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Martes de la luenga lengua: Legibilidad, roer

Recopilación de Oscar Domínguez G.

El Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española. Imagen rae.es

Con motivo de la muerte del físico británico Stephen Hawking, se ofrecen las siguientes claves para una buena redacción de las noticias relacionadas:

 

FUNDACION PARA EL ESPAÑOL URGENTE

 

1. La ELA, mejor que el ELA

El artículo que precede a ELA es femeninoconcordando con el núcleo del desarrollo de esta sigla: esclerosislateral amiotróficacon iniciales minúsculas, y no Escleroris Lateral Amiotrófica.

2. La teoría del todo, en minúsculas

Únicamente los nombres propios que forman parte de la denominación de leyes, teorías y principios científicos se escriben con mayúscula: teorema de Pitágoras principio de exclusión de Pauli. Por tanto, la teoría unificada a la que Stephen Hawking dedicó gran parte de su vida es la teoría del todomejor que Teoría del Todo, pues todo no es un nombre propio.

3. Breve historia del tiempo, solo con la primera palabra en mayúscula

Los títulos de las obras de creación se escriben en español únicamente con la primera letra en mayúscula, por lo que lo apropiado es escribir Breve historia del tiempo, mejor que Breve Historia del Tiempo.

4. Cociente intelectual coeficiente intelectual

Tanto cociente intelectual como coeficiente intelectual son variantes válidas para referirse al ‘número que expresa la inteligencia relativa de una persona y que se determina dividiendo su edad mental por su edad física y multiplicando por 100’.

5. La inteligencia artificial, en minúsculas

La expresión inteligencia artificial se escribe con minúsculas. La sigla IA está asentada en español, por lo que resulta preferible a la inglesa AI.

6. El premio príncipe de Asturias

Los sustantivos Premio Príncipe se escriben con mayúscula si se hace alusión al nombre oficial de los galardones, mientras que, cuando se hace referencia a la persona premiada, lo adecuado es escribir premio príncipe de Asturias, con las dos primeras palabras en minúscula: «Hawking recibió el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia en 1989», pero «El premio príncipe de Asturias Stephen Hawking consideraba que…».

Cortometraje, mediometraje y largometraje /

EL LENGUAJE EN EL TIEMPO

FERNANDO ÁVILA

“Se suman producciones como La mansión de Araucaima y Yuruparí y otros medio metrajes”. El Diccionario de la lengua española, DLE, 2014, registra cortometraje, mediometraje y largometraje, para referirse a películas de ‘menos de 60 minutos’, ‘aproximadamente 60 minutos’ y ‘más de 60 minutos’, respectivamente.

Otras voces univerbales (una sola palabra) con medio como primer elemento son: medioambiente, medioambientalista, mediodía (las 12 m.), mediomundo (velo para pescar), mediopaño (paño delgado), mediopensionado, mediopensionista y mediopié (parte media del pie). Y con media: mediacaña, medialuna (cruasán) y medianoche (las 12 p. m.).

Conviene cuidar la escritura de estos sustantivos univerbales, pues, por ejemplo, medio día, separado, es distinto de mediodía, unido, “Trabaja medio día en la fábrica, y sale al mediodía para la universidad”, lo mismo que medio metraje y mediometraje, “Ya tenemos financiado como medio metraje del mediometraje que vamos a filmar”.

Luis

Pregunta: ¿Por qué aparece tildado Luis en el nombre del escritor José Luís Peixoto?, J. R. P.

Respuesta: Porque ese “Luís” es portugués. Si se tradujera al español, habría que escribir “Luis”, sin tilde, ya que este nombre es monosílabo, y los monosílabos (como norma general) no se tildan. Otras formas de Luis son Ludwig (alemán), Lluís (catalán), Louis y Lewis (inglés). Los nombres de reyes se traducen, como Luis XIV (en francés, Louis XIV), pero no los de escritores.

Parkinson y párkinson

Pregunta: ¿Por qué en la misma noticia sobre Élmer Sepúlveda escriben Parkinson y párkinson?, F. R.

