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Martes de la luenga lengua: Conflagración, concordancia, demorar, hallan-hayan, gerundio

Recopilación y apuntes de Oscar Domínguez Giraldo

Imagen noticias.universa.net

 

Efraim Osorio (La Patria, de Manizales)

El señor Jaime Cala Otero, refiriéndose al término ‘conflagración’, escribió: “Sustantivo femenino que, generalmente, se emplea mal. Se cree que significa incendio, pero no. Significa ‘guerra, confrontación armada; perturbación repentina y violenta de pueblos o naciones” (Revista Corrientes, 20/11/2017). Dicen que dicen que “entre bomberos no se…”. En este caso, y por muchas razones, no estoy de acuerdo con él. Ello es que este sustantivo viene del verbo latino ‘conflaglare’ (‘arder, abrasarse, ser consumido por las llamas; quemar, incendiar’), a través de su sustantivo ‘conflagratio-onis’ (‘incendio’). Además, otros idiomas, que también lo tomaron del latín, lo emplean con esa acepción: en inglés, ‘conflagration’ tiene esta definición: “Un gran fuego, o la quema de una masa grande de combustibles, como la conflagración de una ciudad o de un bosque”. Y en francés, ‘conflagration’, “incendio general”. La decimosegunda edición de El Diccionario (1914) lo define así: “(Del latín conflagratio-onis). f. Incendio, 1ª. acepción. // 2. Figurado. Perturbación repentina y violenta de pueblos o naciones”. En la decimonovena edición (1970), a la primera acepción, le añade: “Incendio, fuego que abrasa casas, bosques, mieses, etc.”. Pero, en la siguiente edición (1984) a este significado le chantó el mote de ‘desusado’. ¿Por qué, si aún se emplea castizamente con su significado prístino, el genuino? ¡Averígüelo Vargas!
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El redactor de un editorial de LA PATRIA escribió: “…y cada paso que avanza pareciera llevar implícito dos o tres pasos en reversa” (20/11/2017). Hay, en esta frase, una falta de concordancia evidente, la del participio pasivo ‘implícito’ (singular) con el sustantivo que califica, ‘pasos’ (plural). Por su carácter de adjetivos, los participios de los verbos son variables en género y número. La frase citada debió ser construida así: “…y cada paso que avanza ‘parece’ llevar implícitos dos o tres pasos en reversa”. Pudo también el redactor cambiar el participio por el adverbio de modo ‘implícitamente’. ¿Creería él que ‘implícito’ es también adverbio? Quizás, porque a otros adjetivos también les atribuyen ese oficio en la oración, oficio que no tienen, como ‘previo’, ‘independiente’ e ‘igual’. ¿Quién los convence de que están equivocados? ¡Nadie! Nota: Intencionadamente, cambié en la frase la inflexión verbal ‘pareciera’ por ‘parece’, porque, como tantas veces lo he explicado, la primera está en ella fuera de lugar (es la peste de la ‘subjuntivitis’), y la segunda expresa a cabalidad la idea del redactor.
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Una cosa es ‘demorar’ (verbo transitivo) y otra ‘demorarse’ (pronominal). El periodista Juan Carlos Leyton echó mano del primero en lugar del segundo en este informe: “El espacio obtuvo licencias de construcción en 1984, pero las obras demoraron tres años” (LA PATRIA, 231/2017). Dado que el verbo ‘demorar’ es transitivo, la pregunta obligada es ésta: ¿Qué demoraron las obras durante esos tres años? Si hubiese escrito “…las obras se demoraron tres años”, lo habría hecho como don Rufino, y yo me habría ahorrado este párrafo. * * *
Por la pronunciación, con frecuencia se confunden algunas inflexiones de los verbos ‘haber’ y ‘hallar’. Es para mí la explicación del error cometido por el columnista Jaime Alzate Palacios en la siguiente frase: “…gran cantidad de jefes de la mayoría de grupúsculos en que se hayan divididos los de antaño poderosos partidos…” (LA PATRIA, 25/11/2017). Innegablemente, en ella el verbo apropiado es ‘hallarse’ (‘encontrarse’), no el auxiliar ‘haber’, porque con éste el escritor tendría que haberle dado otro giro, por ejemplo, “en que se han dividido”. Pero no es esto lo que quiso decir, sino “en que se encuentran divididos”. ¿O sí?
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Ejemplo de un gerundio mal empleado: “En otoño de 1906 viajó a Copenhague, sufriendo allí un colapso nervioso” (LA PATRIA, Oasis, 29/11/2017). La construcción castiza es ésta: “…viajó a Copenhague, en donde sufrió un colapso nervioso”. El gerundio, correcto y elegante, debe emplearse precedido de otra acción con la que tenga simultaneidad, verbigracia, “toda la noche la pasó gimiendo su compañero en el laurel vecino”. ¿Lo ve?

