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Martes de la luenga lengua: Podcast

Recopilación y apuntes de Oscar Domínguez

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Español Urgente

El término pódcast, con tilde, es la adaptación de podcast, emisión o archivo multimedia, en especial de audio, concebido fundamentalmente para ser descargado y escuchado en ordenadores o en reproductores portátiles.

En los medios de comunicación es muy habitual encontrar frases como «El de Andreu Buenafuente y Berto Romero es el podcast de humor más escuchado de España» o «Los podcast transportarán a los oyentes a distintas partes del mundo, desde los campos de nieve de Alaska hasta las bulliciosas calles de Nueva Delhi».

La voz inglesa podcast se ha formado por acronimia a partir de la marca iPod, uno de los reproductores portátiles más populares, y el término broadcast (‘emisión’ o ‘transmisión’).

Se trata de un término que admite una fácil adaptación a la ortografía del español: pódcast, con tilde en la o, ya que su pronunciación es llana. Su plural es invariable (un pódcast / varios pódcast), como el de la palabra test.

Por tanto, en los ejemplos anteriores lo adecuado habría sido escribir «El de Andreu Buenafuente y Berto Romero es el pódcast de humor más escuchado de España» y «Los pódcast transportarán a los oyentes a distintas partes del mundo, desde los campos de nieve de Alaska hasta las bulliciosas calles de Nueva Delhi».

En el caso de preferir el término inglés, se recomienda escribirlo en cursiva o entrecomillado, si no se dispone de este tipo de letra, y manteniendo la forma del plural inglés, podcasts.

Quisquillas de alguna importancimart

Efraim Osorio (La Patria, de Manizales)

Se está propagando con la velocidad de la luz el uso inútil del signo ortográfico ‘dos puntos’. Sirvan de ejemplo las siguientes oraciones: “Sea este un motivo para que el próximo 8 de junio le rindamos homenaje al Sagrado Corazón de Jesús y le demos: Gloria, Honor y Reparación” (LA PATRIA, Voz del lector, Monseñor Gonzalo Restrepo Restrepo, 11/5/2018). “Un proceso humano no mecánico ni lineal, que implica: Ponerse en el lugar del otro…” (LA PATRIA, María Leonor Velásquez Arango, 16/5/2018). ¿Para qué en ellas los ‘dos puntos’? Suprímanlos, y verán que la redacción, no sólo nada pierde, sino que queda como lo mandan los cánones del buen escribir: “…y le demos gloria, honor y reparación”; “…que implica ponerse en el lugar del otro”. ¿Lo ven? Además, se ahorran esas mayúsculas, las del primer ejemplo, que ni la relevancia las justifica; la del segundo, de todo en todo innecesaria. En términos generales, porque el espacio no es suficiente para agotar el tema, los ‘dos puntos’ sirven para anunciar una enumeración o para dar una explicación, cuando este signo es para ello necesario. El análisis de la respectiva oración señala ese ‘cuando’.
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¿Pavor? No, es terronera lo que algunos escribidores le tienen al ‘dequeísmo’. Es tan grave ese miedo, que los lleva a suprimir la ‘preposición de’ de la locución conjuntiva ‘de que’, indispensable para la expresión castiza de las ideas que se quieren comunicar. Uno de ellos, el redactor de ‘Supimos que…’, quien lo demostró en las siguientes frases, todas de un mismo párrafo: “…luego se regó la noticia que una avioneta…”; “…y se dieron cuenta que era un simple globo…”; y “…se percataron que era un accidente de latas…” (LA PATRIA, 19/5/2018). En todas, es sensible la falta de la preposición ‘de’, pues sin ella la partícula ‘que’ pierde su naturaleza de conjunción, y podría convertirse en un pronombre relativo. Pero no está solo el columnista en este pecado. Lo acompañan muchos, entre ellos, el presbítero Rubén Darío García Ramírez, quien exteriorizó su terronera en las siguientes muestras: “…nos daríamos cuenta que la llama no puede ser agarrada…”; y “¿Nos hemos dado cuenta que hoy hemos respirado?” (LA PATRIA, 20/5/2018). En éstas, es también evidente la falta de la preposición. El ‘dequeísmo’ se presenta solamente cuando se emplea la preposición ‘de’ después de un verbo enunciativo, por ejemplo, ‘anuncio de que’, ‘digo de que’, ‘advierto de que’, frases en las cuales su inclusión ‘chirría’, es decir, afecta el oído gramatical. Para saber cuándo es necesaria la preposición ‘de’, reemplacemos el ‘que’ por ‘esto’, por ejemplo, en la oración interrogativa del sacerdote, “¿nos hemos dado cuenta DE esto’?”. No falla, pueden estar seguros.
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La conjunción copulativa ‘ni’ “se usa para coordinar de manera aditiva vocablos o frases que denotan negación, precedida o seguida de otra u otras igualmente negativas”, verbigracia, “ni raja ni presta el hacha”, “no tengo padre, ni madre, ni perro que me ladre”. Es decir, que interviene sólo en oraciones negativas, y que, por esto mismo, no puede ser sustituida por la conjunción copulativa ‘y’ en dichas oraciones, ya que ésta “se usa para unir palabras o cláusulas en concepto afirmativo”. De acuerdo con estas nociones elementales, al columnista John Sudarsky de El Tiempo se le desafinó la orquesta en la siguiente frase: “…él ha probado que puede ser elegido y gobernar sin clientelismo y corrupción” (18/5/2018). Castizamente, “…sin clientelismo ni corrupción”, porque la preposición ‘sin’ es negativa. Si hubiese querido expresar lo contrario, habría escrito “puede gobernar con clientelismo y corrupción”, construcción en la que sí es apropiada la conjunción ‘y’, pues la preposición ‘con’ es positiva. Comparadas y analizadas las dos frases correctas, se aprecia mejor la congruencia de la norma gramatical expuesta

