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Martes de la luenga lengua

Recopilación y apuntes de Oscar Domínguez Giraldo

Imagen ytimg.com

QUISQUILLAS DE ALGUNA IMPORTANCIA por Efraim Osorio López (La Patria, de Manizales)la

eolo1056@yahoo.com

Impluvium, posverdad, panel

Obviemos, pues, modas y esnobismos, y formemos neologismos inteligentes. Pero, ¿quién diablos soy yo para dar siquiera una opinión?

El columnista Pedro Felipe Hoyos Körbel escribe: “La estructura de la casa de la Colonización con su patio y sus corredores con columnas alrededor se basa en la casa griega. El patio, que ellos llamaban atrium tenía en el centro un pluvium o sea una alberca para recoger agua lluvia” (LA PATRIA, 28/6/2017). Describe ahí una de las características que tenían las casas romanas, cuando Cicerón pronunciaba sus discursos en el Senado. ‘Atrium’ –del griego ‘aithrion’– significa ‘atrio, sala de entrada, zaguán’, definido por la enciclopedia Uteha así: “Pieza principal de las casas romanas consistente en una sala cuadrada o rectangular, que se encontraba inmediatamente después del vestíbulo. Al fondo, dando frente a la puerta de entrada, estaba el ‘tablinum’ (galería), y a cada lado las ‘alae’ (alas), con las imágenes de los antepasados”. ‘Impluvium’ (de ‘impluere’ –llover sobre, en o dentro–), ‘impluvio’, no ‘pluvium’, era “un depósito cuadrado y en medio del atrio, donde se recogían las aguas de lluvia luego de pasar éstas por el compluvium”. Éste era “una abertura de forma cuadrada, situada en el centro del techo del ‘atrium’, y por la que discurría el agua de lluvia que era recogida en el ‘impluvium’, en el piso bajo”. Nota: ‘Pluvium’ es el neutro del adjetivo masculino ‘pluvius’, cuyo femenino es ‘pluvia’, y que quiere decir ‘de lluvia’. Y recordemos el sustantivo ‘pluviosidad’ y el adjetivo ‘pluvioso-a’. ***

Titular de una información enviada por el juicioso lector Guillermo Angulo: “La posverdad da el salto al Diccionario” (Alex Grijelmo, El País, España, 30/6/2017). En el texto correspondiente se lee: “El director de esa institución, Darío Villanueva, lo ha anunciado este jueves durante su conferencia magistral titulada Verdad, ficción, posverdad, Política y literatura, que pronunció en Madrid durante la clausura del Máster Universitario en Derecho Constitucional ofrecido conjuntamente por el Centro de Estudios Políticos y Constitucionales y la Universidad Internacional Menéndez Pelayo”. ¡Qué maravilla! ¡Qué aporte extraordinario al enriquecimiento de nuestro léxico con vocablos espurios y absurdos semánticos, como el de la voz ‘precuela’ (que no es una inflexión de ‘precolar’, no, señor, sino un antónimo de ‘secuela’, como si ésta fuera una palabra compuesta, pues dice El Diccionario (2014) que se sustituye la sílaba ‘se’ por ‘pre’)! Para justificar su inclusión en el diccionario dice que ya alguien la usó en el 2003, y que el diccionario inglés de Oxford la declaró la palabra del año. Dice también que aún no tienen su definición. Si hay una palabra fácil de definir es ésa, pues cualquier acepción que le acomoden es la precisa, ya que su único significado lógico –‘detrás de la verdad’ o ‘después de la verdad’– fue echado al cesto de la basura para apropiarle cualquiera, caprichoso y arbitrario, sin ninguna duda. Si ‘posverdad’ significa ‘mentira’, ‘posmentira’ significaría ‘verdad’. ¿Absurdo, no? Más adelante advierte: “Este uso del prefijo pos- no implica que vivamos un momento en el que la verdad ha desaparecido, del mismo modo que la “era posindustrial” no define la época en la que ya dejaron de existir las industrias”. Un sofisma, si los hay, porque el terminacho que me desvela desvirtúa el significado natural de sus dos elementos, prefijo y nombre; no así ‘posindustrial’, pues este adjetivo quiere decir que esa época dejó de tener para la humanidad la importancia que tuvo durante su inicio y en su apogeo, no que haya desaparecido, pues queda en nuestra historia como uno de sus mojones. En Colombia, hoy, podemos hablar de la ‘era poscafetera’, puesto que ésta ya no es la base principal de su economía. Obviemos,

pues, modas y esnobismos, y formemos neologismos inteligentes. Pero, ¿quién diablos soy yo para dar siquiera una opinión? ***

‘Novel’ (‘novato’) es una palabra aguda, cuyo plural es grave, ‘noveles’, es decir, que se acentúa en la penúltima sílaba. Elemental. Lo mismo que ‘lebrel’ (‘perro cazador de liebres’), que hace su plural ‘lebreles’. También ‘panel’, vocablo agudo que muchos pronuncian como si fuese grave, quizás por influencia del inglés. De esta manera, no pronunciado sino escrito, aparece en el siguiente titular de El Tiempo: “Llegaron páneles de Celsia” (Cali, (1/7/2017). ‘Paneles’, señor, ‘paneles’.

