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Martes de la luenga lengua

Recopilación de Oscar Domínguez Giraldo

Imagen epmghispanic.media.linheartdms.com

Fundación del Español Urgente – fundeu.es
www.fundeu.es
Fundéu BBVA es una fundación patrocinada por la Agencia Efe y BBVA, asesorada por la RAE, cuyo objetivo es colaborar con el buen uso del español en los medios de …

FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE
ofrecer perdón es ‘perdonar’, no ‘pedir perdón’
Recomendación urgente del día
Las expresiones pedir perdón u ofrecer/dar o pedir disculpas son las adecuadas para solicitar ser perdonado por una deuda, ofensa, falta, delito, etc., y no ofrecer perdón, que, con este significado, es un cruce de las dos primeras.
En los medios de comunicación, sin embargo, se encuentran ejemplos como «En una parte de su discurso, el líder de las FARC ofreció perdón a las víctimas que la guerrilla ha dejado», «El técnico le dijo que debía ofrecer perdón porque el domingo pasado le faltó el respeto a la afición rojinegra» o «Tribunal exhorta a Gobernaciones a ofrecer perdón público por despliegue paramilitar», en los que parece claro que ofrecer perdón se utiliza con el sentido de ‘pedir perdón’ o ‘disculparse’.
En el español general, la expresión ofrecer perdón no significa ‘pedir perdón’, sino ‘perdonar’, es decir, ofrecer la ‘remisión de la pena merecida, de la ofensa recibida o de alguna deuda u obligación pendiente’, de acuerdo con la definición del Diccionario académico.
Por lo tanto, dado el carácter ambiguo de la expresión ofrecer perdón, que cuenta con cierto uso coloquial, se recomienda evitarla y utilizar las formas claras y asentadas en español para expresar el deseo de ser perdonado: pedir perdón y ofrecer, dar, presentar o pedir disculpas o excusas.
Así, en los ejemplos anteriores lo apropiado habría sido escribir «En una parte de su discurso, el líder de las FARC pidió perdón a las víctimas que la guerrilla ha dejado», «El técnico le dijo que debía ofrecer disculpas porque el domingo pasado le faltó el respeto a la afición rojinegra» y «Tribunal exhorta a Gobernaciones a pedir perdón público por despliegue paramilitar».

QUISQUILLAS DE ALGUNA IMPORTANCIA por Efraim Osorio López
eolo1056@yahoo.com
Requerir, subjuntivitis, debatir-discutir, albatros
Aunque los verbos debatir y discutir son sinónimos, por su origen presentan diferencias.
Los verbos ‘requerir’ y ‘necesitar’ son transitivos, por lo cual no rigen la preposición ‘de’. El activista argentino Adolfo Pérez Esquivel escribió: “Los desafíos que vienen requieren de políticas sociales fuertes con apoyo del pueblo…” (El Tiempo, 10/10/2016). En esta oración sobra la preposición, porque ‘políticas sociales fuertes’ es el complemento directo de ese verbo: “…requiere políticas sociales”. Con el siguiente ejemplo pretendo demostrar esta doctrina: “El pueblo requiere de las políticas sociales del gobierno justicia y eficacia”: en ésta, el complemento directo es ‘justicia y eficacia’; el circunstancial, ‘de las políticas sociales’. Lo mismo se aplica al verbo ‘necesitar’, que, cuando se emplea como intransitivo, aunque no lo mencione, sobreentiende un complemento, por ejemplo, cuando digo ‘necesito de un amigo’, se subentiende aquello que de él necesito, que podría ser ‘compañía’, ‘consejo’, o, de pronto, ‘un arrugado de cincuenta’. ***
En el mismo artículo del señor Pérez Esquivel, los especialistas encontraron una muestra positiva de ‘subjuntivitis’ en esta frase: “…que permiten silenciar las armas y transformarlas en arados –como lo anunciara el profeta Isaías…”. “…como lo anunció el profeta”, le dijo el internista que ‘corrigiera’, porque si ‘lo dijo’, ya es algo cumplido. En el pabellón de la subjuntivitis, el paciente se encontró con el columnista de El Tiempo Abdón Espinosa Valderrama, incurable, quien siempre da positivo, como en las siguientes muestras, la segunda, purulenta: “…Santos, quien a lo largo de su carrera consagrara a esta causa sus mayores desvelos”. “Tanto más cuanto se presentara inmediatamente después del triunfo del No…” (13/10/2016). Los especialistas ya no le recetan nada a este paciente, porque saben que no tiene remedio su dolencia, pues olvidó que existe el pretérito simple de indicativo. ***
La ‘columnista’ Ana María Giraldo Bustamante contrapuso los verbos ‘debatir’ y ‘discutir’ como si fuesen antónimos. De ‘discutir’ afirmó que es “un ejercicio de imposición de ideologías al otro, evitando raciocinios y sobreponiendo sentimentalismos…”; de ‘debatir’, que es “una ampliación del conocimiento, una comprensión completa de la posición del otro…” (LA PATRIA, 11/10/2016). Más extraviada, imposible. Aunque los dos verbos son sinónimos, por su origen presentan diferencias. ‘Debatir’ viene del latín ‘debattuere’ (‘batir, sacudir; batirse contra alguien con las varas’) a través del francés ‘debattre’ (‘examinar un asunto, debatir, tratar’). Además de ‘discutir, disputar, polemizar, altercar’, otros sinónimos suyos son ‘luchar, pelear, combatir’. Y ‘discutir’ procede del verbo latino ‘discutere’ (‘quebrar, hender, resolver, disipar’) y sus sinónimos son ‘examinar, ventilar, debatir, controvertir, cuestionar, argumentar’, etc. El diccionario de María Moliner da las siguientes definiciones: “Discutir. Tratar entre varias personas, exponiendo y defendiendo cada uno su punto de vista, los distintos aspectos de un asunto”. “Debatir. Hablar sosteniendo opiniones distintas sobre cierto asunto”. Sobre las diferencias y similitudes de estos dos verbos se podría escribir un apasionante ensayo, irrealizable en este espacio. Añadiré únicamente que ‘discutir’ y ‘debatir’ se hacen serenamente, con la exposición razonable de los argumentos de cada una de las partes para tratar de conseguir los objetivos correspondientes; y que tanto las discusiones como los debates pueden terminar, las primeras, en chamusquinas en una familia o entre compinches; los segundos, en batallas campales en el Congreso. Lo prueba la experiencia. ***
En nuestro idioma, cuando una palabra grave (llana) o esdrújula termina en ‘ese’, su plural es invariable, por ejemplo, ‘el martes, los martes’; ’el paréntesis, los paréntesis’. En su último artículo enviado a La voz del lector, el señor Fernando García Cuartas escribe: “…iguanas, lagartos, cormoranes, albatroz, leones marinos…” (LA PATRIA, 10/10/2016). A un acucioso lector le pareció extraña la ‘zeta’ de la palmípeda, y me preguntó cómo se formaba su plural. La ‘zeta’, le respondí, tuvo que ser un lapsus, sin duda, pues con ella y sin la tilde en la segunda ‘a’ se convierte esa palabra en aguda, y su plural tendría que ser ‘albatroces’. Pero, como se escribe con ‘ese’, y es palabra grave, su plural es ‘los albatros’, según la susodicha norma. Los entendidos dicen que el nombre de esta ave procede del inglés ‘albatross’, a través de ‘alcatraz’, término alterado fonéticamente por su color ‘albo’ (blanco). El diccionario de la Academia de 1914 lo define sólo como “carnero del cabo” (ave palmípeda). Y hay otros que traen ‘albatroste’. Extraño, ¿no?
Taller del Idioma, Nombre propios