Nocauts / El lenguaje en el tiempo

Fernando Avila, El Tiempo

Hay que recordar que llevan tilde las palabras agudas terminadas en -as: compás.

Pregunta: El nombre de una antología de microrrelatos que adquirí hace poco es Nocáuts. ¿Por qué la tilde?, Gonzalo Valencia Pérez.

Respuesta: Por error. Quizá quienes analizaron la palabra dijeron “es voz aguda terminada en s, y como las agudas terminadas en s llevan tilde, pues Nocáuts debe llevarla”. Esta conclusión sale de una premisa falsa, pues las agudas terminadas en s llevan tilde, eso es verdad, siempre y cuando la s esté precedida de una vocal.

Es decir, llevan tilde las palabras agudas terminadas en -as, compás, Anás, Caifás; en -es, burgués, Andrés, Inés; en -is, anís, manís, París; en -os, veintidós, adiós, Ucrós, y en -us, obús, microbús, patatús. Las agudas terminadas en s precedida de otra consonante no se tildan, Orleans, estands, robots, nocauts.

El asunto es tan claro que las graves terminadas en s no se tildan (ya que la norma de tildes para estas voces es la contraria a la de las agudas), mantas, mientes, artritis, osos, cactus, pero las que terminan en s precedida de otra consonante sí, bíceps, tríceps, fórceps, ítems…

Otrosyoes
“Cabarcas encontró uno de esos mensajes sospechosos en un texto del poeta donde sus otrosyóes literarios resucitan a Gaspar de la Noche”, dice el columnista literario. La palabra otroyó lleva tilde, si nos atenemos a la norma que indica que un vocablo compuesto mantiene el acento del último componente y pierde los demás. Ahora bien, el plural otrosyoes no tiene por qué llevar tilde, pues es palabra grave terminada en -es, como aloes, azoes, oboes, que van sin tilde.

Carro jalado
“El 60 por ciento de los hurtos a vehículos es por ‘halado’ ”, dice un titular reciente. La palabra registrada en el Diccionario de americanismos, 2010, de la Asociación de Academias de la Lengua Española, para ‘robar vehículos o motocicletas’ sin atraco, es jalar; no halar. En consecuencia, hay que hablar de motos jaladas y de autos jalados, y no halados, que por lo demás, en la radio y la televisión suena alados, lo que da otra idea.

Empresa emergente
“Una start up no es una empresa chiquita, sino un ejercicio de supervivencia”. Aunque en el lenguaje técnico de la economía y de la administración es muy usual hablar de start up, el anglicismo se puede evitar con la traducción empresa emergente, tal como lo recomienda la Fundación del Español Urgente.

Les
“La periodista Myriam Bautista recupera a seis protagonistas que le abrieron camino a sus congéneres”. El pronombre le no debe hacer concordancia con el sujeto (Myriam, singular), sino con el complemento indirecto (a seis protagonistas, plural).

