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Martes de la luenga lengua: Partusa, orgía, controlador

Recopilación y apuntes de Oscar Domínguez G.

Imagen antenasiete.es

EL LENGUAJE EN EL TIEMPO

 

Por: Fernando Ávila

 

Comentario: La palabra partuza, que el DLE registra con la escritura partusa, viene del francés partouze, y se suele traducir como ‘orgía’ o ‘bacanal’ (‘fiesta del dios Baco’). Se usa más que todo para referirse al ‘sexo grupal’ o a la ‘actividad sexual en trío’, pero los libros normativos les dan un sentido más amplio tanto a partusa como a orgía. El Diccionario de la lengua española, DLE, 2014, define partusa como ‘fiesta o reunión descontrolada, que incluye bebidas alcohólicas y sexo’, y orgía, como ‘festín en el que se come y bebe inmoderadamente y se cometen otros excesos’ y ‘satisfacción viciosa de apetitos o pasiones desenfrenadas’.

El escritor Morris West menciona “una orgía de compras”, en su novela Eminencia, y el sindicalista Dante Camaño, “una orgía de derechos, sin obligaciones”, en un discurso político.

La periodista Amaia Odriozola titula “Claudia Schiffer celebra su cumpleaños con una orgía de imágenes” su informe sobre la supermodelo en Vanity Fair, y un portal gastronómico español anuncia “Una orgía de sabores”, en su página de preparación de helados. Se trata pues de voces sinónimas, orgía, bacanal, partusa, la última de las cuales es menos universal, pues su uso se reduce al Cono Sur.

Controlador financiero

Citas: “Pizano, entonces controller del consorcio de la Ruta del Sol, denunció irregularidades” (Semana); “Era un testigo incómodo para muchos, pues desde su cargo como Controller, nombrado por el Grupo Aval, monitoreó la información contable” (El Espectador); “La familia del fallecido ex controller de la concesionaria de la Ruta del Sol, Jorge Enrique Pizano, y de su hijo Alejandro, emitieron un comunicado” (Extra).

Comentario: 
En las noticias sobre la muerte de Jorge Enrique Pizano se ha usado con profusión la palabra inglesa controller, para referirse al cargo que ocupaba en la Ruta del Sol II. En algunas de ellas se ha traducido como auditor, cargo cuya función es ‘la revisión y verificación de las cuentas y de la situación económica de la empresa’.

Sin embargo, el hoy llamado controller no reduce su labor a la simple revisión de cuentas, información a la directiva y recomendación de ajustes y mejoras, sino que tiene un papel más activo, con línea de mando en la empresa. Por eso, en el área de la administración de empresas, controller se traduce a veces como interventor o inspector, y en otros casos, como controlador financiero e incluso como director administrativo. Estas cuatro opciones están avaladas por la Fundación del Español Urgente, para traducir controller, según el caso.

¿Y no servirían contralor o veedor?
Servirían, si en la práctica no estuviera restringido su uso a los funcionarios del Estado.

@fernandoavila52

 

Disrupción-disruptor, combustionar, titulares, refrán

Efraim Osorio (La Patria, de Manizales)

