2015. EFE/Narendra Shrestha

Katmandú, mejor que Kathmandu o Kathmandú
Katmandú, con te y tilde en la u, mejor que Kathmandu o Kathmandú, es la grafía adecuada de la capital de Nepal.
En los medios de comunicación pueden encontrarse frases como «Los supervivientes queman los cadáveres de las víctimas del terremoto en un crematorio masivo en Kathmandu», «Kathmandu quedó sepultado bajo los escombros de los templos hinduistas» o «Víctimas del seísmo duermen en el interior de una escuela en Kathmandú».
De acuerdo con la Ortografía de la lengua española, cuando se transcribe o adapta un nombre es preferible omitir la h que aparece en ciertos grupos consonánticos y que carece de valor fónico en español, como en Bután (y no Bhutan), Rodesia (y no Rhodesia) o Katmandú, con te y tilde en la u (y no Kathmandu).

pcnpost.com

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Así pues, en los ejemplos anteriores lo apropiado habría sido escribir «Los supervivientes queman los cadáveres de las víctimas del terremoto en un crematorio masivo en Katmandú», «Katmandú quedó sepultado bajo los escombros de los templos hinduistas» y «Víctimas del seísmo duermen en el interior de una escuela en Katmandú».

Por otra parte, la Academia señala asimismo que tanto nepalí (plural nepalíes o nepalís) como nepalés (plural nepaleses) son gentilicios adecuados para referirse a los habitantes de este país.

 

 

Un soneto, soportar, porque, errar

Por: Efraim Osorio (La Patria, de Manizales)¿Quién fue el autor del siguiente soneto? “No me mueve, mi Dios, para quererte / el cielo que me tienes prometido, / ni me mueve el infierno tan temido / para dejar por eso de ofenderte. // Tú me mueves, Señor; muéveme el verte / clavado en una cruz y escarnecido; / muéveme ver tu cuerpo tan herido; / muévenme tus afrentas y tu muerte. // Muéveme, en fin, tu amor, y en tal manera / que, aunque no hubiera cielo, yo te amara, / y aunque no hubiera infierno, te temiera. // No me tienes que dar porque te quiera, / pues, aunque lo que espero, no esperara, / lo mismo que te quiero te quisiera”. En columna anterior, al hablar del adjetivo ‘cruento’, cité dos de sus versos, le di como título el “Soneto al Crucificado”, y dije que muchos lo consideran anónimo y que hay quienes lo atribuyen a San Teresa de Ávila. El cibernauta Jairo Hurtado escribió: “El soneto al Crucificado al que usted alude es el Acto de Contrición del místico Antonio de Rojas (s. XVII)”. En el libro Poesía Universal (selección y ordenación de María Romero, 1950) está asentado como ‘anónimo’, con el título “Soneto al Crucificado”. Esta joya de la literatura española, además de a los ya citados, ha sido atribuido al franciscano Antonio Paneo, al agustino Miguel de Guevara, y a san Juan de la Cruz, en cuyos textos se halla casi siempre “el precedente de la idea central del soneto (amor a Dios por Dios mismo)”. Conclusión: después de tantos años, aún no se sabe con certeza quién fue su autor”.

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Según el programa “La reserva del sumario”, el congresista Germán Navas Talero aseguró que “Yidis Medina soportó mis afirmaciones” (Vicky Dávila, FM Radio, 16/4/2015). El verbo ‘soportar’ (“Sostener o llevar sobre sí una carga o peso. //2. Sufrir, aguantar, tolerar”) tiene como sinónimos ‘sobrellevar, resistir, aguantar, digerir; tragar saliva, llevar la cruz’, no ‘sustentar, probar, demostrar’. Según esto, Yidis Medina aguantó o toleró las afirmaciones de Navas Talero, idea que éste no pretendió expresar. El uso en castellano de ‘soportar’ con la acepción de ‘sustentar, confirmar, corroborar’, es un anglicismo, puesto que el verbo inglés ‘to support’, además de los significados que comparte con el castellano (tolerar…), tiene también los anotados (sustentar…). ¡Cómo hacen de falta los diccionarios!

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Hubo una época -hermosa época– en la que escritores en general y columnistas en particular expresaban sus ideas con sencillez, empleando debidamente las partes de la oración, por ejemplo, la conjunción causal ‘porque’, pues ésta cumplía a cabalidad su oficio. Hoy, locuciones empalagosas se han apoderado de él, convirtiendo el lenguaje en un galimatías insufrible, como en esta frase del comentarista deportivo de El Tiempo Gabriel Meluk: “Sin embargo, el merecido castigo es muy valioso, en términos de que se convierte en jurisprudencia” (17/4/2015). ¡Leerlo para creerlo! “…el merecido castigo es muy importante, porque se convierte en jurisprudencia”, así, sin perendengues innecesarios.

