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Martes de la luenga lengua: Bien, donde-cuando, oír-escuchar, evitar

Recopilación de Oscar Domínguez

Imagen yasabe.blogspot.com

Efraim Osorio (La Patria, de Manizales)

 El término ‘bien’ tiene de adjetivo lo que una conjunción, de adverbio. En una sola palabra, nada. Una de las guías del crucigrama de El Tiempo del 6 de septiembre fue ésta: “Con el adjetivo bien, es una persona de buena apariencia”. ‘Bien’ puede ser sustantivo, verbigracia, cuando hablamos del ‘bien’ y del ‘mal’. Pero es primordialmente un ‘adverbio’, es decir, que sirve para modificar verbos (‘canta bien), adjetivos (‘bien visible’) y adverbios (‘bien temprano, bien tarde’), como en la guía de marras, en la que modifica el adjetivo ‘apersonada’ (la respuesta del crucigrama): ‘bien apersonada’, que equivale a ‘muy apersonada’ (‘muy’ es también adverbio). Pero, valga la verdad, rarísima vez encuentro errores en los crucigramas de El Tiempo.
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A los escritores en general, y a los periodistas en particular, les comunico una buena nueva: el castellano tiene el adverbio de tiempo ‘cuando’, del latino ‘quando’, que señala el tiempo, el punto o la ocasión durante los cuales sucede algo. Y que no puede por ningún motivo ser reemplazado por el adverbio de lugar ‘donde’, precisamente por esto, porque éste señala únicamente el sitio en donde algo ocurre. Este uso equivocado de ‘donde’ está tan extendido, que ya se volvió plaga. Como muestra, este espécimen: “…fue por aquel entonces donde se le dio el nombre de…” (LA PATRIA, Imposible Vivir Así (IVA); Francisco Javier González, 7/9/(2018). En esta frase, ‘por aquel entonces’ es una locución adverbial que indica el tiempo o la ocasión en que algo sobreviene, no el lugar, razón por la cual la relación, como es de tiempo, tiene que hacerse con ‘cuando’, así: “…fue por aquel entonces cuando…”, como decir, “fue en esa época cuando…”. Sin la menor sombra de duda. Es tal la influencia nociva del mal uso del adverbio ‘donde’, que, inclusive, con frecuencia lo emplean como pronombre relativo, como en el siguiente ejemplo: “…en los casos donde se hace difícil salir de ella…” (LA PATRIA, Camilo Vallejo Giraldo, 10/9/2018). El columnista se refería a la ‘contratación directa’, que no es, ni siquiera figuradamente, un ‘lugar’, por lo cual, para reemplazarla, sólo se puede hacer con un pronombre relativo, de este modo: “…en los casos en los que (o en los cuales)…”. ¡Cómo hace de falta la gramática!
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Tendremos que celebrarle al verbo ‘oír’ una misa de difuntos y, luego, rezarle la novena tradicional, porque ‘ha muerto’. Ya nadie ‘oye’, todo el mundo ‘escucha’. Como prueba, estas palabras del presbítero Rubén Darío García Ramírez: “Cuando el Señor los toca, regresa la vista, se recupera el movimiento, se escucha de nuevo” (LA PATRIA, 9/9/2018). El Señor les devolvía a quienes auxiliaba ‘la capacidad de percibir los sonidos’, es decir, el sentido del oído. Volvían a ‘oír’. Que ‘escucharan’ o no dependía de la voluntad de cada uno, pues ‘escuchar’ es “prestar atención a lo que se oye”, o, como dicen los paisanos, ‘aguzar las orejas’. Muchos contertulios y muchos asistentes a una conferencia ‘oyen’, pero no ‘escuchan’. Y a todos nos pasa esto, que ‘oímos’, pero no ‘escuchamos’, causa esto de muchos desafueros.
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Citado por El Tiempo, así se expresó el procurador general Fernando Carrillo: “Es un deber convocar a todas las autoridades a evitar que eso no se repita en Colombia” (Colombia, 10/9/2018). Con el adverbio ‘no’, el señor procurador manifestó lo contrario de lo que quería expresar, a saber, pedirles a las autoridades que ‘no evitaran la explotación de menores’, explotación, tema del artículo. Sucede lo mismo con la locución ‘cuidarse de no’. Así como uno evita las malas compañías, así también ‘evita que algo nocivo se repita’. Y así como uno se cuida de los malos pasos, así también ‘uno se cuida de caer en ellos’, es decir, los elude. En resumen, con el adverbio de negación ‘no’ en la expresión ‘evitar que no’ se dice lo contrario de lo que se quiere afirmar.

