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Martes de la luenga lengua: El horrible ‘dondeísmo’

Recopilación de Oscar Domínguez G.

Imagen noticias.universa.net

– Contiene

Fundacion para el Español urgente

Quisquillas de alguna importancia, Efraim Osorio, La Patria

– El horrible “dondeismo”, Andrés Hurtado, El Tiempo

– Donde va la coma,  cursillo por Fernando Ávila

PAPELES DEL PARAISO

Fundación para el español urgente

 

Con motivo de la filtración de los documentos que dejan al descubierto la red de evasión fiscal destapada por la investigación conocida como «papeles del paraíso», se ofrecen las siguientes claves:

1. Los papeles del paraíso, en minúsculas

La expresión papeles del paraíso, que es la forma que se está empleando en español para traducir paradise papers, se escribe de forma general en minúscula y, si se desea destacarla porque se estima que favorece la comprensión, entre comillas.

2. Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación

El nombre de la red de periodistas de más de setenta países creada para investigaciones de gran envergadura es International Consortium of Investigative Journalists, que en español se conoce como Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación, a menudo seguido por las siglas de la denominación inglesa ICIJ.

3. Offshore es con ventajas fiscales

El anglicismo offshore equivale a con ventajas fiscales(sociedad) inscrita en un paraíso fiscal o, según el contexto, extraterritorial en el extranjero.

4. Trust fideicomiso, sin cursiva ni comillas

El Diccionario de la lengua española recoge en redonda el sustantivo trust con un significado equivalente a ‘cartel’. También puede emplearse sin resalte con el significado de ‘fideicomiso’, traducción recogida en obras especializadas de economía. Esta misma palabra es una traducción adecuada del anglicismo trust.

5. #papelesdelparaíso, con tilde

Las etiquetas de Twitter admiten la tilde, por lo que se aconseja incluirla si la palabra la lleva conforme a las reglas de acentuación ortográfica: #papelesdelparaísomejor que #papelesdelparaiso.

Ver también papeles de Panamá, con minúscula inicial.

Donde-en donde, a pie-de a pie, coherente, excusas

Efraim Osorio (LA PATRIA, DE MANIZALES)

El señor Fernando Botero Henao quiere salir de una duda. Dice así: “Hace muchos días estoy por aclarar esta duda: cuando dicen por ejemplo: “en donde se encontraba…” yo creo que hay una redundancia” (22/10/2017). Y no está del todo descarrilado. Sin embargo, don Andrés Bello enumera las preposiciones que acompañan el adverbio de lugar ‘donde’, a saber, ‘a, hacia, hasta, de, EN, para, por’, e, incluso, menciona también los adverbios compuestos ‘adonde, endonde, dedonde, pordonde’, desusados los tres últimos, y que se escriben siempre con sus elementos separados. Y el gramático Emilio M. Martínez Amador enseña: “De las preposiciones que lo acompañan, únicamente ‘a’ y ‘en’ pueden suprimirse sin quitar valor al adverbio” (Mega gramatical), afirmación en la que claramente admite el empleo de la preposición ‘en’, particularmente en interrogaciones que indican reposo, por ejemplo, ¿en dónde estamos?, pregunta de la cual se puede suprimir la preposición sin desvirtuar su significado, aunque le reste vigor. Cuando el adverbio tiene carácter de ‘relativo’, es aconsejable la preposición ‘en’ -que se puede omitir-, verbigracia, “los caminantes llegaron al lugar en donde pasarían la noche”, oración en la que ‘en donde’ equivale a ‘en el cual’ o ‘en el que’. En resumen, la locución ‘en donde’, aparentemente pleonástica, es castiza.
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La locución ‘de a pie’ se usó primero aplicada a los soldados de infantería; luego, a quienes, por cualquier circunstancia, caminamos las calles y las trochas de ciudades, pueblos y veredas (los afortunados peatones), y, por último, figuradamente, a la personas comunes y corrientes, significado con el que es más usada actualmente. En la “Voz del lector”, el corresponsal Héctor Jaime Pinilla Ortiz la empleó erradamente en esta frase: “…de otra hermosa ciudad a la que se llegaba de a pie como en los primeros tiempos…” (LA PATRIA, 23/10/2017). “…a la que se llegaba a pie…” o, coloquial y familiarmente, “a pura pata”. Recuerde, señor Pinilla, lo que todos decimos, por ejemplo, un lunes por la mañana: “Fuimos a la finca a caballo, pero tuvimos que regresar a pie”.
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Preguntado sobre la impresión que le dejó la carta de la fiscal de la Corte Penal Internacional, Fatou Bensouda, acerca de puntos relacionados con la JEP que pueden engendrar impunidad, el congresista Roy Barreras disparó lo siguiente: “Entiendo que su tarea es hacer justicia, porque no le corresponde a ella hacer la paz…”. “Así que vamos a probar la JEP para garantizarles a las víctimas su derecho…” (El Tiempo, 23/10/2017). Imprecisiones, una tras otra: como fiscal, ella no ‘imparte justicia’, pues su oficio es acusar ante los jueces, que son los encargados de juzgar y sentenciar, a los que cometieron delitos contra los derechos humanos, especialmente los de lesa humanidad; ella tampoco ‘hace la paz’, pues ésta se ‘logra’ mediante acuerdos entre individuos, grupos o países. Finalmente, ‘probar’ no es el verbo adecuado en ese contexto, porque no se trata de un ‘ensayo’, sino de la ‘utilización’ de ese organismo para juzgar, condenar y ‘castigar’ (como dicen, ‘es un decir’) a quienes cometieron delitos durante la lucha del Estado contra los grupos de facinerosos, armados ilegalmente. Y lo de ‘garantizarles a las víctimas su derecho’ es también ‘un decir’. Aun improvisando, se impone la precisión conceptual en el uso de las palabras.
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Un corresponsal de LA PATRIA escribió: “…pienso que las excusas se deben pedir en forma personal…” (Voz del lector, 29/9/2017). Las ‘excusas’ no se piden, se ‘presentan’ o se ‘dan’, porque son “la justificación que se alega por haber hecho u omitido determinada cosa”. El ‘perdón’ sí se pide