Lo correcto es: “La periodista Myriam Bautista recupera a seis protagonistas que les abrieron camino a sus congéneres”.

FERNANDO ÁVILA
Twitter: @fernandoavila52
Experto en redacción y creación literaria

De la Fundación para el español urgente (FundéUBBVA)

 

e-mail

Para designar este sistema de comunicación, lo recomendable es emplear la forma española correo electrónico (o simplemente correo) y evitar el uso del término inglés e-mail (pronunciado /iméil/). Esta denominación vale tanto para el sistema como para los mensajes.

Por ejemplo, puede decirse «Dame tu dirección de correo electrónico» o «Te mandaré un mensaje por correo electrónico». En el  segundo caso, si el contexto es claro, bastaría con «Te mandaré un correo».

En las tarjetas de visita o personales puede ponerse la dirección de correo electrónico sin más junto con los números de teléfono y de fax, es decir, sin ninguna palabra o abreviatura que la preceda, pues, al llevar siempre el símbolo de la arroba (@) en su interior (y no al principio, que indicaría una cuenta de Twitter o de otras redes sociales), resulta innecesario indicar que se trata de una dirección de correo electrónico.

Arrobar

La forma arrobar, en el contexto de algunas redes sociales como Twitter, es válida para referirse a ‘la acción de mencionar a otro usuario’, ya que para hacer dicha mención se debe anteponer el símbolo arroba (@) al nombre que se desea mencionar.

En los medios de comunicación ya se utiliza este neologismo como puede verse en «La publicación —en la que obviamente arrobó a su pareja— alcanzó más de 7700 me gusta», «El jurado del programa no tuvo ningún reparo a la hora de arrobar a los involucrados» y «Bullrich decidió arrobar en su mensaje a la ministra de Seguridad».

El Diccionario de la lengua española recoge el nuevo significado de arroba como ‘símbolo (@) usado en las direcciones de correo electrónico’, aunque su uso se ha extendido a otros ámbitos como las redes sociales.

A partir de ese sustantivo se ha creado el verbo arrobar, que añade a sus significados anteriores  (‘embelesar’,  ‘robar’ y ‘enajenarse, quedar fuera de sí’) el de ‘mencionar con el símbolo de la arroba en determinadas redes sociales’.

Este nuevo uso, ampliamente extendido en países como Argentina, puede considerarse correcto y no necesita ser destacado con comillas ni cursiva, por lo que los ejemplos anteriores están adecuadamente escritos, aunque en el último no habría sido preciso emplear la cursiva.

También conviene recordar que existe la palabra mencionar como alternativa al neologismo arrobar.

La expresión estrella Michelin

En los medios es frecuente encontrar frases como «Cómo conseguir una estrella Michelín» o «La Lobita, tres años con estrella Michelín».

Michelin, sin tilde y con mayúscula inicial, es el nombre de una marca de neumáticos de origen francés que edita una famosa guía gastronómica y hace públicas cada año sus calificaciones a los mejores restaurantes del mundo. En ese contexto, pues, lo adecuado es respetar la grafía original del francés: Guía Michelin estrellas Michelin.

Otra cosa es el uso de la palabra michelín como nombre común para referirse a una ‘lorza’ o ‘pliegue de gordura’. Con ese sentido —inspirado por cierto en la forma del muñeco que es imagen de esa empresa—, se escribe con minúscula y con tilde en la i.

Por otro lado, la opción mayoritaria en el caso de estrellas Michelin es escribir estrella en minúscula por considerar que se trata de una nota o calificación que la guía otorga a los restaurantes. En caso de entenderse como un premio, no sería incorrecto escribir la palabra estrella con inicial mayúscula.

Por todo ello, en los ejemplos anteriores, lo adecuado habría sido escribir «Cómo conseguir una estrella Michelin» y «La Lobita, tres años con estrella Michelin», aunque optar por la mayúscula no sería inapropiado.

 

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