Abel Méndez, Diario del Otún, de Pereira
NOMBRES PROPIOS «El “Día Internacional de la Erradicación de la Pobreza”, celebrada en todo el mundo el 17 de octubre…». Pereira, ¿Cómo Vamos?

Ocurre que los únicos nombres propios que se ponen entre comillas o en bastardilla son los nombres de las obras de creación y los nombres de los medios informativos periódicos. Se usa sólo una modalidad, no ambas. Es conveniente saber por qué se usa una de las modalidades. Para los nombres propios de obras de creación (pintura, escultura, literatura, música, poesía, canto, teatro, películas, etc.), en los que sólo se usa mayúscula en la primera palabra y en los nombres propios, es necesario saber dónde termina el nombre propio, entonces la las comillas o bastardilla es la forma de señalar ese fin.
En los nombres propios de los medios informativos no hay ese inconveniente, pero se hace por costumbre. De resto una festividad como la de la cita no es necesaria ninguna señalización pues la da la última palabra significativa mayusculizada.

MISCELÁNEA. «Yo me cuento entre quienes hoy son más optimistas y lo que digo porque en mis años de vida es la primera vez que en el mundo – me refiero a que es un tema que supera las fronteras y a nivel internacional se convirtió de interés generalizado – se habla de lo que ocurre en Colombia de cara a lograr superar el conflicto armado en medio de diálogos y negociaciones con los principales actores».

1. Cuando un texto se pone entre rayas, la raya inicial es seguida por la primera palabra sin espació y del mismo modo la última palabra es seguida de la raya final sin espacio, Así: —me refiero a que […] interés generalizado—.
2. ¿Era necesaria esa pausa? Antes de ella el autor dice que «… es la primera vez que en el mundo» y después de ella «se habla de lo que ocurre en Colombia,,,». Lo de antes implica que el tema de conversación supera las fronteras y lo de después implica que mundo está interesado en ese tema. Sobró lo puesto entre rayas.
3. La expresión «a nivel internacional» es incorrecta y no está contemplada en nuestro Diccionario.
4. Para lograr las barras no se usa el guion del teclado, sino que mientras mantiene presionada la tecla de «Alt» se teclea 0151.

NO ME LEEN O NO ME CREEN. Desde un mes antes del plebiscito he venido diciendo que las palabras sí y no son dos sustantivos comunes, no son nombres propios ni palabras ajenas al Diccionario de la lengua española de la Real Academia Española; por los tanto, no demandan mayúscula inicial ni mayúscula sostenida, ni comillas, pero muchos columnistas de opinión y periodistas informativos hacen ver que mis palabras se las lleva el viento. Como ya me tocaron dos plebiscitos con un intervalo de 59 años entre uno y otro, pienso dejar la cantaleta grabada para el próximo.
taller95@yahoo.com

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