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Martes de la luenga lengua: Oir-escuchar

Por Efraim Osorio López

Imagen bici.co.uk

QUISQUILLAS DE ALGUNA IMPORTANCIA

Oír-escuchar, vocativo, interferir

El tratamiento social de ‘usted’, ‘tú’ y ‘vos’, debe ser constante, y no se puede variar a discreción.

¿Será necesario borrar de los diccionarios el verbo ‘oír’? Porque ya todos lo echaron al cesto de la basura, y en su lugar dicen ‘escuchar’. Pero este verbo no reemplaza a ‘oír’, porque no expresa la misma idea. Cuando ‘oímos’, nuestro oído ‘percibe’ los sonidos, aunque no les pongamos atención, de tal manera que, muchas veces, ‘oímos’ sin ‘escuchar’, y hasta ‘oímos’ sin ‘oír’, lo que sucede cuando estamos absortos en otros asuntos, y no ‘le paramos bolas’ a lo que ocurre o ‘suena’ a nuestro alrededor. En cambio, el que ‘escucha’, no solamente ‘oye’, sino que, además, tiene que ponerle cuidado a lo que oye, porque esto es precisamente ‘escuchar’. La fonoaudióloga M. Marcela Alvarán Cardona tuvo en LA PATRIA este anuncio: “¿Problemas auditivos? ¿Escucha pero no entiende?” (18/12/2017). ¿No será ‘oír’? Tal vez sí. En los diccionarios regulares no se encuentra el término ‘fonoaudiología’, muy bien construido, y, por lo mismo, ciento por ciento castizo. Según la definición que de él dan los expertos, porque de ello yo “sólo sé que nada sé”, la ‘fonoaudiología’ es “la disciplina que se ocupa de evaluar, diagnosticar y tratar trastornos del habla y de la comunicación humana”. Sin alargarme en esto, y sin meterme en honduras, para la ‘comunicación humana’, la primera condición es ‘oír’, después vienen ‘escuchar’ y ‘entender’: si uno no ‘oye’, u ‘oye mal’, no podrá ‘escuchar’ ni ‘entender’. Además, la pregunta de la publicidad citada, “¿problemas auditivos?”, se refiere claramente al ‘oído’, no al entendimiento. Conclusión: ‘oír’ es el verbo preciso en la pregunta, verbo que debemos defender antes de que tenga que entrar al glosario “Voces fatigadas” del escritor Álvaro Marín Ocampo. ***

“No importa Cárdenas” es el titular de una columna del doctor Flavio Restrepo (LA PATRIA 21/12/2017). Así como está escrito, quiere decir que el ministro Cárdenas nada tiene que ver en la buena o mala ‘salud’ de la economía de Colombia. ¿Por qué? Por un detallito, en este caso, muy notorio, como es la falta de la ‘coma’ del vocativo, que es obligatoria, no opcional. Dicho titular cambia por completo escrito así: “No importa, Cárdenas”, porque lo que el columnista pretende es llamarle la atención, interpelación que le hace unas diez veces en todo su artículo, siempre sin la coma. El ‘vocativo’, doctor Restrepo, es “el caso que sirve para invocar o llamar”, por ejemplo, “Estéril queréis decir, amigo –dijo don Quijote” (I, XII). Si usted, señor, le quita la coma, el sentido de este requerimiento cambia de todo en todo, pues deja de serlo. Créamelo. Más todavía: usted comienza tuteando al ministro (“que seas ministro”; “puedes seguir subiendo”) para luego cambiarle ese tratamiento por el menos confianzudo de ‘usted’ (“no se desvele usted”, “que fueron su mente estrecha”, etc.) en todas las interpelaciones. El tratamiento social de ‘usted’, ‘tú’ y ‘vos’, debe ser constante, y no se puede variar a discreción. Créamelo. ***

El verbo ‘interferir’ llegó al diccionario de la Academia de la Lengua hacia la mitad del siglo pasado, con esta única definición: “Física. tr. Causar interferencia”. En la vigésima edición (1984) le da esta acepción: “tr. Cruzar, interponer algo en el camino de una cosa, o en una acción”. En las siguientes ediciones, además de asentar su etimología (del inglés ‘interfere’), agrega esta otra definición: “Telec. Dicho de una señal: Introducirse en la recepción de otra y perturbarla”. Y siempre enseña que este verbo puede ser transitivo o intransitivo. En inglés, es intransitivo y se puede construir con las preposiciones ‘in’ (‘en’) y ‘with’ (‘con’), según el contexto. En castellano, sólo con la preposición ‘en’. Don Cecilio duda de la siguiente construcción: “Interferir con el sueño” (RCN Radio, Reinaldo Palacios, 3/12/2017). Y con razón, por lo anteriormente expuesto. Sobre este verbo es mucho lo que hay para decir, pero el espacio no lo permite. Sólo esto: ¿Por qué los diccionarios de sinónimos no lo tienen cuenta?

 

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