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Martes de la luenga lengua: Circuncisión, quien, adverbios, inferir

Recopilación de Oscar Domínguez G.

Imagen noticiaseluniversal-com.mx

Efraim Osorio (La Patria, de Manizales)

En el calendario del Almanaque del Granjero, 2017, de Cuéllar Editores, para el 1º de enero, domingo, está impresa, en caracteres góticos, la fiesta de la “Circunsición del Señor”. El sustantivo ‘circuncisión’ -así se escribe-, del verbo latino ‘circumcidere’, significa ‘cortar alrededor’, por ejemplo, ‘circumcidere ungues’ (cortar las uñas). Este verbo latino se formó de la preposición ‘circum’ (‘en derredor, en torno’) y el verbo ‘caedere’ (‘cortar’), cuyo supino es ‘caesum’. De aquí la manera correcta de escribir ‘circuncisión’, porque la ortografía sí tiene su razón de ser.
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No siempre el pronombre personal relativo ‘quien’ puede emplearse en lugar del también pronombre relativo ‘que’, puntualmente, cuando éste es el sujeto de una oración especificativa. Así, no decimos “el hombre quien se presentó ante las autoridades”, sino “el hombre que se presentó ante las autoridades”. Esta norma gramatical no fue observada en el siguiente titular de televisión: “Ciudadano británico quien huye de la justicia de su país fue capturado en Bogotá” (Noticias El Tiempo, 23/3/2017). Tampoco por el redactor de Supimos que…: “…ya que fue escrita por viajeros quienes viajaron durante muchos años al país” (LA PATRIA, 26/3/2017). En el primer ejemplo, lo correcto es: “Ciudadano británico que huye de la justicia…”; en el segundo, así: “…por viajeros que viajaron…”. Hasta el oído pide esta construcción. Hay un método sencillo para saber cuándo puede utilizarse el pronombre ‘quien-quienes’: si éste puede ser reemplazado por ‘el que, el cual, la que, la cual’; ‘los que, los cuales, las que, las cuales’. Si no, no.
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Si la Academia de la Lengua no ha cambiado esto, el adverbio es una de las siete partes de la oración, cuyo oficio es modificar adjetivos (‘muy brillante’), verbos (‘canta bien’), sustantivos (‘más camino por recorrer’) y adverbios (‘muy mal’). Según esta doctrina, el adverbio debe ponerse siempre junto a la palabra que modifica, pues, de lo contrario, no desempeñaría su oficio. Lo que queda demostrado en la siguiente frase del columnista don Luis Prieto Ocampo: “Un ejemplo de admirar y de imitar es Antioquia, el que más abarca municipios en Colombia…” (LA PATRIA, 24/3/2017). En apariencia, y sabemos que las apariencias engañan, la frase está bien construida; pero no, porque el adverbio ‘más’ modifica en ella al verbo ‘abarca’, cuando, según el contexto, debe modificar al sustantivo ‘municipios’, así: “…el que más municipios abarca…”. En la muestra glosada, ‘municipio’ se toma como una entidad, un cuerpo, de tal manera que el verbo ‘abarcar’ tendría en ella el significado de ‘ceñir, rodear, abrazar’; en la frase castiza, como número, en la que dicho verbo tiene el sentido de ‘englobar, comprender, incorporar’. No es lo mismo “Juanito es el que más come albóndigas” que “Juanito es el que más albóndigas come”. Analice, y verá.
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El verbo ‘inferir’ quiere decir ‘deducir’ (“obtener una consecuencia, idea, conocimiento, etc., por su relación con otra que es su antecedente”. // Formar una idea por cualquier clase de razonamiento”). Según estas definiciones, dicho verbo está mal empleado en esta frase: “…muestran el cobre, infiriendo una doble moral y un asombroso énfasis en su inteligencia corrupta…” (LA PATRIA, Voz del lector, Carlos Arturo Molina Parra, 24/3/2017). ‘Exteriorizar’ es uno de los muchos verbos con los que la ‘idea’ del redactor queda mejor expresada. También ‘evidenciar, exhibir, desplegar’, etc. La precisión en el uso de los términos es indispensable para que el lector comprenda lo que el redactor pretendió comunicarle.
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‘Actitud’ es “la manera de estar alguien dispuesto a comportarse u obrar”. Y esta ‘actitud’ (‘manera, proceder’), como la experiencia, se adquiere, no se aprende: ‘aprender’ (estudiar, ilustrarse,’) es ‘adquirir conocimientos’; ‘actuar’, en cambio, es ‘poner algo en acción’. Y aunque, como todos los términos sinónimos, en algunos casos puedan tener alguna afinidad, en éste, no, porque una ‘actitud’ se consigue con la repetición de los actos correspondientes. No está, por lo tanto, bien empleada en esta frase de Oasis: “Resiliencia (…) es una valiosa actitud que se aprende desde niño” (26/3/2017). Como digo, “la precisión…”; mejor, como pide el viejísimo dicho,“a por a, y be por be”.

Monedas, claves de escritura (FundéuBBVA)
Ante las frecuentes dudas que se plantean acerca de la escritura adecuada de las cantidades monetarias, se ofrece a continuación una serie de claves.