SELFI, PALABRA DE AÑO

FUNDACIÓN FundéuBBVA

 

Selfi, la adaptación al español del anglicismo selfiees la palabra del año para la Fundación del Español Urgente.

Esta es la segunda ocasión en que la Fundéu BBVA elige su palabra del año después de que en 2013 escogiese escrache, un término procedente del español del Río de la Plata y que tuvo gran presencia en los medios.

«No buscamos la palabra más bonita ni la más original o novedosa. Queremos que nuestra palabra del año, además de estar relacionada con la actualidad y, por tanto, haber estado muy presente en los medios, tenga un cierto interés lingüístico, ya sea por su formación o por la fuerza de su penetración en el lenguaje común», explica el director general de la Fundación, Joaquín Muller.

«Elegimos, así pues, entre palabras que, por su novedad, proceso creativo o adaptativo, por su reaparición o recuperación hayan sido objeto de alguna de las más de trescientas recomendaciones que la Fundéu BBVA ha lanzado a lo largo del 2014», ha añadido.

El fenómeno de las fotos que los ciudadanos se toman a sí mismos, en general con dispositivos móviles, y que luego suelen compartir en redes públicas o privadas ha hecho furor en los últimos años en todo el mundo.

No en vano, selfie, el término inglés con el que se conoce a este tipo de imágenes, ya fue elegido palabra del año por los editores de los diccionarios de Oxford en 2013 después de calcular que su uso entre los anglohablantes había crecido en un 17 000 por ciento en ese periodo.

La Fundéu BBVA, en su labor de promover el buen uso del español en los medios, aconsejó ya en diciembre del 2013 posibles alternativas al anglicismo de moda: autofoto o la ya consolidada autorretrato, palabras bien formadas en español y que pueden ser útiles para evitar el abuso del término inglés.

«Pero la lengua española cuenta con más recursos, además de la creación o elección de alternativas, y uno de ellos, bastante frecuente, es la incorporación de préstamos de otras lenguas ajustando su grafía a nuestro sistema ortográfico, como ocurrió en su día, por ejemplo, con estándar, del inglés standard», explica Muller.

Así, en octubre del 2014 la Fundéu propuso selfi, sin la e final del original inglés, como adaptación válida al español. En su recomendación sobre ese término, se explicaba que el plural adecuado es selfis y que, en tanto el uso mayoritario se decante por el masculino o femenino, puede considerarse una palabra ambigua en cuanto al género (el/la selfi), como el/la marel/la armazón y otras muchas.

«La evidencia del uso abrumador del anglicismo selfie nos hizo pensar que, sin renunciar a nuestro consejo anterior para emplear autofoto, sería bueno proponer una adaptación, que además en este caso no ofrecía problemas desde el punto de vista de la pronunciación ni de la representación gráfica», añade Muller.

Esa doble propuesta (selfi y autofoto), explica, no es rara en el español y se da por ejemplo en términos tan conocidos como fútbol y balompié, adaptación y alternativa respectivamente de la palabra inglesa football, que conviven desde hace décadas en nuestro idioma.

La combinación entre esos factores lingüísticos y la manifiesta actualidad del término es lo que ha llevado al equipo de la Fundación a elegir finalmente selfi como palabra del año 2014.

Antes, los filólogos y periodistas que trabajan en la Fundéu BBVA habían hecho una primera selección de doce términos de acuerdo con esas mismas condiciones en la que, además del elegido, figuraban otros también relacionados con las redes sociales y la extensión del uso de la telefonía móvil, como nomofobia, el neologismo que designa el miedo a no estar conectado, o apli, el acortamiento de aplicación propuesto como alternativa a app.

El mundo del deporte aportó a la lista árbitra, un femenino cada vez más usado, y el de la economía, impago, la palabra que en español sustituye con éxito al anglicismo default.

El verbo abdicar estuvo en las primeras páginas de todos los medios y suscitó algunas dudas sobre su uso (¿se abdica el trono o al trono?), igual que sucedió con otras palabras como ucraniano o ébola.