 El horrible “dondeismo”

Andrés Hurtado Garcia, El Tiempo

Los idiomas son seres vivos y evolucionan, fenómeno que se nota especialmente en la aceptación de nuevas palabras. Otra cosa muy diferente es quebrantar las leyes del idioma y sus esquemas.

Por mi trabajo, debo pasar mucho tiempo sentado al computador y aprovecho para conectarme con las cadenas básicas de las dos principales empresas de radio. Me muero de la pena, pero creo que la mayor parte de las frases que dicen los periodistas de la radio son incorrectas.

Obviamente, ellos negarán esta afirmación, porque no se dan cuenta de los errores que cometen. Estos son los principales: falta de concordancia, mal uso de las preposiciones, frases construidas con el que galicado, mal uso de las siguientes palabras o frases: a través de, demasiado, esperar por, colocar-poner, el horrible habían, el feo verbo recepcionar, utilización de frases sin sentido en el contexto, etc. Obviamente, la inmediatez en la prensa hablada se presta más para cometer errores que en la prensa escrita.

Leo con gusto a colegas que hacen correcciones idiomáticas para aprender de ellos. Fernando Ávila, en EL TIEMPO, y Efraím Osorio López, en ‘La Patria’. Efraím anotó el horrible uso de la palabra ‘donde’, que para mí es el error más cometido por los periodistas radiales y no solo por ellos, también por el común de la gente. Yo lo llamo el ‘dondeísmo’.

Quiero referirme a tres circunstancias: lugar, tiempo y cosa. Hablando de lugar se debe decir donde; si se trata de tiempo, se dice cuando; y si es de cosa, se dice en el que. Pero el error en el que constantemente caen los periodistas y muchas personas es utilizar el ‘donde’ donde no se debe utilizar. Ejemplos: El campeonato colombiano donde el quinteto del Chocó se llevó el título (se debe decir: en el que el quinteto), una rebelión donde 20 militares se alzaron contra Maduro (en la que 20 militares), realizaron una inspección donde encontraron armas (en la que encontraron), van 5 fechas donde Medellín perdió el partido (pésima frase), la operación donde murieron 2 menores (en la que murieron), emitió un comunicado donde indicaba (en el que indicaba), se hizo un contrato con la empresa donde se llegó a este acuerdo (en el que se llegó), era en esas épocas donde la administración (en las que la administración), un deslizamiento donde se sepultaron 20 casas (en el que se sepultaron), una llamada de la policía donde nos informaban (en la que nos informaban), el discurso del presidente donde dijo (en el que dijo) y mil etcéteras.

Deliberadamente he escrito muchos ejemplos del mal uso del ‘donde’ porque su empleo es constante. En ninguno de los ejemplos anotados se habla de un lugar, por eso no se debe decir ‘donde’.

Cuando alguien habla bien en un contexto en el que muchos hablan mal, el que lleva la peor parte es el que habla bien y es acusado de hablar mal. Dos amigas mías decían “a grosso modo”; les corregí, se dice “grosso modo”. En una reunión dijeron “grosso modo” y se burlaron de ellas.

Todos los locutores deportivos, sin excepción, dicen: San Yermán, hablando del equipo Saint Germain. Obviamente, no están obligados a saber francés, porque lo correcto es Sen Yermén, con los correspondientes sonidos nasales. Me ocurrió a mí, dije Sen Yermén y me corrigieron. En próximos artículos seguiré con el tema, y comenzaré con el horrible “que galicado” en el que incurría nadie menos que García Márquez.

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Ahora dicen que para ganar todavía más dinero los senadores y representantes quieren ser pilotos.

ANDRÉS HURTADO GARCÍA

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