EL LIBRO DE DON EFRA

(Por Orlando Cadavid Correa)

Estamos a las puertas de un gran suceso editorial: la aparición del libro Viejos, añosos y añejos dichos y refranes del castellano, del notable filólogo caldense Efraim Osorio López, quien en sus 1.116 páginas recoge más de 5.450 adagios o axiomas.
La valiosa obra de consulta -que tiene un peso neto de dos kilos- viene a hacerle compañía en las bibliotecas al voluminoso tomo del mismo autor, titulado Quisquillas de alguna importancia, publicado en diciembre de 2014. Cuánta sabiduría popular recopilada pacientemente por este fiel guardián del idioma de Cervantes.
Como el que es caballero repite, el académico Germán Zuluaga Uribe tiene a su cargo la presentación de este libro, como ocurrió hace 44 meses.
Estos dos hombres de letras (Efraim y Germán) se conocieron en 1951, en la adolescencia, en la Escuela Apostólica de Santa Rosa de Cabal (en la que Osorio empezó en 1946). Compartieron claustro en Bogotá, en la Casa Central de los sacerdotes vicentinos. Don Efra se retiró en 1958; Germán, un año después. Este estuvo en París dos años, en donde logró un diploma en literatura francesa. Pasó también dos años en Londres, que le sirvieron para su buen inglés. En Manizales, fue profesor de literatura y de francés en la Universidad de Caldas durante 28 años. Goza actualmente de buen retiro.

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Gazapera (17/09/18)

Sofocles (El Espectador)

«De acuerdo con Migración Colombia, al país han llegado 935.593 mil venezolanos, aunque las cifras no oficiales se refieren a al menos 1,5 millones». El Colombiano.

Así que por nuestro país han migrado 935.593.000, es decir 935 millones, 593 mil. Ni Venezuela los tiene ni a nosotros nos caben. Con decir 935.593, entendemos que han migrado casi un millón.

El falso singular

«El 80 % de venezolanos refugiados en Colombia no tiene alimentación garantizada». Varios medios.

La mayoría de los escritores usan esta formula en singular por la razón de que empieza por un artículo singular que se usa en cantidades dadas en forma de porcentaje. La Real Academia acepta esta forma por lo extendido de su uso. Ese singular es falso, miremos esta frase: «El 40 % de los estudiantes de mi universidad es mujer». ¡Sí o no!, entonces: «El 80 % de venezolanos refugiados en Colombia no tienen…».

De la academia

«… somos una Congregación Religiosa a nivel mundial, que hace presencia en 83 países del mundo».

1- La expresión «congregación religiosa» no necesita mayúsculas pues no se está refiriendo al nombre propio de la congregación, sino a la clase de institución. 2- La expresión «a nivel mundial» no existe, su concepto se puede cambiar por «en el mundo», pero ese concepto se repite adelante dos veces, por lo tanto la introducción debe ser: «… somos una congregación religiosa que hace presencia en 83 países».

Las comillas

«“Pastor Alape” les sale al paso a los rumores de la renuncia de “Iván Márquez” y varios mandos medios a la FARC y explica que la captura de “Jesús Sabtrich” ha desatado miedos…». El Espectador.

No se ha podido que los redactores y columnistas de todos los medios lean la Ortografía 2010, esos libros gozan de unas vacaciones en sus respectivas bibliotecas, nadie los pone a trabajar. El redactor de la cita no sabe que los nombres alternos, los seudónimos, los apodos y los hipocorísticos no van entre comillas ni en bastardilla; salvo cuando los apodos van entre el nombre de pila y el apellido del apodado, como en «Ernesto “Che” Guevara».

gazapera@gmail.com

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Reguetón, disvariando, sumiller, clic / El lenguaje en el tiempo

Por Fernando Ávila (EL TIEMPO)

Citas: “Medellín, capital del reggaetón” (Arcadia), “J Balvin y Farruko estrenan su canción de reggaetón” (Oxígeno), “Concejal pide prohibir el reggaetón en eventos” (Shock).

Comentario: La forma reggaetón corresponde al inglés jamaiquino. En español se escribe reguetón, según el Diccionario de americanismos, 2010, y el Diccionario de la lengua española, DLE, 2104, que dan las siguientes definiciones: ‘música de origen caribeño e influencia afroamericana, que se caracteriza por un estilo recitativo y un ritmo sincopado producido electrónicamente’ y ‘baile que se ejecuta al son del reguetón’.

