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Martes de la luenga lengua: State-of-art. alargascencia

Recopilación de Oscar Domínguez G

Imagen noticiasuniversia.com

tratarse de…

Efraim Osorio (LA PATRIA)

Hay locuciones que literalmente sólo suenan bien y expresan lo pretendido en su idioma original, por lo cual, al traducirlas a otro, debe hacerse con palabras que digan lo que en él dicen, aunque no tengan el mismo ‘sabor literario’. Es el caso de la locución inglesa ‘state-of-the-art’, que significa “equipo o tecnología que usa los más nuevos y avanzados elementos e ideas” (Macmillan Dictionary). En castellano, su traducción literal -‘estado del arte’- no quiere decir lo mismo. El señor Mauricio Lloreda, en su columna de El Tiempo (“¿Quién protege la infancia?”), echó mano de ella sin ‘traducirla’. Así escribió: “Normas ágiles, procesos justos y expeditos, estado del arte para las investigaciones y un código de ética…” (32/5/2018). Los diccionarios le dan esta traducción: “Adjetivo. De vanguardia. // Sustantivo. Tecnología de punta. Lo último”. La frase glosada, ‘traducida’, sería ésta: “Normas ágiles, procesos justos y expeditos, medios (o instrumentos) de vanguardia para las investigaciones…”. La versión, por descontado, puede hacerla mejor su redactor, pues él sabe exactamente lo que quiere decir.
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Hace un par de semanas, refiriéndome a una columna de la sicóloga Fanny Bernal Orozco, afirmé que las emociones no se pueden ni ‘elaborar’ ni ‘gestionar’, y expuse mi opinión, basado lógicamente en mi experiencia. Uno de los corresponsales de La voz del lector, el señor Rigoberto Escudero Osorio, ‘terció’ en el asunto (LA PATRIA, 31/572018) con argumentos seguramente bien razonados, que no estoy capacitado para rebatir, pues, como advertí, no soy sicólogo. Pero sigo firme en mi opinión. Le pido, sí, que excuse mi frase cacofónica, porque cuando uno sale corriendo, son muchas las cosas que olvida, y muchas, las chambonadas que comete. Además, que corrija la traducción de la máxima que cita de William Harvey: “Todo lo que sabemos es infinitamente menos a lo que ignoramos”, así: “…es infinitamente menos DE lo que ignoramos”. Y colorín colorado…
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‘Alargascencia’. ¿Sabía usted qué significa este engendro? ¿No? Yo tampoco, pero la Patria Chica nos sacó de la ignorancia con esta definición: “Es un acrónimo creado a partir de alargar y la terminación de obsolescencia. Se usa para nombrar tanto al movimiento como a la acción que busca aumentar la vida útil de los productos y así reducir el consumo de recursos naturales” (LA PATRIA, 3/6/2018). Es un acrónimo, ciertamente, pero sin fundamento semántico alguno, formado caprichosamente por no sé quién, y que no merece ningún análisis. ‘Obsolescencia’ (1984), en cambio, sí es un sustantivo abstracto (‘calidad de obsolescente’, “que se está volviendo obsoleto, que está cayendo en desuso”) bien construido, como ‘adolescencia’ (calidad de ‘adolescente’). Aunque El Diccionario dice que en este sentido, el de hacer durar una cosa, es desusado, es más castizo el sustantivo ‘alongamiento’, acción y efecto de ‘alongar’ (’alargar’). O ‘elongación’, aunque éste es menos apropiado. Además, según la definición arriba expuesta, el castellano tiene desde hace mucho tiempo el sustantivo adecuado, ‘tasación’, acción y efecto de ‘tasar’, verbo que en su tercera acepción significa “restringir el uso de algo por prudencia o tacañería”, verbigracia, ‘tasar la comida’. Dejémonos de tonterías, y hablemos castellano. No obstante, no faltarán algún diccionario y alguna institución que declaren esa barbaridad como ‘la palabra del año’. Póngale la firma. Nota: En la susodicha definición sobra la preposición ‘a’ de los complementos del verbo ‘nombrar’.
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Se está convirtiendo ya en epidemia el empleo equivocado de la locución impersonal ‘tratarse de’, especialmente entre redactores que deberían saber su uso castizo. Muestras: “…de qué se trata un censo de población…” (El Tiempo, 29/5/2018). “…de eso se trata el posconflicto” (El Tiempo, Yolanda Reyes, 4/6/2018). “…de eso se trata la democracia” (LA PATRIA, Martín Jaramillo L., 6/6/2018). Respectivamente, y con corrección: “…qué es un censo de la población”; “…en eso consiste el posconflicto”, y “… eso es la democracia”.

