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Martes de la luenga lengua

Recopilación de Oscar Domínguez G.

Donald Trumpo, antes de ser presidente de los Estados Unidos, en una de las fiestas de Playboy. Foto amz.mshcdn.com

 

Playboy

FundéuBBVA

Lo adecuado es escribir el título de esa revista así: Playboy, con la inicial en mayúscula y en letra cursiva. En el caso del nombre de esta revista, al estar formado solo por una palabra, no se aprecia la diferencia, pero la norma en la escritura de los títulos de libros y de revistas no es exactamente igual.

Según establece la Ortografía académica, los títulos de las publicaciones periódicas (periódicos, revistas, boletines, etc.) se escriben en cursiva y con mayúscula inicial en todas las palabras significativas que forman parte del nombre, como en Muy Interesante, El Mundo o Boletín de la Real Academia Española. Mientras que en el caso de los títulos de los libros solo es apropiada la mayúscula en la inicial en la primera palabra.

 

LAS MAS VISTAS DE SEPTIEMBRE (Fundéu)

En el primer puesto de nuestra clasificación mensual tenemos esta recomendación, solo se lograalcanza o consigue algo deseado, en la que explicamos que lograr, al igual que otros verbos, como conseguir alcanzar, significa ‘conseguir lo que se intenta o desea’, por lo que no es coherente emplearlo con resultados que frustran ese deseo, si no es de forma irónica.

La diferencia de significado entre inhumano y sobrehumano se ha ganado el segundo puesto de las más vistas del mes. De acuerdo con el Diccionario de la lengua españolainhumano equivale a ‘falto de humanidad’, mientras que sobrehumano se emplea para referirse a aquello ‘que excede a lo humano’, frecuentemente de manera enfática, según indica el Diccionario del estudiante, también de la Academia.

Y la tercera posición es para alegrar el día, mejor que hacer el día (a alguien). En esta recomendación os recordamos que las expresiones alegrar el día o alegrar la vida (a alguien) son alternativas preferibles en español a hacer el día, calco innecesario del inglés que se emplea para indicar que alguien ha dado una satisfacción a otra persona

 

Quisquillas de alguna importancia

Por Efraim Osorio (La Patria, de Manizales)

A través de los tiempos, el término ‘específico’ ha ido recibiendo diversas acepciones: en los diccionarios de finales del siglo XIX tenía una sola acepción como adjetivo, la siguiente: “Que caracteriza y distingue una especie de otra”; como sustantivo, ésta: “Medicamento eficaz para curar una enfermedad determinada”. Hacia mediados del siglo XX, la Academia le añadió otras definiciones al sustantivo, entre ellas, ésta: “Medicamento fabricado al por mayor, en forma y con envase especial, y que lleva el nombre científico de las substancias medicamentosas que contiene, u otro nombre conveniente patentado”. Tenían, pues, razón mi papá y todos los campesinos de esa inolvidable época, que llamaban ‘específico’ a la veterina que usaban contra las plagas de la piel de sus animales. En la última edición de su diccionario, la Academia da del adjetivo esta definición: “Que es propio de algo y lo caracteriza y distingue de otras cosas”, acepción más amplia que la de hace un siglo. En fin, todo esto para hablar de la siguiente frase del señor Elceario de J. Aristizábal: “Se requiere en específico que la justicia, la solidaridad, la misericordia…” (LA PATRIA, Voz del Lector, 18/9/2017). Leí también esta locución adverbial -‘en específico’- en la traducción de un diálogo en una serie de televisión, seguramente versión del adverbio inglés ‘specifically’ (‘de una manera específica, según la naturaleza de la especie; definitivamente, particularmente’). Este último adverbio, con su acepción de ‘especialmente’ (de ‘especial’, no de ‘específico’), era el indicado en la frase del señor Aristizábal; ‘principalmente’, también. La locución ‘en específico’ no lo es.
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A pesar de su abuso de la expresión ‘más allá de’ -que quizás quiere decir ‘además de’, o quién sabe qué-, el redactor de los editoriales de El Tiempo hace gala de una prosa clara, agradable y, por lo mismo, leíble. No obstante esto, en el del 21 de septiembre de 2017 pecó contra la sintaxis en esta frase: “…una semana después, el costo se elevará incesantemente”. Hablaba de las medidas tomadas para que los dueños de carros confiscados y llevados a los ‘tenebrosos patios’ cumplieran con más facilidad y efectividad el pago de las multas impuestas por sus infracciones de tránsito: los infractores tendrán un plazo fijo para pagar las multas, después del cual éstas comenzarán a elevarse ‘sin cesar’, idea que quedó chuecamente expresada en la frase de marras, precisamente, por la falta de sintaxis, que exige la coordinación lógica de los elementos de la oración. La oración, castizamente construida, debió ser ésta: “…una semana después (de la fecha límite de pago), el costo empezará a elevarse incesantemente”. Lógicamente, la frase glosada expresa ‘una sola semana’ después de la fecha límite, lo que desvirtúa de todo en todo el significado de ‘incesante’ (‘que no cesa’), que expresa una acción continuada, y, en este caso, gradual. De tarde en tarde dormita el buen Homero.
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Una de las muchas acepciones que El Diccionario le asigna al verbo ‘cobrar’, la última, es la siguiente: “Llevarse víctimas”. De acuerdo con ella, este verbo está mal empleado en la siguiente oración de un editorial de nuestro periódico: “Pese a todos los accidentes en socavones que cobran muertes en el departamento…” (LA PATRIA, 20/9/2017). Evidentemente, lo que el editorialista quiso decir fue que ‘los accidentes en los socavones cobran muchas vidas’, las vidas de las víctimas de esas tragedias. ‘Cobrar muertes’ no tiene sentido, porque la ‘muerte’ es lo que viene después de que algo o alguien ‘cobra la vida’ de su víctima, es decir, se la quita. De Perogrullo.
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Un columnista de El Tiempo se inventó el sustantivo abstracto ‘conjuntez’ en la siguiente oración: “…los profundos lazos de fraternidad entre las Fuerzas que materializan la conjuntez no solo para enfrentar…” (Coronel Pedro Javier Rojas Guevara, 21/9/2017). Su invento, sin embargo, tuvo origen desvirolado, porque la desinencia ‘-ez’ sólo se pospone a adjetivos para formar sustantivos que signifiquen la cualidad expresada por el adjetivo, por ejemplo, de ‘brillante’, ‘brillantez’; de ‘esbelto’, ‘esbeltez’, y de ‘cándido’, ‘candidez’. Supongo, de acuerdo con lo que le entendí, que con ese nombre espurio quiso decir ‘unión’, término que tiene como sinónimos ‘solidaridad, asociación, unidad’, voces que expresan lo que pretendió el coronel.

