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Martes de la luenga lengua

Recopilación de Oscar Domínguez G.

Imagen definicionyque.es

Taller del Idioma, dos en dos

 

Abel Méndez (El Diario, de Pereira)

DOS EN DOS. «… despojados de todo, aún hasta de la dignidad». «… una larva pudre el pastel, pronto habrán cien», El Diario y notieje.com.
Dos errorcitos de menor cuantía, pero de mayor cuidado. Recuerdo que desde que estaba en quinto de primaria (hoy, quinto grado), sin saber que algún día me dedicaría a esta labor de buscar errores, tenía el conocimiento de que el adverbio «aún» lleva tilde cuando significa «todavía», mas no la lleva cuando significa «hasta» o «inclusive». También sabía que el verbo auxiliar «haber», cuando significa existencia, sólo se conjuga en tercera persona del singular. La cita queda así: «… despojados de todo, aun de la dignidad»; «… una larva pudre el pastel, pronto habrá cien».

RECORRIDO POR LAS AULAS: «Quiero felicitar al colegio por el logro tan importante de su egresado y estudiante nuestro…».
Veamos la tercera acepción del verbo querer: ‘Tener voluntad o determinación de ejecutar algo’. Supongamos que un día me entero de que uno de los egresados de tal colegio hizo una cosa muy importante que llegó al conocimiento de los escritores de El Diario y sacaron la historia con lujo de detalles. En mi parecer tengo la seguridad de que tal éxito se debe a lo aprendido en el colegio. Tomo la determinación de felicitar al colegio. Por haber orientado bien a nuestro egresado de marras.

Hasta ahí la felicitación sólo está en mi voluntad. es decir «quiero hacerlo», pero no lo he hecho. En el momento en que yo despache un correo o coja un micrófono desaparece el verbo «querer», porque estoy pasando de la voluntad al hecho. Es un error muy frecuente.. Otro error de menor cuantía: El homenajeado no puede ser egresado y estudiante al mismo tiempo. Debió haber dicho: «Felicito al colegio por el logro tan importante de su egresado…». Me sentiría muy bien al recibir un mensaje en el que el remitente me contara que usó esta corrección por haberla aprendido aquí.
taller95@yahoo.es

Un refrán, cientoun-ciento una, doquier, envestir-embestir

Efraim Osorio/La Patria

Hay un antiquísimo refrán que dice así: “Aquellos polvos traen estos lodos”, enunciado también de esta manera: “De aquellos polvos vienen estos lodos”. Con él se expresa que los padecimientos que ahora se sufren son el efecto de errores pasados. En una de sus caricaturas –no hay necesidad de decir contra quien– Matador lo expresa de este modo: “De aquellos barros, estos lodos” (El Tiempo, 27/2/2018). Por descontado, ignoro cuál fue la intención del caricaturista con la enunciación a todas luces equivocada del refrán, pues los dos términos, ‘barro’ y ‘lodo’, son en un noventa y nueve por ciento sinónimos, ya que su definición es la siguiente: “Tierra mezclada con agua, especialmente la que resulta de las lluvias”. De todas maneras, parodia o caricatura del refrán, la enunciación descarrilada de Matador desvirtúa de todo en todo su significado, por lo que no cumple con su insidioso propósito.
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Bogotana, me parece, una fábrica de colchones llamada ‘Boxisleep’, que por estos días comercializa su producto en algunos programas de televisión. Una de las frases de su propaganda, leída pausadamente y con muy buena articulación, digna de ser imitada por todos aquellos que se dirigen a sus paisanos, es ésta: “Lo pruebas durante ciento un noches”. El error de concordancia es clarísimo, porque el número cardinal ‘uno’ es un adjetivo que concuerda en género con el sustantivo que cuantifica, así: ‘un hombre’, ‘una mujer’. Por lo tanto, cuando se une a otros números, como ‘ciento’, exige el género femenino si el sustantivo es femenino. Es el caso de la susodicha publicidad, en la que, castizamente, debe decirse ‘ciento una noches’. Lo que me sorprende es que no haya sido corregido el error, disonante y de mal gusto.
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‘Doquier’ y ‘doquiera’ son adverbios de lugar que significan ‘dondequiera’, y se usan especialmente en la locución ‘por doquier’ y ‘por doquiera’. Por su naturaleza de adverbios, no pueden, como norma general, anteponerse a ningún nombre, determinándolo, calificándolo, cuantificándolo o señalándolo, oficios de los adjetivos pertinentes. Para la Voz del lector, el señor Víctor Corcoba Herrero escribió: “…la soberbia que nos invade y gobierna por doquier rincón del planetario” (LA PATRIA, 1/3/2018). En esta frase están por demás las tres última palabras. O debió escribir sencillamente “por cualquier rincón del planeta”, mejor que del ‘planetario’, ya que éste término, como sustantivo, es “un aparato que representa los planetas del sistema solar y reproduce los movimientos respectivos” y, como adjetivo, “califica todo lo relacionado con los planetas”. La precisión en el empleo de los términos en la oración contribuye a su justa comprensión.
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El castellano tiene dos verbos, ‘embestir’ y ‘envestir’ (‘investir’ – “conferir una dignidad o cargo importante”), que, con significados muy diferentes, tienen prácticamente el mismo origen, pues lo expertos dicen que ‘embestir’ probablemente viene del verbo latino ‘investire’ (‘vestir, revestir, rodear’), e ‘investir’, del mismo verbo latino, de ‘in’ y ‘vestire’ (‘cubrir con un vestido, vestir’). Muy extraño el origen atribuido a ‘embestir’ (según Corominas, del s. XVI*), ya que su significado es ‘atacar con violencia’, que nada tiene que ver con la acepción latina de ‘investire’. Traigo esto a colación, porque en uno de sus artículos, el doctor Flavio Restrepo echó mano de ‘embestir’ quizás cuatro veces, pero una sola con la ortografía correcta. Tres muestras: “…para no ser envestidos por esa aplanadora multipartidista…”; “…votantes, para que vayan a ellos, los embistan…”; “Para arriesgarse a ser envestido” (LA PATRIA, 1/3/2018). De éstas, acertada, solamente la segunda. *Nota: Cervantes empleó el verbo ‘embestir’ tal vez un par de veces en su obra maestra: “…vimos cerca de nosotros un bajel redondo, que con todas las velas tendidas, llevando un poco a orza el timón, delante de nosotros atravesaba, y esto, tan cerca, que nos fue forzoso amainar para no embestirle…” (I, XLI), y: “Vengan más quijotadas, embista don Quijote y hable Sancho Panza, Que con eso nos contentamos” (II-IV