Temerario, temeroso y temible / El lenguaje en EL TIEMPO

 

FERNANDO ÁVILA

 

Pregunta: ¿Qué diferencia hay entre temerario, temeroso y temible? ¿Son sinónimos?, Pilar Parra.

Respuesta: Temerario es ‘osado’, ‘audaz’, ‘que desafía el peligro’, ‘que se atreve a hacer lo difícil’, tal como se usa en la crónica de este diario sobre Óscar Arnache, el operario que desafía las alturas, “Este joven de 22 años es el más temerario de los 160 hombres que trabajan en esta gran obra de ingeniería”.

Temeroso es quien ‘tiene miedo’, “El colombiano tiende a ser temeroso cuando hace sus transacciones, y mucho más si es por internet” (Portafolio), y temible es ‘que infunde miedo’, “Alias Cartago fue capturado en el departamento de Casanare, sur del país. Era un temible delincuente que lideraba la banda criminal Los Verduleros (El Quindiano).

Alguna presentadora de televisión en días recientes calificó de temerario el delito de un feminicida. Sin duda, confundió temerario, no ya con temible, sino con tenebroso, según el contenido de la noticia que dio. El DLE, 2014, dice que tenebroso es algo ‘hecho ocultamente y con intenciones perversas’.

Me muero de la erre

Pregunta: ¿De dónde salió eso de “me muero de la erre”, que dice Luis Noé Ochoa?, Alberto González.

Respuesta: Es un dicho bogotano. El DLE registra este significado del verbo reír: ‘sentir muy intensamente algún deseo, afecto, pasión, etc.’, y da como ejemplo ‘morir de risa’, lo que corresponde a un uso tradicional del idioma.

El epitafio que el inolvidable poeta chileno Nicanor Parra quiso para sí mismo fue: “Llore si le parece. Yo por mi parte me muero de risa”.

Los viejos bogotanos, que pronunciaban la erre arrastrada como característica distintiva de su acento, crearon la variante “me muero de la erre”. Los comediantes Julián Arango y Antonio Sanint recrean este hablado rolo en Ríase el show (Netflix), título que corresponde a otra característica forma de decir de los cachacos de la vieja guardia: “ríase la actuación” y “ríase el peliculón” eran locuciones bogotanas que señalaban la calidad de una y otro.

 

Mil canciones que cantarte

Pregunta: ¿No es redundante el título del libro de Andrés Cepeda, Mil canciones que cantarte?, Luisa Fernanda Silva.

Respuesta: Hay demasiada preocupación por lo redundante, lo que a veces no permite distinguir entre una mala repetición, “pero mas sin embargo”, y una buena, “Mil canciones que cantarte”.

La primera es la redundancia propiamente dicha, que conviene evitar, mientras que la segunda es la figura literaria llamada pleonasmo, repetición estratégica para imprimir al título fuerza poética.

En esta última categoría podemos incluir otros títulos como “De qué hablamos cuando hablamos de amor” (Carver) y “Todo lo que podríamos haber sido tú y yo si no fuéramos tú y yo” (Espinosa). Todos ellos, muy buenos títulos.