Debe preferirse la forma en español, idioma en el que las palabras se escriben como se pronuncian y se pronuncian como se escriben.

La Academia incluyó en ediciones anteriores de su diccionario oficial las adaptaciones yaz (del inglés jazz) y rocanrol (del inglés rock and roll), que no tuvieron mayor acogida.

De hecho, yaz se eliminó en ediciones posteriores a la de su aparición, y rocanrol sigue figurando, pero en la práctica es muy poco usada.

En cambio, reguetón está ya suficientemente asentada, como puede comprobarse con
un rápido rastreo por páginas web: “Yo no me he vendido al reguetón: Andrés Cabas” (La W), “Prohíben reguetón en México” (La Kalle), “¿A una feminista le puede gustar el reguetón?” (EL TIEMPO), “Del reguetón de Maluma al carnaval de Cádiz” (ABC, Sevilla), “Diez claves sobre el reguetón” (El Comercio, Quito).

Disvariando

Pregunta: “¿Está disvariando” o “está desvariando”?, Manuela Quiceno.
Respuesta: La forma tradicional es desvariando, pero el Diccionario de americanismos, 2010, registra la opción disvariando, que, en consecuencia, también puede ser admitida, al menos en el lenguaje informal.

Sumiller
Pregunta: ¿La palabra francesa sommelier tiene traducción al español?, Lucía Suárez.
Respuesta: El sommelier es un ‘experto que sugiere a la clientela de los grandes restaurantes el vino apropiado para la ocasión’, y la forma española es sumiller.

Algunos medios informativos la usan: “Ni siquiera el sumiller más avezado puede seguir el ritmo” (El Espectador), “Rodeado de un sumiller y un enólogo, Franck hervía de impaciencia” (El Heraldo), “Con dos estrellas, Michelin destaca al sumiller del restaurante, Abel Valverde” (W), “Charla con el sumiller” (según publica EL TIEMPO).

Clic
Pregunta: ¿Click o clic?, José Gómez González.
Respuesta: Click es la forma inglesa y clic, la española. Además de clic, ‘pulsación que se hace mediante un ratón u otro dispositivo apropiado de una computadora para dar una instrucción’, el DLE, 2014, también incluye las voces cliqueo, ‘acción de cliquear’, y cliquear, que puede conjugarse en todos sus modos y formas, cliquearé, cliqueaba, cliquearía.

Ninguna palabra española tiene ck. Solo se escriben con esa combinación los híbridos hackear y rockódromo.

FERNANDO ÁVILA
EXPERTO EN REDACCIÓN @fernandoavila52

Agencia EFEFundéu - BBVAFUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE
patrocinador, mejor que sponsor oespónsor Recomendación urgente del día

La voz patrocinador es la recomendada para referirse a la persona o entidad ‘que apoya o financia una actividad, frecuentemente con fines publicitarios’, mejor que la adaptación espónsor, también válida, y ambas preferibles al anglicismo sponsor.

Sin embargo, en las noticias relacionadas, sobre todo con el mundo del deporte, se emplea cada vez con más frecuencia la palabra inglesa sponsor: «El club catalán tiene nuevo sponsor», «La empresa Puma es el sponsor oficial de la selección chilena de fútbol» y «Los sponsors son agentes indispensables para el éxito de la conferencia».

La 23.ª edición del Diccionario académico registra el anglicismo sponsor con una remisión a la forma española recomendada patrocinador en la que se encuentra la definición: «El club catalán tiene nuevo patrocinador», «La empresa Puma es la patrocinadora oficial de la selección chilena de fútbol» o «Los patrocinadores son agentes indispensables para el éxito de la conferencia».

La adaptación espónsor, ya recogida en varios diccionarios de uso y que sigue el patrón de voces como escáner o estrés, es asimismo válida: «El deportista pasó varios años buscando un espónsor».

Las formas auspiciador y auspiciante están extendidas en amplias zonas americanas y se consideran también adecuadas y preferibles al anglicismo: «Las medallas que lucieron sus jugadores fueron entregadas por el auspiciante del certamen», «El equipo peruano se refuerza con un nuevo auspiciador, el cual también patrocina a grandes equipos».

Finalmente, se recuerda que, si se desea utilizar el anglicismo, lo adecuado es escribirlo en cursiva o entrecomillado.

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