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Martes de la luenga lengua

Recopilación de Oscar Domínguez G.

Imagen udep.edu.pe

Quisquillas de alguna importancia

Por Efraim Osorio, La Patria, de Manizales

“Añoro todo lo que tuve / lo que tuve retuve / y eso no me lo quita nadie”. ‘Añoro’, tanto en esta canción de Albert Pla como en cualquier otra oración, es exclusivamente una inflexión del verbo ‘añorar’ (“pensar con tristeza en un ser querido ausente, en la patria que se ha abandonado o en otra cosa querida y perdida”), puntualmente, la primera persona del singular del presente de indicativo. Un columnista de La Patria la convirtió en sustantivo en la siguiente frase: “Es tal el añoro por el pasado, que esta semana…” (Alejandro Samper Arango, 1/7/2017). Es ésta una conversión que no se debe hacer, para no caer en la anarquía semántica que corrompe el idioma y lo va privando de su prístina belleza. Hay verbos que sí tienen el mismo término para esa primera persona y para su sustantivo, verbigracia, ‘cantar’, que hace ‘yo canto’ y ‘el canto de las aves’. ‘Añoranza’, para mi gusto, una de las palabras más hermosas del castellano, es la acción y efecto de ‘añorar’. Tiene sinónimos, entre otros, ‘nostalgia, melancolía, morriña, evocación’, voces que, como todo sinónimo, deben emplearse de acuerdo con lo que se quiere expresar.
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Garrafal, el error que quedó impreso por los siglos de los siglos en la siguiente nota de Colprensa: “Y en otra orilla están quienes sostienen que las Farc se valerán de figuras públicas que no tienen el rótulo de guerrilleros…” (LA PATRIA, 4/7/2017). ‘Valer’ es verbo irregular, y pertenece, en la clasificación de don Andrés Bello, a la octava clase de verbos irregulares, en la que tiene de compañía únicamente al verbo ‘salir’, cuyo futuro simple de indicativo es como sigue: ‘saldré, saldrás, saldrá, saldremos, saldréis, saldrán’; el de ‘valer, así: ‘valdré, valdrás, valdrá, valdremos, valdréis, valdrán’. Una diferencia notable en la conjugación de estos dos verbos es el imperativo singular de segunda persona: ‘sal’, para ‘salir’; ‘vale’, para ‘valer’. Otra diferencia se presenta en la segunda persona del plural del presente de indicativo: ‘salgo, sales, sale, salimos, SALÍS, salen’; ‘valgo, vales, vale, valemos, VALÉIS, valen’. Los otros tiempos irregulares son el presente de indicativo, ‘valgo, vales; salgo, sales, etc. El pospretérito o potencial, ‘valdría, valdrías; saldría, saldrías’, etc. El presente de subjuntivo, ‘valga, valgas; salga, salgas’, etc. Y el imperativo, ‘vale, sal, etc.
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El editorialista de El Tiempo cometió un error gramatical, inexplicable, en la siguiente información: “…-tantas de ellas, 65 millones desplazadas- que padece el abominable hambre del siglo XXI la sufren en lugares sitiados por el conflicto armado…” (5/7/2017). Es cierto que ‘hambre’, por ser nombre femenino que empieza con sílaba acentuada, pide el artículo masculino, pero únicamente cuando lo precede inmediatamente. Si algo se interpone entre los dos, el artículo tiene que ser el femenino, en este caso, así: “…que padece la abominable hambre…”. Con el siguiente ejemplo lo verá con más claridad: “La hermosa ánfora”, pues, evidentemente, no puede decirse “el hermosa ánfora”, tampoco, “el hermoso ánfora”. Elemental.
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Siempre he dicho, y en esto no tengo por qué ser original, que no todas las palabras castizas están asentadas en los diccionarios. Por razones obvias. Entre ellas, algunas que, por su construcción lógica, se convierten en neologismos, porque nunca fueron empleadas. ¿Estará entre éstas ‘violentismo’? La singularizo, porque leí lo siguiente en el portal electrónico Eje XXI: “Un grupo de al menos 30 violentistas ingresó a la Asamblea Nacional de Venezuela…” (5/7/2017). Según el significado que el sufijo ‘-ismo’ le da a la palabra a la cual se pospone, en este caso se trataría o de una doctrina, o de un sistema, o de una escuela, o de un movimiento que tiene en la ‘violencia’ su razón de ser. Me inclino por ‘movimiento’, que podría ser definido así: “Movimiento que se vale de la violencia como medio para imponer sus políticas o para lograr sus aspiraciones”. Así, ‘violentista’, adjetivo masculino y femenino, sería quien practica el ‘violentismo’. Pero, y es la pregunta que se me ocurre, ¿pueden ser calificados de ‘violentistas’ los vándalos que de manera alevosa atacaron a los legisladores venezolanos? No lo creo, porque, primero, no hay tal ‘movimiento’, y segundo, no dejan de ser unos criminales, ni más ni menos.