Twitter: @fernandoavila52

Taller del Idioma, Hoy después

 

Abel Méndez (EL DIARIO, DE PEREIRA)

MISCELÁNEA. Hoy después de mas de 7 décadas de operaciones, […] celebramos un acto que se consolida el camino que iniciamos hacia mejores condiciones… para la competitividad y el crecimiento económico […] plazoleta de comidas en el último nivel para 500 personas sentadas […] un Duty Free ubicado a la salida. […] demás, para agilizar el ingreso de los pasajeros, 24 módulos de check in y 4 puentes de abordaje de última tecnología. […] materiales termo-acústicos […]

Además de atender el tema ambiental […] para la facilidad de la circulación en el nuevo edificio se instalarán 8 ascensores y 8 escaleras eléctricas. Un viaducto de 4 carriles que llega al área de salida Será un nuevo edificio con un área de 22.500 metros cuadrados en su primera etapa, para ampliarlo a 26.000 en su segunda etapa, con un costo aproximado de 130 mil millones de pesos. El Diario.

Pena me da con nuestro diario, pero columnas como la presente demanda revisiones cuidadosas para no presentar un cúmulo de errores que desdicen del autor. Veamos; 1 En la expresión «… después de más de siete décadas…» la partícula «más» lleva tilde diacrítica como adverbio de cantidad que es. 2. La Real Academia española ha insistido en que cuando se trata de números que se enuncian en una sola palabra se usen las letras y no las cifras. No es incorrecto usar la cifra, pero la elegancia demanda mejor las palabras: «… más de siete décadas…», «para quinientas personas sentadas», «veinticuatro módulos», «cuatro puentes», «se instalarán ocho ascensores y ocho escaleras eléctricas.

Un viaducto de cuatro carriles». 3. Sobra el pronombre «se»: «… celebramos un acto que consolida el camino que iniciamos…». 4. ¿Para qué decir un «Duty Free», si tenemos «un local libre de impuestos»? 5. ¿Para qué decir «modulos de check in», si tenemos «módulos para registro»? 6. Las palabras compuestas no necesitan guion para unir las componentes: «materiales termoacústicos». 7. La palabra «tema» es una de las nuevas muletillas que nada aportan: «además de atender el medio ambiente…


Agencia EFEFundéu - BBVAFUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE
grafiti, mejor que graffiti Recomendación urgente del día

Grafiti, con una sola efe, es la adaptación al español de la voz italiana graffiti con la que se alude a una ‘inscripción o dibujo hechos sobre una pared’.

En los medios de comunicación se pueden encontrar casos como «En San Gabriel se pintó un enorme graffiti de 925 m²», «Aumentan los graffitis en sectores históricos de Valparaíso» o «El Ayuntamiento aumenta las sanciones por pintar graffitis».

El término graffiti, que tiene número plural en italiano, se ha adaptado con la forma grafiti, que en español tiene número singular y cuyo plural es grafitis. Esta divergencia de número se refleja también en otras adaptaciones como espagueti o ravoli, que, aunque proceden de plurales italianos, en español tienen valor singular.

Así figura en la vigesimotercera edición del Diccionario de la lengua española, que recoge, con el mismo significado, la forma grafito (pluralgrafitos), también válida, aunque goza de menos uso.

Por ello, en las frases anteriores, habría sido mejor escribir «En San Gabriel se pintó un enorme grafiti de 925 m²», «Aumentan los grafitis en sectores históricos de Valparaíso» y «El Ayuntamiento aumenta las sanciones por pintar grafitos».

Conviene recordar que, si se desea utilizar la forma italiana graffiti, lo adecuado es escribirla en cursiva o entre comillas si no se dispone de este tipo de letra y que en ese idioma tiene una sola t (no graffitti ni grafitti).

Ver también arte urbano, mejor que street art

#puestaapunto. Esta recomendación sustituye a una anterior que ha sido revisada para dar entrada a la adaptación grafiti.

 

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