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Martes de la luenga lengua: Abanicar

Recopilación de Oscar Domínguez

Imagen wordpress.com

QUISQUILLAS DE ALGUNA IMPORTANCIA

Por Efraim Osorio López, Diario La Patria, Manizales

Abanicar, pronombre personal, dimitir, preceder, subjuntivitis

 

Con su invención, el columnista alteró la raíz del verbo, inalterable en las palabras que la tienen.

 

‘Abaniqueo’. Esta palabra no es una inflexión verbal, sino un sustantivo (“acción de abanicar o abanicarse”), porque el castellano no tiene el verbo ‘abaniquear’, que inventó el columnista César Montoya Ocampo en esta información: “A Félix (Chica) lo encumbra Norcasia que abaniquea su nombre como símbolo” (LA PATRIA, 27/9/2018). El verbo castizo es ‘abanicar’ (“Mover o impulsar el aire con el abanico o con algo semejante hacia una cosa”), de la primera conjugación, que cambia la ‘ce’ radical en ‘qu’ cuando su terminación empieza por ‘e’, en los siguientes casos: ‘abaniqué’ (pretérito, primera persona del singular); ‘abanique, abaniques, abanique, abaniquemos, abaniquéis, abaniquen’ (presente de subjuntivo), y en el imperativo de tercera persona, ‘abanique él’, ‘abaniquen ellos’. Con su invención, el columnista alteró la raíz del verbo, inalterable en las palabras que la tienen. En el mismo artículo, además de una coma omitida, encontré la falta de concordancia en la siguiente frase: “No se acomoda a las rutinas que es el desfiladero de los mediocres”. El sujeto del verbo ‘es’ son ‘las rutinas’, no ‘el desfiladero’ (predicado), por lo tanto, la frase castiza es ésta: “…a las rutinas, que son el desfiladero…”. Elemental. ***

 

Cuando un edificio se derrumba, decimos ‘se vino abajo’, y si cae sobre algún paisano, ‘se le vino encima’. En una de sus columnas para LA PATRIA, el señor Jonathan Orozco, en el cuento de los dos hermanos, narró la desgracia del final de esta forma: “Esa noche la estructura se vino encima y mató al hermano menor y a su familia” (18/9/208). En esta oración, es notoria la falta del pronombre personal ‘les’, puesto que sin él, el narrador debió acudir a la primera ‘locución’, ‘la estructura se vino abajo y mató…’; con la segunda, en cambio, así: “…la estructura se les vino encima y mató…”, para que su idea quedara clara y castizamente expresada. ***

 

Hace muy poco me referí al verbo ‘dimitir’ para hacer hincapié en su régimen. Vuelvo a él en esta oportunidad con el fin de hablar de la propiedad de su empleo. Un redactor de LA PATRIA compuso un pie de foto de esta manera: “El papa Francisco dimitió del estado clerical al sacerdote Fernando Karadima Fariña por violaciones y abusos sexuales a menores” (Mundo, 29/9/2018). En él, el verbo ‘dimitir’ no es el apropiado, puesto que al culpable, digamos, no ‘lo dimiten’, sino que ‘él dimite del cargo o la comisión’ que tenía. Locuciones apropiadas, las siguientes: ‘Reducir al estado laical’ y ‘separar’ o ‘apartar del estado clerical’. Lo que hizo, entonces, el papa Francisco fue “reducir al estado laical al sacerdote Fernando Karadima…”, a saber, le prohibió ejercer de todo en todo su ministerio como sacerdote, aunque lo siga siendo, ya que los sacerdotes católicos lo son ‘para siempre’ (‘in aeternum’). ***

 

Para su complemento, el verbo ‘preceder’ (“Ir delante en tiempo, orden o lugar. // Estar antepuesto, anteceder”) rige la preposición ‘a’, verbigracia, “el caudillo precedió a sus seguidores”, es decir, ‘iba adelante de ellos’. Viene del latino ‘praecedere’ (‘marchar adelante, adelantar, abrir la marcha’). Al columnista de El Tiempo Eduardo Posada Carbó se le quedó la preposición en alguna parte, pues así escribió: “La ruptura de este lenguaje de respeto –advierte el antropólogo Santiago Álvarez– precede siempre la agresión física” (El Tiempo, Eduardo Posada Carbó, 28/9/2018). “…precede siempre a la agresión física”, correctamente. ***

 

Una frase de Jotamario Arbeláez: “¡Mierda! Repetí mentalmente esa última palabra que pronunciara Gonzalo Arango cuando el camión de repollos le reventara el cerebro…” (El Tiempo, 26/9/2018). En ella, el escritor nadaísta dio positivo de subjuntivitis en dos muestras, ‘pronunciara’ y ‘reventara’, pues narraba un ‘hecho’ pasado, que tiene que ser expresado con el pretérito de indicativo, ‘pronunció’ y ‘reventó’. Sin lugar a dudas, ya que no se trata de posibilidades o deseos, sino de algo que realmente sucedió.

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