Uf y recontraúf / El lenguaje en el tiempo

Por Fernando Avila, El Tiempo

“Lo ven como líder porque ha vendido la idea de que es amante de las letras y promotor obstinado de la cultura (¡uff y recontra uff!) (Libre), “No nos queda más que exclamar ‘uff y recontra uff’, como el famoso comentarista de Televisa” (Vanguardia).

La interjección “uf” se escribe con una sola f, no “uff”, y sin tilde en la u, pues es monosílaba. El DLE, 2014, dice que expresa cansancio, fastidio, sofocación o repugnancia. Si se le agrega el prefijo intensificador “recontra-”, como se ha puesto de moda últimamente, se forma hiato, lo que exige marcarle tilde, “recontraúf”.

Es autor
Dice una información sobre teatro en Bogotá que “Joe Broderick fue el autor del libro Camilo, el cura guerrillero”, pero como un escritor no deja de ser padre intelectual de su obra, lo adecuado hubiera sido escribir “… es autor del libro…”. 

Nació el 28

“La fama tocó pronto a las puertas de Maluma. Nació un 28 de enero de 1994 en Medellín. Tiene 23 años y nada de lo que le ha ocurrido en los últimos años estaba entre sus previsiones”, se lee en el periódico La Provincia, de Las Palmas, España.

“Nació un 28 de enero” es redacción apropiada, si no se dice el año. “Un 28 de enero”, con el artículo indeterminado “un”, expresa justamente eso, indeterminación. Si se agrega el año, deja de ser una fecha indeterminada, y se debe escribir “el 28 de enero”, con el artículo determinado “el”, pues en 1994 hay un solo 28 de enero.

Les 

Una noticia de hace unos días habla de “Un contrato para darle comida a tres mil personas”. El pronombre enclítico “le” (singular), añadido al verbo “dar”, no hace concordancia con el complemento indirecto “a tres mil personas” (plural), como debe ser. La forma correcta es “Un contrato para darles comida a tres mil personas”.

Este pronombre no debe hacer concordancia con el sujeto de la frase (quién), sino con el complemento indirecto (a quién), tanto cuando va antes del verbo, “Le dieron agua a la tropa”, “Les dieron agua a los soldados”, como cuando van después, “Dele pan al niño”, “Deles pan a los niños”.

El uso incorrecto es frecuente, “Le di el regalo a mis sobrinos” (correcto, “Les di…”), “Los pájaros disparándole a las escopetas” (correcto, “…disparándoles…”), incluso en poemas y canciones, como pasa en esta estrofa de Mediterráneo, de Serrat: “En la ladera de un monte /Más alto que el horizonte / Quiero tener buena vista / Mi cuerpo será camino / Le daré verde a los pinos / Y amarillo a la genista” (corrección del penúltimo verso: “Les daré verde a los pinos”).

 

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