1. Con el nombre

• Cuando se menciona la moneda sin ir acompañada de una cantidad, se escribe con su nombre y en minúscula: «El dólar cayó hoy frente al euro, pero subió ante el yen».
• Si va con un número, este puede ir escrito tanto en letras como en cifras, o incluso en algunos casos con una combinación de ambos: «Investigan la circulación ilegal de billetes legítimos de 100 pesos», «Fue arrestado cuando les ofreció cien pesos a unos menores» o «Las sanciones representan más de 7 millones de bolívares».
• Forman el plural regularmente: 100 yenes japoneses, 25 rupias indias, 500 colones costarricenses.
2. Con el código ISO

• La organización internacional ISO ha establecido códigos de tres letras para todas las monedas, que se pueden utilizar como símbolos. Salvo en algunos usos técnicos, los códigos no resultan apropiados en general para mencionar en un texto la moneda en sí, sino que normalmente se usan acompañados de una cantidad escrita íntegramente en cifras (no en letras, ni mezclando cifras y letras: «25 USD», «256 789 EUR») o con una barra cuando se expresa la paridad entre dos monedas: «El EUR/USD cae tras el IPC de Estados Unidos».
• Aunque la propia ISO escribe el código tras la cifra, en América es frecuente y admisible que vaya antepuesto. En ambos casos se separa con un espacio de la cifra: «El petróleo abre en Nueva York a USD 42,82».
• Cuando va pospuesto, admite también los prefijos del sistema internacional, de modo que 5 kEUR son 5000 euros, y 5 MUSD son 5 millones de dólares.
3. Con otros signos y abreviaciones

• También se han establecido para muchas monedas ciertos símbolos ($, £, ₡, ₪), así como combinaciones convencionales de letras (Fr, zł, лв). Tienen aplicación sobre todo localmente y por lo general es preferible el código ISO. Salvo excepciones, esta forma tampoco resulta apropiada para mencionar en un texto la moneda en sí, sino que suele ir acompañada de una cantidad escrita íntegramente en cifras (no en letras ni mezclando cifras y letras).
• En España lo habitual es que el símbolo de la moneda se posponga a la cifra, y en tal caso va separado con un espacio: 15 €. Por el contrario, en América suele ir antepuesto, sin dejar un espacio: «El dólar cotiza estable a $15,419».
• El signo no se usa en conjunción con el código, como en «El Gobierno deberá pagar USD $178 millones», pues se estaría duplicando la unidad. Aquí podría haberse escrito «El Gobierno deberá pagar USD 178 000 000».
• Las Academias de la Lengua desaconsejan los símbolos que combinan letras con signos no alfabéticos (como US$), aunque excepcionalmente admiten C$ para el córdoba nicaragüense.
4. Combinaciones de letras, símbolos y cifras

• Cuando la moneda no se escribe por su nombre, no es aconsejable dar la unidad monetaria parte en letras y parte como símbolo: es mejor 250 USD o 250 dólares estadounidenses que $250 estadounidenses.
• No es aconsejable tampoco dar el número parte en cifras y parte en letras si la moneda se da como símbolo: $7 000 000 o 7 millones de pesos es mejor que $7 millones. Los símbolos pueden emplearse en expresiones matemáticas donde hay una operación: 35 EUR/h. Es preferible esta forma o el desarrollo (35 euros por hora) a mezclas como 35 euros/h
Agencia EFEFundéu – BBVA

Fundación del Español Urgente – fundeu.es
www.fundeu.es
Con motivo del fallecimiento del expresidente del Gobierno cubano Fidel Castro, se ofrece a continuación una serie de claves sobre la escritura apropiada de algunos …

FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE
oniomaníaco o comprador compulsivo, mejor que shopaholic
Recomendación urgente del día
Tanto comprador compulsivo como adicto a las compras son alternativas en español para lo que en inglés se conoce como shopaholic.
En los medios de comunicación pueden encontrarse ejemplos del uso del anglicismo: «Su chica, con pasta de shopaholic y ojo entrenado, liquidó la compra en lo que dura una ducha» o «Esta avenida de Shanghái es lo más para un shopaholic».
El termino inglés shopaholic está formado por shop (que significa ‘tienda’ o, como verbo, ‘comprar’) y alcoholic, y expresa la idea de la adicción a las compras; para referirnos a este mismo concepto en español puede emplearse comprador compulsivo. Para la actividad puede hablarse de compra compulsiva o adicción a las compras.
De este modo, en los ejemplos anteriores podría haberse escrito mejor «Su chica, con pasta de compradora compulsiva y ojo entrenado, liquidó la compra en lo que dura una ducha» y «Esta avenida de Shanghái es lo más para un adicto a las compras».
En psicología se emplea oniomanía, recogida en el diccionario de Alemany y Bolúfer, de 1917, con el significado de ‘impulso morboso que mueve a ciertos individuos a hacer compras sin necesidad alguna’. En esta misma obra se incluye la variante oneomanía, del griego onéomai (‘comprar’) y el elemento manía. A partir de este término especializado se forma oniomaníaco u oniomaniaco (ambas acentuaciones son válidas) para referirse a la persona que sufre de oniomanía.
Dado que estas voces están bien formadas en español no necesitan destacarse con comillas ni cursiva.

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