El sustantivo ‘disrupción’ y su adjetivo ‘disruptor-a’ son, prácticamente, neologismos en nuestro lenguaje, porque el adjetivo llegó a su léxico apenas en la vigésima edición del diccionario de la Academia de la Lengua (1984), y el sustantivo, en la última (2014), con la siguiente definición: “Rotura o interrupción brusca”. Meto esto en la colada, porque un acucioso lector me preguntó si ese sustantivo, empleado en la siguiente respuesta, era castizo: “La disrupción a la que me refiero es generar un desorden transitorio para ser escuchados” (LA PATRIA, Freddy Cante, entrevista, 12/11/2018). Aunque no muy seguro, le respondí que sí, porque su construcción me parecía aceptable. Y di en la diana, por lo arriba expuesto. En esto, el inglés le madrugó al castellano, puesto que en el idioma del Tío Sam, del cual las tomó el castellano, esas palabras están en los diccionarios desde hace mucho tiempo -‘disruption, disruptive’- tomadas del verbo latino ‘disrumpere’ (o ‘dirumpere’ – ‘romper en pedazos’), a través de su sustantivo ‘disruptio’. Nota: En la respuesta citada, aunque dada en una entrevista, está mal enunciada la definición, porque un sustantivo debe definirse con otro sustantivo, en el caso, así: “La disrupción a que me refiero es la generación de un desorden…”. ¿De acuerdo?
* * *
Neologismo, también, el verbo ‘combustionar’ (2014), de la siguiente información: “…y miles de árboles que combustionan con mucha facilidad” (LA PATRIA, Arde California, 14/11/2018). Viene así mismo del verbo latino ‘comburere’ (‘quemar, abrasar del todo’; ‘arruinar’), a través de su supino ‘combustum’. De ahí proceden también, por supuesto, ‘combustión, combustibilidad, combustible, comburente’ y ‘combusto-a’ (‘abrasado, quemado’). Como información, nada más.
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Si no fuese por el horror de la información, el siguiente titular de LA PATRIA sería jocoso: “El infante tuvo que presenciar cómo su madre le cegaba la vida”. Nuestro periódico, en honor a la verdad, lo tomó de su fuente, porque añade: “Así se refirió un magistrado del Tribunal Superior de Manizales…” (Sucesos, 15/11/2018). A este magistrado le hago una pregunta: ¿Cómo es posible que este infortunado niño no hubiese sido testigo presencial de tan horrendo crimen si fue su víctima? Además, aunque no sé de quién es el error de ortografía, la despiadada madre no le ‘cegó’ la vida, sino que se la ‘segó’, es decir, se la ‘interrumpió de manera violenta’. En efecto, ‘cegar’ es “quitar la vista a alguien”, y ‘segar’, en su tercera acepción, “cortar, interrumpir algo de forma violenta y brusca”. Una sola letra puede cambiar por completo la acepción de una palabra, verbigracia, ‘cerrar’ y ‘serrar’. De aquí, la importancia de la ortografía.
Otro titular de LA PATRIA: “Águilas sobrevuela sobre el Once” (Afición, 16/11/2018). ‘Sobrevolar’ significa “volar por encima de un lugar, una ciudad, un territorio, etc.”, por ejemplo, ‘cuando un gallinazo sobrevuela el aeropuerto de La Nubia, Avianca cancela sus vuelos’. En el titular, es evidente, la preposición ‘sobre’ sobra. Es decir, el titular es pleonástico.

* * *
No, no es de Cervantes. La frase del 20 de noviembre le atribuye el refrán “donde una puerta se cierra, otra se abre”. Cuando el genio de nuestras letras estaba chiquito, ya ese refrán andaba de boca en boca. En su obra maestra, Cervantes lo cita una sola vez, en el capítulo XXI, “que trata de la alta aventura y rica ganancia del yelmo de Mambrino…”, de esta manera: “Paréceme, Sancho, que no hay refrán que no sea verdadero, porque todos son sentencias sacadas de la mesma experiencia, madre de las ciencias todas, especialmente aquel que dice: Donde una puerta se cierra, otra se abre. Dígolo porque si anoche nos cerró la ventura la puerta de lo que buscábamos, engañándonos con los batanes, ahora nos abre de par en par otra, para otra y más cierta aventura…”. Siempre tendremos oportunidades, es la enseñanza del refrán.

APODOS

FUNDACIÓN PARA EL ESPAÑOL URGENTE

En los medios de comunicación se aprecia vacilación respecto a la grafía de este apodo: «Juicio contra El Chapo», «¿Qué papel jugarán los Zambada en el juicio de “El Chapo” Guzmán?» o «Rechazan el último intento de ‘El Chapo’ Guzmán de posponer su juicio».