Taller del Idioma, las comillas simples

Publicado 14/07/2017

Abel Méndez (El Diario, de Pereira)

LAS COMILLAS SIMPLES. ¿Otra vez las comillas simples? Pues sí, otra vez las comillas simples porque mientras haya redactores o tituladores que no lean el libro de Ortografía 2010, Ortografía de Acapulco en sus páginas 380 y siguientes, ni se quieran convencer de que las comillas simples sólo tienen dos usos y ninguno de ellos se acomoda en los ejemplos que muestro, seguirán dando una muestra de mala calidad ortográfica.

a). «La Asociación Yarumo Blanco recibió la primera ‘Marca de Calidad Turística’». b). «La Asociación Comunitaria Yarumo Blanco es la primera del país en recibir la Marca de Calidad Turística, por parte del Ministerio de Comercio, Industria y Turismo…».

a). «El mundo religioso de ‘María’» b). «… venimos celebrando el sesquicentenario de la aparición de “María”, una de las grandes novelas románticas del siglo XIX en América Latina…».

Las aes están incorrectas, ambas con comillas simples; las bes están correctas: la primera, sin comillas y la segunda, con comillas dobles. Los nombres de las obras de creación, una novela lo es, pueden ir entre comillas dobles, pero la recomendación académica prefiere usar la bastardilla: «… el sesquicentenario de la aparición de María…».

RECORRIDO POR LAS AULAS. «… participa de manera activa en el primer taller “Mipyme Digital llega a Risaralda», una iniciativa del Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones…»

Como la primera frase del ítem anterior, el nombre de una actividad académica no va entre comillas. Con la sola negrilla quedó bien resaltada: «… en el primer taller Mipyme Digital llega a Risaralda…».
MANEJO DE LOS PORCENTAJES «Ocupación hotelera en el Quindío disminuyó 5 por ciento». «En el Quindío la disminución fue del 5%». Crónica del Quindío.

Anticipo que este ítem no va con nuestro diario, por cuanto su contenido lo maneja bien. Hay dos formas de presentar los porcentajes: 1. en letras: «Cinco por ciento». 2. en símbolos: «5 %». Es incorrecta la mezcla como «5 por ciento». Además, se debe tener en cuenta cuando se utilizan los símbolos que entre la cifra y el símbolo de porcentaje debe ir un espacio: «5 %».
taller95@yahoo.es

Minutos y segundos / El lenguaje en el tiempo

Por: Fernando Ávila (El Tiempo)

Dice el pie de foto de una de las hazañas deportivas de la semana pasada que “Sofía, de 25 años, es capaz de permanecer bajo el agua 2’43’’ ”.

Los apóstrofos corresponden a minutos (’) y segundos (’’) de grado, medida de los ángulos. Así, puede escribirse que un ángulo tiene 84º 17’ 43’’ (ochenta y cuatro grados, diecisiete minutos, cuarenta y tres segundos). En cambio, para expresar el tiempo en una competición deportiva, se usan los símbolos h, min y s, correspondientes a horas, minutos y segundos: “Kipchoge rompió la marca oficial de 2 h 02 min 57 s”.

Fraile

En la infografía sobre los beatos colombianos que están en proceso de canonización, se escribió “Frayle Juan Bautista Velásquez, Frayle Jesús Aníbal Gómez, Frayle Melquiades Ramírez”, etc.

La i griega (y) con función de vocal va al final de palabras españolas terminadas en los diptongos ay, ey, oy, uy, como caray, carey, estoy, cocuy, y no en posición intermedia.

Por esa razón, fray se escribe con i griega, pero su sinónimo fraile no. La misma característica se puede ver en rey, con i griega final, cuyos derivados reina, reinita, reinado se escriben con i latina, por quedar esta vocal en posición intermedia.

Lo mismo sucede con la conjunción “y” cuando queda en posición intermedia, en palabras como correveidile (de corre, ve y dile), calicanto (de cal y canto), veintiséis (de veinte y seis), etc. 

La letra “y” en posición inicial o intermedia tiene función de consonante, y sonido articulado, yate, mayéutica, yip, yogur, guayuco. Cuando se conserva la letra “y” en derivados, pasa de vocal a consonante, como puede verse en ley, rey, convoy y leyes, reyes, convoyes.

Por lo demás, hoy se usa fraile como sustantivo: “Un fraile”, y se prefiere como antenombre la forma apocopada fray. 

Conviene hacer lo mismo al hablar de los beatos mártires colombianos, fray Gaspar Páez, fray Esteban Maya, fray Arturo Ayala, antes de decirles san Gaspar, san Esteban, san Arturo, lo que se hará cuando sean canonizados.

Braille

Dice una información sobre la escritora británica J. K. Rowling que una de sus novelas ha sido traducida a 20 idiomas, “con versión en braile”.

El Diccionario de la lengua española, 2014, registra la palabra braille, como nombre español del sistema de escritura para ciegos, creado por el francés Louis Braille. La pronunciación, dice la Fundación del Español Urgente, no es braile, sino braiye.

Fernando Ávila
Experto en redacción y creación literaria

 

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