Darse cuenta de / El lenguaje en el tiempo

 

Por: Fernando Ávila (El Tiempo)

“Dicen cosas que ofenden a otros sin darse cuenta que lo están haciendo”. Mejor: “… sin darse cuenta de que lo están haciendo”, pues el verbo darse cuenta se conjuga con la preposición de, para el complemento de materia, “sin darse cuenta de su mérito”, incluso cuando esta preposición (de) precede a la conjunción que, “sin darse cuenta de que tiene méritos”. No escribir la preposición de en casos como este constituye el error llamado queísmo, contrario al temido dequeísmo, igualmente grave.

En persona

“Castrillón ilustraba sus homilías con episodios vividos en primera persona”. Mejor: “… vividos en persona”. “En primera persona” es locución que se usa para indicar que alguien escribe como protagonista, “Yo no hablo de venganzas ni perdones” (Borges), “Desde que tuve memoria sufrí la tortura matinal de que Mina me cepillara los dientes” (García Márquez), “Borro, borro y borro y ya me duele el índice de tanto borrar” (Laura Restrepo).

Sub-20

“Esteban Cambiasso, campeón mundial sub 20 en 1997”. Mejor: “…campeón mundial sub-20”, con guion, como corresponde a todo prefijo antepuesto a cifra, “cine super-8”, “ex-10 del Real Madrid”, “categoría sub-16”, o a mayúscula, “ex-Beatle”, “anti-Maduro”, “pro-Trump”.

Psiquiatra o siquiatra

Pregunta: ¿Es correcta la escritura siquiatra, sin p inicial, como se usó en el perfil de Ana Lucrecia Ramírez Restrepo?, Jorge Rojas. Respuesta: Sí es correcta. Las palabras que durante siglos han mantenido en su escritura consonante inicial etimológica muda, como psicología, gnomo, tsunami, pseudónimo, ptolomeico, pneuma, psiquiatra, pueden escribirse hoy también sin ella, sicología, nomo, sunami, seudónimo, tolomeico, neuma, siquiatra. Las dos formas de cada una de estas palabras conviven y tienen registro en el Diccionario de la lengua española, 2014.

Coma elíptica

Pregunta: Tenía entendido que los titulares no debían llevar coma, y veo muchos titulares con ese signo (“Duque y Petro, en punta”, “‘Contador’, el verdadero poder detrás de los narcos”, “Migrantes, la ola incontenible”, etc.). ¿Es correcto?, Luisa Fernanda Pérez. Respuesta: Se trata de la llamada coma elíptica, que reemplaza el verbo elidido. Lo que se recomienda para titulares de prensa es que sean breves y tengan un verbo. Esto último, para que sean informativos (“Aumenta robo de celulares”) y no simplemente enunciativos (“El robo de celulares”). En esa línea, un recurso válido es escribir el titular con verbo tácito o sobreentendido, que habitualmente va reemplazado por coma elíptica. Los casos citados dirían con verbo expreso así: “Duque y Petro van en punta”, “‘Contador’ es el verdadero poder…”, “Migrantes constituyen ola incontenible”. Cambiar por coma el verbo (en estos casos, van, es, constituyen) es un recurso muy efectivo para hacer breve el título e imprimirle mayor impacto.

@fernandoavila52

 

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