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Martes de la luenga lengua: Atentados en Bruselas, claves de redacción

Recopilación de Oscar Domínguez G.

Atentados en el aeropuerto de Bruselas hace cinco días. Foto elmundo-v.uecdn.es

atentados en Bruselas, claves de redacción

FUNDEU

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Con motivo de los atentados terroristas que se han producido en Bruselas, se ofrece a continuación una serie de claves para informar adecuadamente en las noticias relacionadas.

1. Aeródromo y aeropuerto no significan lo mismo

Un aeródromo es un área destinada total o parcialmente a la llegada, salida y movimiento en superficie de aeronaves, mientras que un aeropuerto es un aeródromo que cuenta con instalaciones permanentes dedicadas al transporte aéreo comercial. Por eso, para referirse a las instalaciones de Zaventem, es preferible emplear el término aeropuerto.

2. Alguien explosiona una bomba, no la explota

Las bombas explotan, estallan o explosionan mediante los mecanismos instalados para ello; pero, si se afirma que una persona activa esos mecanismos, lo apropiado es utilizar explosionar o las construcciones hacer explotar o hacer estallar.

3. Maelbeek y Maalbeek

Las formas Maelbeek y Maalbeek son adecuadas para referirse a la estación del metro de Bruselas en la que se han producido los ataques. Toma su nombre de un río denominado Maelbeek en francés y Maalbeek en neerlandés.

4. Zaventem, con m final

El nombre del aeropuerto de Bruselas en el que han explotado varias bombas es Zaventem, con eme final, y no Zaventen, como se ve con frecuencia.

5. Dáesh, Daish, EIIL, EI

—El nombre que se ha atribuido este grupo terrorista es Estado Islámico de Irak y el Levante, preferible a Estado Islámico de Irak y Siria, ya que el nombre árabe no se refiere a la Siria actual, sino a la región de la Siria histórica que en español se conoce tradicionalmente como el Levante.

—La sigla adecuada en español es EIIL, preferible a ISIS, formada a partir del nombre de ese grupo en inglés (Islamic State of Iraq and Syria). En ocasiones el nombre se abrevia como Estado Islámico, cuya sigla es EI, preferible a la inglesa IS.

—También se emplea el nombre Dáesh (palabra llana acabada en grupo consonántico que se escribe con tilde) y Daish (ortográficamente monosílaba), que se ajusta mejor a su pronunciación.

6. Islámico e islamista no tienen el mismo significado

Islámico es aquello que está relacionado con el islam: cultura islámica, arquitectura islámica…, mientras que islamista hace referencia a los musulmanes integristas.

7. Inmolarse, uso adecuado

Se desaconseja el uso de inmolarse para aludir a la acción suicida de un terrorista que busca una matanza. En su lugar, se recomiendan las alternativas atentado suicida, suicidarse, acción suicida o acción terrorista.

8. Kamikaze, con k y z y sin comillas

La palabra de origen japonés kamikaze con el significado, entre otros, de ‘terrorista suicida’ se considera ya plenamente española, por lo que no es preciso destacarla en cursiva ni entrecomillarla. Se escribe con dos kas y con zeta en la sílaba final (no kamikace ni kamicace). Es común en cuanto al género: el kamikaze/la kamikaze.

9. Lucha contra el yihadismo, no lucha al yihadismo

El sustantivo lucha introduce el oponente al que uno se enfrenta con la preposición contra (lucha contra el yihadismo), no a (lucha al yihadismo).

10. Bruselense

Bruselense es el gentilicio apropiado para los habitantes de la capital belga.

QUISQUILLAS DE ALGUNA IMPORTANCIA por Efraim Osorio López

eolo1056@yahoo.com

Rasguillo, administrar, implementar

No es para tanto, don Juan. Busque la palabra ‘rasgo’, cuyo diminutivo es ‘rasguillo’, y verá.

Si uno busca en los diccionarios ‘casita’, no la encuentra; tampoco, ‘tamborcito’ o ‘tamborcillo’, porque son los diminutivos castizos de ‘casa’ y ‘tambor’, que sí están ellos. En su artículo de El Tiempo, “De diccionarios y cartas apócrifas” (10/3/2016), el periodista Juan Gossaín afirma que quedó “…perplejo, o, como dice el diccionario de sinónimos, paralizado por el asombro, patidifuso, atónito, estupefacto, desconcertado, turulato, espantado, sorprendido, pasmado, sin habla, boquiabierto, aturdido, atolondrado”, porque no encontró ‘rasguillo’ en El Diccionario. Se quedó, entonces, sin saber qué significaba ese término, que sí leyó en la definición que el mismo diccionario da de ‘virgulilla’: “(del dim. de vírgula). 1. Signo ortográfico de forma de coma, rasguillo o trazo; por ej., el apóstrofo, la cedilla, la tilde de la ñ, etc. // 2. Raya o línea corta y muy delgada”. Y sigue don Juan: “Busco, pues, el bendito rasguillo. Y miren lo que dice, textualmente, la venerable Academia en su página de internet: “La palabra rasguillo no está registrada en el diccionario: Las entradas que se muestran a continuación podrían estar relacionadas: *rasgo, *rasgueo”. ¿Ah, sí? ¿Con que esas tenemos? Y si ‘rasguillo’ no está registrado en el Diccionario como vocablo válido, ¿por qué el propio Diccionario lo usa para definir lo que es una virgulilla? Quedé viendo un chispero”. No es para tanto, don Juan. Busque –como se lo insinúa la Academia– la palabra ‘rasgo’, cuyo diminutivo es ‘rasguillo’, y verá: “Línea o trazo que se hace al escribir las letras”. ‘Rasguillo’, entonces, es un ‘rasgo chiquito’, un ‘rasguito’ –diminutivo que tampoco está en los diccionarios–, como la ‘rayita’ de la eñe. ‘Rayita’ tampoco se encuentra en los diccionarios, pero es ‘valida’, como dice usted, o ‘castiza’, como decimos todos: ni la busque, porque pierde su tiempo. Es prácticamente imposible que todas las palabras castizas estén en los diccionarios. Busque, por ejemplo, el participio presente o activo de reír, ‘riente’ (‘el que ríe’), y se dará cuenta de que la Academia de la Lengua lo borró de su diccionario hace veinticuatro años (1992). ¿Por qué? Porque no es necesario, pues se encuentra en la conjugación de dicho verbo. Y, como esa palabra, mil y mil más. ¡Palabra! ***