Respuesta: Porque hay dos formas de referirse a ese mal, “enfermedad de Parkinson”, con P mayúscula y sin tilde, tal como se escribe el apellido del médico británico que identificó este trastorno, o simplemente “párkinson”, españolizada, con minúscula y con la tilde que le corresponde por ser esdrújula. Lo mismo, “enfermedad de Alzheimer” y “alzhéimer”.

La coma circunstancial

“Se destruirán carreteras hechas por la guerrilla para bloquear a las mafias de tierras”. De esta frase, sin coma, se puede deducir que la guerrilla quiso bloquear a las mafias al hacer las carreteras que ahora se van a destruir, pues el complemento directo, es decir, qué se destruirá, es todo lo que sigue al verbo “destruirán”.

Con coma circunstancial quedaría así: “Se destruirán carreteras hechas por la guerrilla, para bloquear a las mafias de tierras”. ¿Qué se destruirá (complemento directo)? Las carreteras hechas por la guerrilla. ¿Para qué se destruirán (complemento circunstancial, separado con coma)? Para bloquear a las mafias.

La Academia dice que la coma circunstancial en general es opcional, pero en un caso como este resulta indispensable, pues su omisión da un significado distinto al que se pretendía.

FERNANDO ÁVILA
Experto en redacción y creación literaria
En Twitter: @fernandoavila52

Taller del Idioma, dos en dos

Publicado 09/03/2018

Abel Méndez

DOS EN DOS. «… despojados de todo, aún hasta de la dignidad». «… una larva pudre el pastel, pronto habrán cien», El Diario y notieje.com.
Dos errorcitos de menor cuantía, pero de mayor cuidado. Recuerdo que desde que estaba en quinto de primaria (hoy, quinto grado), sin saber que algún día me dedicaría a esta labor de buscar errores, tenía el conocimiento de que el adverbio «aún» lleva tilde cuando significa «todavía», mas no la lleva cuando significa «hasta» o «inclusive». También sabía que el verbo auxiliar «haber», cuando significa existencia, sólo se conjuga en tercera persona del singular. La cita queda así: «… despojados de todo, aun de la dignidad»; «… una larva pudre el pastel, pronto habrá cien».

RECORRIDO POR LAS AULAS: «Quiero felicitar al colegio por el logro tan importante de su egresado y estudiante nuestro…».
Veamos la tercera acepción del verbo querer: ‘Tener voluntad o determinación de ejecutar algo’. Supongamos que un día me entero de que uno de los egresados de tal colegio hizo una cosa muy importante que llegó al conocimiento de los escritores de El Diario y sacaron la historia con lujo de detalles. En mi parecer tengo la seguridad de que tal éxito se debe a lo aprendido en el colegio. Tomo la determinación de felicitar al colegio. Por haber orientado bien a nuestro egresado de marras.

Hasta ahí la felicitación sólo está en mi voluntad. es decir «quiero hacerlo», pero no lo he hecho. En el momento en que yo despache un correo o coja un micrófono desaparece el verbo «querer», porque estoy pasando de la voluntad al hecho. Es un error muy frecuente.. Otro error de menor cuantía: El homenajeado no puede ser egresado y estudiante al mismo tiempo. Debió haber dicho: «Felicito al colegio por el logro tan importante de su egresado…». Me sentiría muy bien al recibir un mensaje en el que el remitente me contara que usó esta corrección por haberla aprendido aquí.
taller95@yahoo.es