La lista la completaban superluna, la novedosa postureo y dos términos que han llegado este año al Diccionario académico por diferentes razones: dron, ese aparato volador que parece abrir nuevas posibilidades en muchos campos, y amigovio, una voz común en varios países para referirse a las personas que tienen una relación de menor compromiso formal que un noviazgo

Trol y pirsin / El lenguaje en el tiempo

fERNANDO AVILA, EL TIEMPO

En la pasada entrega de la revista Carrusel se lee en una de sus páginas “El troll que llevamos dentro”, y en otra, “Jorge, ¡quítate ya mismo ese piercing del ombligo!”.

Las dos palabras entrecomilladas tienen ya adaptación al español. En el Diccionario de la lengua española, DLE, edición del 2014, está registrada la voz trol, derivada del noruego troll, “en la mitología escandinava, monstruo maligno que habita en bosques o grutas”.

Y en el Diccionario panhispánico de dudas, DPD, 2005, tiene registro pirsin, como adaptación del inglés (body) piercing, “perforación hecha en una parte del cuerpo distinta del lóbulo de la oreja, para insertar pendientes, aros u otros ornamentos”. Los plurales son troles y pírsines.

Ya Margarita Rosa de Francisco, en junio del 2015, usaba la palabra trol en su columna de EL TIEMPO, “El primer trol de la historia apareció por allá en los 80, con nombre propio y causa constructiva”.

En marzo de este año, se leía en Pulzo “Schwarzenegger ridiculiza a trol que insultó a deportistas especiales”, y en una noticia de junio pasado del ABC, de Madrid, se lee: “La investigación que desembocó en el arresto del presunto trol se inició en el Cuartel de Vinaroz”.

La forma pirsin se ve menos, quizá porque no tiene el respaldo del DLE, sino del DPD, pero también se puede encontrar en medios de comunicación, “Familias enteras, minifalderas con pirsin y mocitos tatuados ojeaban y compraban libros” (Hoy Digital); “¿Y el gusto por esa estética se debe a algún viaje a la India o a que el pirsin está de moda?” (El Mundo). “Puede tener un pirsin; nadie sabe” (People en español).

Los porqués

En Rep, la tira cómica que encabeza la última página de Debes hacer, aparece el título ‘La edad de los por qué’. Cuando la secuencia por qué, formada por la preposición por y el pronombre interrogativo qué, se sustantiva, se escribe pegada, porqué.

Se sabe que es sustantivo por ir con artículo, el porqué, un porque, o con otro adjetivo, mi porqué, su porqué (igual que cualquier otro sustantivo, el avión, su ponqué).

Y ya siendo sustantivo, tiene plural regular, algunos porqués, los porqués (igual que cualquier otro sustantivo). Debió escribirse, entonces, ‘La edad de los porqués’.

Recién

La nueva postura de la Academia sobre el adverbio recién es que se puede usar antes de verbo, recién entró, además de su manejo, antes de participio, recién nacido. Ahora solo se censura el uso antes de sustantivo, “el recién ganador del Giro”, “El recién técnico de Millonarios”.

Cita: “Un acérrimo y furibundo fan del ex Beatle”.
Comentario: El prefijo va con guion antepuesto a cifra, super-8, sub-20, o a mayúscula, anti-Chávez, pro-Santos, ex-Beatle.

 

Wéstern

Cita: “Claro que eso no obsta para un disfrute del exquisito tono de western que construye Gaona”.
Comentario: la palabra inglesa western, ‘película del lejano oeste’, pasó a nuestro idioma con la adición de la tilde, wéstern.

Así figura en el Diccionario de la lengua española. Alguien objetará la tilde por tratarse de una palabra grave terminada en n. Conviene aclarar que no llevan tilde las palabras graves terminadas en n precedida de vocal: vengan, pasen, sumun, pero sí wéstern, tal vez la única que termina en n precedida de otra letra.

 

Le y les

Citas: “Batallas que los jóvenes le han ganado a los colegios” (titular), “Ponle fin a los gases con Finigax” (aviso).
Comentario: el complemento indirecto es el que responde a la pregunta ¿a quién? En la primera cita, “a los colegios”, y en la segunda, “a los gases” (ambos en plural). Este complemento se puede anticipar con el pronombre les (plural), “les han ganado a los colegios” y “ponles fin a los gases”.

Si uno y otro fueran singulares, “al colegio”, “al gas”, el pronombre sería le (singular), “le han ganado al colegio” y “ponle fin al gas”. Esa es la concordancia que hay que lograr para acertar en el uso de le y les, tanto cuando van separados del verbo, le ganan (a él) y les ganan (a ellos), como cuando van unidos, ponle (a él), ponles (a ellos).

 

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