 

Márquetin e influenciador / El lenguaje en el tiempo

 

FERNANDO ÁVILA/EL TIEMPO        

 

Cita: “Surgió como un tema altruista, para crear una comunidad de información y márketing de influenciadores”. Comentario: La Fundación del Español Urgente, Fundéu, recomienda usar las palabras influidor o influenciador, relacionada una con el verbo influir, y la otra, con influenciar, ambos válidos, a la hora de traducir el término inglés influencer, hoy tan de moda.

Un influenciador es una persona que influye en las decisiones del público con sus conceptos personales sobre productos o servicios del mercado.

Hay influenciadores que se dedican a leer novelas, y comentan en Twitter, en YouTube o en su blog lo acertado y positivo de la narración o sus más crasos errores y, sobre todo, dan cuenta del impacto positivo o negativo que les ha causado la lectura, si los hizo reír, llorar, odiar, amar… Lo mismo, los hay para hablar de zapatos, moda, cine, autos, comestibles, juguetes, viajes, franquicias, etc.

En cuanto al híbrido márketing (escritura inglesa con tilde española), cabe recordar que ninguna palabra de nuestro idioma termina en -ing, razón por la cual términos de las lengua de Shakespeare como marketing, ranking, casting, smoking o catering pasan a la lengua de Cervantes como márquetin, ranquin, castin, esmoquin y cáterin, según el Diccionario panhispánico de dudas, DPD, 2005.

También se puede optar por mercadeo o mercadotecnia. Hay solo tres palabras españolas con registro en el DLE, 2014, terminadas en -ng: fang, nombre de una de las etnias de Guinea Ecuatorial; gong, nombre del disco de percusión chino, y yang, fuerza masculina en el taoísmo.

Todas las demás palabras de uso frecuente terminadas en -ng son inglesas, camping, dumping, ginseng, holding, leasing, lifting, living, parking, ping-pong, swing…, que figuran en el DLE, sí, pero en cursiva (por ser extranjerismos) y con la clara anotación “voz inglesa”.

A corazón abierto

Cita: “Rodrigo Londoño será sometido a una cirugía de corazón abierto”. Comentario: “… a una cirugía del corazón” o “a una cirugía a corazón abierto”. Esta última expresión (a corazón abierto) tiene registro en el DLE, 2014, como adverbio que indica el ‘desvío de la circulación por medio de un corazón artificial, antes de abrir las cavidades cardíacas, para una intervención quirúrgica’. No es la operación misma, sino una característica importante de ella.

Monta en bicicleta

Pregunta: ¿Monta bicicleta o monta en bicicleta? ¿Juega fútbol o juega al fútbol?, Íngrid Escobar Rangel.

Respuesta: Las dos formas son correctas. La Academia indica que los verbos montar y jugar pueden ser transitivos (sin preposición), “monta bicicleta”, “monta un alazán brioso”, “juega fútbol”, “juega pelota”, o intransitivos (con preposición), “monta en bicicleta”, “monta a caballo”, “juega al fútbol”, “juega a la pelota”.

En Twitter: @fernandoavila52


Agencia EFEFundéu - BBVAFUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE

acosar, mejor que bullear

Recomendación urgente del día

La forma acosar es una alternativa preferible al neologismo bullear.

En los medios de comunicación se pueden ver frases como «En las redes sociales, los que sí tenían servicio se dieron a la tarea de bullear a los desconectados», «Los mataron por bulear al hijo de un narco», «Bulear y ser buleado» o «No tengan miedo de Trump, es un buleador».

El diccionario de Oxford define to bully como ‘usar la fuerza o la influencia para intimidar a alguien, especialmente para obligarlo a hacer algo’. A partir del verbo inglés y del sufijo -ear se ha formado el híbrido bullear (y su variante con una sola -l). Sobre este, aparecen algunos derivados como buleador o buleado.

Sin embargo, ya existe la voz acosar con el mismo significado. El Diccionario de la lengua española lo define como ‘perseguir, sin dar tregua ni reposo, a un animal o a una persona’, así como ‘apremiar de forma insistente a alguien con molestias o requerimientos’.

Por tanto, lo recomendable en los ejemplos anteriores sería «En las redes sociales, los que sí tenían servicio se dieron a la tarea de acosar a los desconectados», «Los mataron por acosar al hijo de un narco», «Acosar y ser acosado» y «No tengan miedo de Trump, es un acosador».

Asimismo, se recuerda que es preferible acoso escolar a bullying, forma ampliamente extendida en textos en español.

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