De acuerdo con las normas de la Ortografía de la lengua española, el artículo que precede a los apodos se escribe en minúscula. Esta misma obra señala que, precedido de las preposiciones de, este artículo forma contracción: al Chapo del Chapo, no a el Chapo ni de el Chapo.

Por otra parte, se recuerda que no es necesario destacar esta clase de denominaciones alternativas con comillas ni cursiva, salvo que estas se encuentren entre el nombre de pila y el apellido: Joaquín «Chapo» Guzmán. Las comillas no son necesarias, en cambio, en el Chapo Guzmán, pues el apodo no está entre el nombre de pila y el apellido, sino antepuesto tan solo al apellido.

Así pues, en los ejemplos iniciales lo adecuado habría sido escribir «Juicio contra el Chapo», «¿Qué papel jugarán los Zambada en el juicio del Chapo Guzmán?» y «Rechazan el último intento del Chapo Guzmán de posponer su juicio».

Taller del Idioma, al suelo/Abel Méndez, El Diario, de Pereira

AL SUELO. «El presidente y el Ministro de Hacienda…» El Frente.
La cita proviene de un texto enviados a mucha gente para conocimiento del periódico nombrado. Como así que el presidente con minúscula y el ministro con mayúscula. No, o todos en la cama o todos en el suelo y, en este caso, todos al suelo. Por ahí leí que cuando se estaba estudiando esta posibilidad de los cargos con minúscula se presentó la propuesta de que el papa y los reyes de España fueran siempre con mayúscula, pero no prosperó y quedó que en las cartas a personajes de altos cargos se use la mayúscula, pero de resto todos los cargos con minúscula como cuando se le cayó el arbolito al pavo real. Si alguien menor de cincuenta y cinco años no sabe qué le pasó al pavo real, favor preguntarlo al correo de esta columna.

RECORRIDO POR LAS AULAS. I. «… para niños entre 0 y 10 años…».
Esta formulita, sin error gramatical, es una imitación del inglés, pues en español tenemos una mejor frase: «… para niños menores de diez años…». O cuéntenme quién, que tiene un hijo recién nacido, dice: «… yo tengo un hijo de cero años…».

II. «Dirigido a personas que se desempeñen en las áreas de Mercadeo, Comercial, Comunicaciones, Sistemas, Emprendedores, Profesionales Independientes, estudiantes y en general a todo el público que quiera aprender más…».

No se ve la necesidad de poner con mayúscula todos esos nombres comunes: mercadeo, comercial, comunicaciones, sistemas, emprendedores y profesionales independientes, toda vez que los estudiantes y el público que pertenecen a la misma categoría gramatical que los anteriores sí están como nombres comunes.

III. «Usos de las redes sociales a nivel empresarial».
La expresión «a nivel» no existe con el sentido que lo ponen en la cita. La mejor es: «Usos de las redes sociales en la empresa».

EL INCENDIO. «Fuerte incendio se registra a esta hora…» Tuiter de El Diario
Ese incendio está como largo, ya perdí la cuenta de lo que hace que lo estoy leyendo, y siempre que lo leo me da tristeza por lo que se perdió.

EL SONETO DE ANGEL IRIARTE (Angel Marcel)


Un gran jurel pescado en Cartagena

Para cantar la hazaña de don Mario

que ha pescado un jurel en Cartagena,

hay que entender primero la faena

que hace al pez pescador extraordinario.

El que pesca es pescado y, al contrario,

el que es pescado pesca la ballena

que se traga a Jonás para la cena

mientras huye de Nínive. El acuario

de los sábalos, sierras, barracudas,

esta verdad nos da por si las dudas:

si te la gana el pez, te descalabras.

Si he de cantar la hazaña de Mendoza,

debo pescar primero las palabras

para contarles cómo fue la cosa.

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