Legibilidad, autoeducar, ruñir-roer, centenario

Efraim Osorio

¡Ah, que existiera el verbo ‘lecturar’! Pero no existe, y no lo necesitamos, pues tenemos el verbo ‘leer’, que expresa adecuadamente la acción de “pasar la vista por lo escrito o impreso comprendiendo la significación de los caracteres empleados”. De este verbo, ‘leer’, se forman los adjetivos ‘leíble’ y ‘legible’. Con la desinencia ‘-ble’ (‘-able’, para los verbos de la primera conjugación, e ‘-ible’, para los de las otras conjugaciones) se expresa la posibilidad de efectuar la acción del verbo correspondiente, por ejemplo, ‘narrable’ (que se puede narrar) y ‘entendible’ (que se puede entender). Obviamente. De esos adjetivos se forman los sustantivos abstractos que expresan una cualidad, cualidad que, por supuesto, se refiere al adjetivo del cual proviene, verbigracia, ‘legibilidad’ es la cualidad de lo que es ‘legible’. El padre Jaime Pinzón Medina, capellán de la clínica San Marcel, les sugirió a los directivos de Confa que mejoraran los avisos de las entradas de los cuartos y de los cubículos de cuidados intensivos e intermedios para que los interesados pudiesen leerlos con mayor facilidad y sin confusiones. Le respondieron que los actuales respondían a las normas establecidas que garantizaban la ‘lecturabilidad’ y ‘legibilidad’ (5/3/2018). Con tal respuesta, su redactor quiso, deduzco, decir dos cosas distintas, pero terminó expresando lo mismo, incorrectamente con la primera palabra, pues ‘lecturabilidad’ sería la cualidad de lo que es ‘lecturable’, un adjetivo imposible, porque está formado irreflexivamente del sustantivo ‘lectura’, ya que el verbo ‘lecturar’, como dije al principio, no existe. Los neologismos son aceptables cuando son necesarios, debidamente construidos y enriquecedores del idioma.
* * *
Así como uno no puede ‘autoeducar’ a un niño, así tampoco puede ‘automedicarlo’. Entre nosotros, es muy común la ‘automedicación’, es decir, la costumbre de recetarse uno mismo (automedicarse’), obviando las recomendaciones de médicos y de los encargados de la salud. La especialista en pediatría Eugenia Fernández-Goula escribió: “Nunca automedique al niño con purgantes ni pruebe con remedios caseros…” (El Tiempo, Vida moderna, 12/3/2018). ‘Medicar’ es un verbo transitivo que significa “administrar o prescribir medicinas”, y el prefijo ‘auto-’, “por uno mismo”. Cuando uno se ‘automedica’, ‘se receta’ o ‘se administra’ las medicinas por o para uno mismo. Lo cual, lógicamente, no se puede hacer para otro, aunque éste sea un bebé. En la recomendación de la pediatra sobra el prefijo ‘auto-’, sin lugar a dudas.
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La señora Marleny Lince Díaz se pregunta si los verbos ‘roer’ y ‘ruñir’ son sinónimos. Yo diría que lo son en un noventa por ciento, porque los roedores “muerden, reduciendo a partes muy menudas, una cosa dura”, en cambio, cuando nosotros ‘ruñimos hueso’, “quitamos poco a poco con los dientes a un hueso la carne que se le quedó pegada”, pero el hueso, aunque pelado, queda intacto. Con este significado, el verbo ‘ruñir’ es un colombianismo. La Academia de la Lengua acogió este verbo en la vigesimosegunda edición de su diccionario como regionalismo de Méjico, pero sólo con el significado de ‘agujerear’. Nota: De ‘ruñir’, el glosario Voces fatigadas del publicista Álvaro Marín Ocampo dice: “Ordinariamente roer. Ruñir hueso. // Estar ruñido. Deteriorado, deshilachado. Eso parece ruñido por las ratas”.
* * *
‘Centenario’, sustantivo masculino, es un tiempo de cien años. Celebramos ‘centenarios’ del nacimiento o la muerte de personajes ilustres, de fundación de pueblos y ciudades y de otros acontecimientos importantes de la historia. Se les dice ‘centenarios-as’ (adjetivo calificativo) a quienes han cumplido cien años, adjetivo que se aplica también a cosas. Según estas nociones, la siguiente información de El Tiempo, está fuera de lugar: “98 goles lleva Messi. El argentino podría alcanzar hoy el centenario en la Champions” (Deportes, 14/3/2018). La meta, alcanzada ayer (14/3/2018) por el futbolista argentino en la Liga de Campeones, fue el centenar de goles, es decir, un conjunto de cien unidades, en su caso, goles, lo que también se puede expresar con ‘centena’. Las cosas, llamémoslas por su nombre.

 

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1 comentario en Martes de la luenga lengua: Legibilidad, roer

  1. Orlando Lopez // 03/20/2018 en 11:28 pm //

    Una pregunta para don Efraim: ¿Como se debe decir ¨esto es lo que pasó¨, o en su defecto ¨esto fue lo que pasó¨?

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