“Persona que administra bienes ajenos”, dice el columnista Augusto Morales Valencia que es la definición que da el Diccionario de la Academia de ‘administrar’ (LA PATRIA, 16/3/2016). No, ésa no es la de ‘administrar’, es la de ‘administrador’, la segunda, porque la primera es “que administra”. En cambio, de ‘administrar’, además de otras siete acepciones, da ésta como primera: “Gobernar, ejercer la autoridad o el mando sobre un territorio y sobre las personas que lo habitan”. Ahora bien, como el participio pasivo de ‘administrar’ es ‘administrado-a’, todos los que somos súbditos de cualquier régimen o miembros de alguna organización, de alguna manera, aunque al columnista el calificativo le parezca despectivo, somos ‘administrados’. Ello es que ‘administrar’ y ‘administrador’ vienen del verbo latino ‘ministrare’ (‘servir’) a través de ‘administrare’, que tiene más acepciones que exigencias las Farc: ‘ayudar, servir, asistir a alguien en el ejercicio de su ministerio; ocuparse en, dirigir, regular, arreglar, manejar; gobernar, cuidar, disponer; ejecutar, tomar medidas, llevar a cabo, trabajar; gobernar; desempeñar’… Para consuelo del columnista, y por aquellos intríngulis de la semántica, quienes nos ‘administran’ son también nuestros ‘servidores’. O deben serlo. ***

De la siguiente manera redactó el editorialista de El Tiempo: “…y las impuestas por las entidades encargadas de operativizarla” (El Tiempo, 18/3/2016). ¿Qué quiso decir con este verbo inventado por él? Lo imagino, porque, de acuerdo con el contexto, el editorial habla de la violencia contra las mujeres, de las medidas tomadas para protegerlas y de las leyes dictadas para castigar a sus agresores. El verbo apropiado es ‘implementar’, definido así por El Diccionario: “Poner en funcionamiento o aplicar métodos, medidas, etc. para llevar a cabo algo”. Este verbo llegó a nuestro léxico en 1992; el sustantivo ‘implemento’ (‘utensilio’), en 1984. Los dos términos vienen del verbo inglés ‘to implement’ (“cumplir o satisfacer las condiciones de algo”). El inglés los tomó del verbo latino ‘implere’ (‘llenar, henchir; terminar, cumplir, ejecutar, realizar’). Según su etimología, este verbo, ‘implementar’, es legítimamente castellano.

GAZAPERA

SÓFOCLES

EL ESPECTADOR

Desde cuando empecé a ver en los diarios la palabra «bacrim» casi siempre precedida del artículo femenino «las» en reemplazo de la frase «las bandas criminales» me dije que había aparecido un acrónimo erróneo.

Como muchas veces lo he dicho, los acrónimos son palabras y, cuando no son nombres propios, forman sustantivos comunes que tienen género y numero, por tanto, el inventor del acrónimo, desconocido por mí, debió haberlo creado en singular: una «bacrim» con su respectivo plural «bacrimes».

A pesar de que la Gramática 2009 enseña que las palabras terminadas en —m hacen su plural en —s, y a renglón seguido aclara que tales palabras son casi todas de procedencia inglesa y admite excepciones que no provienen del inglés como «albúmes», del latín, y «tótemes», del habla indígena norteamericana, en mi jurisprudencia gramatical asumo que su plural es bacrimes pues su procedencia es española.

Mi buscador predilecto me dice que termina en —es, según comparten 225 webs, y en —s, según disienten 809. A pesar de esa diferencia de uno a favor por 3,6 en contra, sigo en mi apoyo al plural «bacrimes».

Invito a los amigos de Semana a seguir en pie a favor de los acrónimos correctos. Algo ensució un poco la batica de cuadros al poner el nombre alterno entre comillas simples. Según la Ortografía 2010 los apodos, los nombres alternos y los hipocorísticos no van entre comillas y menos si son simples.

Las etnias

«Los Nutabe siguen luchando por la propiedad de los territorios». El Colombiano.

Este gazapo ya lo he explicado, pero no se termina. Hay una tendencia para asimilar los nombres de las etnias a los apellidos de familia. Por tal motivo, los que la siguen los escriben con mayúscula y en singular, eso es incorrecto. Deben ser asimilados a los gentilicios o a los apodos de región. No se dice los Bogotano, sino «los bogotanos», tampoco se dice «los Paisa», sino los paisas. El plural de los apellidos es otro cantar: en otra oportunidad hablaré de eso.

gazapera@gmail.com

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