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Martes de la luenga lengua: Trasegar, tropel-tropelía, sustituto-a, lejano

Por Efraim Osorio López eolo1056@yahoo.com Diario La Patria, Manizales y recopilación de Oscar Domínguez Giraldo

Imagen insignesidiomas.com

QUISQUILLAS DE ALGUNA IMPORTANCIA

Como se trata dc una cita tomada de un texto inglés, el error pudo ser del traductor. No importa. Debió ser corregido.

 

‘Trasegar’, ¡otra vez! ¿Qué tendrá el sonido de esta palabra que hace que muchos escritores, consagrados muchos de ellos, tropiecen en él y le tergiversen su acepción? Porque todos los que lo emplean en estos días lo hacen con la significación de ‘recorrer, transitar, marchar’, significados que no tiene. Ejemplos de esto nos los da el columnista César Montoya Ocampo en las siguientes frases: “…conductas que enmarañan de heroísmos el trasegar por breñas hostiles”. “La recua marcha con los ojos clavados sobre el piso que trasiega” (LA PATRIA, 19/7/2018). En ambas muestras el verbo está impropiamente empleado, porque su significado es ‘trasvasar’, a saber, pasar un líquido de un recipiente a otro, o, coloquialmente, al estómago; también ‘trastornar’, es decir, revolver las cosas, desordenarlas; ‘transbordar’. En el mismo artículo, cita a Shakespeare, quien con acierto pronosticó: “Mis versos se reelerán mientras hayan seres humanos que respiren…”. “…mientras haya seres humanos…”, es la forma castiza del verbo, porque ‘haber’, cuando significa existencia, es impersonal, por lo cual se emplea sólo en la tercera persona del singular de cualquiera de los tiempos verbales, ‘hay, había, hubo, habrá, habría, haya, hubiera, hubiese’. Como se trata dc una cita tomada de un texto inglés, el error pudo ser del traductor. No importa. Debió ser corregido. ***

 

Al término ‘tropel’ los diccionarios de sinónimos le dan veintiséis, ninguno con la acepción que tiene el vocablo ‘abuso’. El Diccionario le asigna tres acepciones: “Muchedumbre que se mueve en desorden ruidoso. // 2. Aceleramiento confuso o desordenado. // 3. Conjunto de cosas mal ordenadas o colocadas sin concierto”. En la sección de LA PATRIA dominical ‘Supimos’ leí lo siguiente: “Bien puesto, (…) el apodo que le dieron a la Secretaria de Planeación María del Pilar Pérez, por sus constantes tropeles con funcionarios y concejales…” (22/7/2018). Aunque no sé exactamente qué quiso expresar el redactor con ‘tropel’, considero que la palabra adecuada en esa información es ‘tropelía’, con la primera acepción que le da la misma fuente: “Atropello o acto violento, cometido generalmente por quien abusa de su poder”. O cualquiera de sus sinónimos ‘injusticia, desafuero, arbitrariedad, alcaldada, ligereza’. ‘Tropelía’, valga la verdad, es también uno de los sinónimos de ‘tropel’, pero con esta acepción: “Aceleración confusa, desordenada e incluso violenta”. Los sinónimos, como antes lo he dicho, no lo son en un ciento por ciento, sino en algunas de sus significaciones, que se conocen por el contexto. ***

 

‘Substituto-a’ (‘sustituto-a’) es el participio pasivo irregular del verbo ‘sustituir’ (‘reemplazar’). ‘Substituido-a’, su participio regular. ‘Sustituyente’ es su participio activo, masculino y femenino. Es decir, que la persona que reemplaza a otra es la ‘sustituyente’, y la reemplazada, la ‘sustituta’. De acuerdo con estas nociones, es juiciosa la observación que hace un lector al nombre que les dan a las mujeres que reciben para su cuidado hijos ajenos: ‘madres sustitutas’. Debe ser, según él, ‘madres sustituyentes’, pues son las que reemplazan a las madres biológicas, y éstas, ‘madres sustitutas’, ya que son las reemplazadas. Sin embargo, el de la Academia de la Lengua y los otros diccionarios le dan a este participio pasivo el sentido activo de “la persona que hace las veces de otra en empleo o servicio”. La misma acepción tiene en francés (‘substitut’) e inglés (‘substitute’), que lo toman, como el castellano, del verbo latino ‘substituere’ (‘poner en el lugar de, reemplazar’). Es, por lo tanto, castizo el título de ‘madre sustituta’. Nota: Desde la vigésima primera edición de El Diccionario (1991), la Academia de la Lengua le asigna a esta entrada la siguiente acepción: “Derecho. Heredero o legatario designado para cuando falta la sucesión del nombrado con prioridad a él, o para suplir con causa legítima el nombramiento”. Quedamos enterados.

 

El columnista Ricardo Correa Robledo escribió: “…lejano al autoritarismo…” (LA PATRIA, 26/7/2018). “…lejano del autoritarismo…”, es la forma castiza. Y no lo olvide, señor Corre

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