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Hasta don Quijote sabía conjugar el verbo ‘errar’ (“no acertar”). En el capítulo LIX de la segunda parte, después de hojear el libro escrito por Avellaneda y que le habían proporcionado dos huéspedes de la venta en que se encontraron, afirma que su autor “yerra y se desvía de la verdad (…) porque aquí dice que la mujer de Sancho Panza, mi escudero, se llama Mari Gutiérrez (…), y quien en esta parte tan principal yerra, bien se podrá temer que yerra en todas las demás de la historia”. Cuatro largos siglos después, el comentarista deportivo Luis Felipe Cadavid dice: “El penal, o lo convierten o lo erran” (WinSports, Alianza Petrolera – Envigado, 18/4/2015). El verbo se conjuga así: Presente de indicativo: ‘yerro, yerras, yerra, erramos, erráis, yerran’; de subjuntivo: yerre, yerres, yerre, erremos, erréis, yerren; imperativo: ‘yerra, yerre, errad, yerren’. Nota: La Academia de la Lengua dice que en algunos lugares de América se conjuga también como regular, lo que, agrego, no lo hace castizo ni, mucho menos, culto. Los verbos irregulares del castellano son un tesoro que debemos proteger.

Taller del idioma, mugriento, mugroso

Abel Méndez (Diario del Otún)

MUGRIENTO, MUGROSO. De Guática me consulta una joven que se firma como Luciana, sin más señas, acerca de los significados de las palabras «mugriento» y «mugroso» pues ella estaba reconviniendo

a su hermano menor por su desorden en el vestir y cuando le preguntó si no le daba pena estar tan mugroso en la calle, un señor muy elegante que pasaba le corrigió porque el adjetivo «mugroso», según él, se aplica a los animales y a las cosas: «una perra mugrosa» «un edificio mugroso» mientras el adjetivo «mugriento» se reserva a los seres humanos. Luciana me dice que en su diccionario ella no encuentra diferencia y tiene razón, porque en el Diccionario de la Real Academia Española ocurre lo mismo, son sinónimos sin reservas, pero como define «mugriento» es el preferido por la entidad rectora.
Ese no es el único par de sinónimos que tiene esa discriminación de significados, hay muchos. Cuando uno ante un grupo de amigos dice que va para la peluquería a cortarse el pelo no falta el que le corrija diciendo que no es el pelo, sino el cabello lo que se va a cortar, porque el pelo es el de las partes pudendas. La tercera acepción del sustantivo pelo es ‘Cabello de la cabeza humana’».
LAS COMILLAS. «El Diario del Otún realizó un recorrido por las zonas de esparcimiento de los ciudadanos en los diferentes barrios de la ‘Perla’, evidenciando el mal estado en la infraestructura». El Diario del Otún virtual, primera página 14-04-26.
Me había prometido a mí mismo dejar descansar de las comillas a los lectores por algún tiempo, pero definitivamente no se puede. Mi lamento es porque no me leen ni en la casa. Los nombres alternos de las ciudades funcionan como los apodos: No van entre comillas y menos entre comillas simples. La Perla del Otún y su acortamiento la Perla son nombres alternos de Pereira y no van entre comillas. Por favor, hagan una plana completa a ver si no se les olvida.
LOS PLURALES. «El 5 de mayo, 200 indígenas embera katío, pertenecientes al municipio de Pueblo Rico (Risaralda), retornarán a su pueblo natal…». El Diario del Otún virtual, primera página 14-04-26.
Otro de los vicios que se reparten entre muchos periodistas, porque sólo se copian lo malo, es la costumbre de negarles a los nombres de las etnias indígenas el plural. Si yo voy a hablar de mi gente digo «los paisas antioqueños» y no «los paisa antioqueño». Así aquí se debe decir emberás katíos o mejor emberas chamíes porque según Wikipedia, y reafirmado por mi hijo Juan Gonzalo, antropólogo, los emberás katíos son los que habitan en Urabá, en el alto Sinú y en el alto San Jorge, mientras que los que habitan el Eje Cafetero son los emberás chamíes. Dice Wikipedia que las dos grafías «embera» y «emberá» son válidas.
taller95@yaho.es

 

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