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MACROLINGOTES: Venezuela y la música

Por Oscar Alarcón Nuñez, Diario El Espectador, Bogotá

Sinfónica de Venezuela. Foto wordpress.com

Venezuela cuenta con un sistema de educación musical único en el mundo. Desde los años 70 el compositor Luis Antonio Abreu ha estado construyendo el llamado Sistema de Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela que tiene unos 250.000 estudiantes. El proyecto ha tenido el apoyo gubernamental, aun de Chávez y Maduro. En momentos en que el vecino país atraviesa por una de sus peores crisis, duele que hasta ese programa haya también sido víctima de los hechos que el mundo ve con perplejidad. Al joven violinista Armando Cañizales, de 17 años, por protestar en las calles contra la dictadura de Maduro, le propinaron un tiro en la cabeza y falleció. A otro, también joven y violinista, Wiully Moses Arteaga, quien con su instrumento musical desfilaba por las calles de Caracas, con una barbaridad sin límite, propia de la inmadurez de Maduro, la fuerza pública lo ultrajó y acabó con su violín.

La semana entrante, a partir del jueves, la orquesta sinfónica de ese país nos visitará nuevamente y bajo la dirección de Gustavo Dudamel ofrecerá las sinfonías de Tchaikovski en el Teatro Julio Mario Santo Domingo. Serán cuatro días en que el joven maestro demostrará cómo son de buenos los venezolanos buenos.

Dudamel ha hecho una extraordinaria carrera. Nacido en Barquisimeto en 1981, a los diez años tocaba violín, a los 15 dirigió su propio concierto para trombón y antes de cumplir los 20 ya conducía 90 conciertos al año para la orquesta juvenil de su país. Desde hace diez años conduce, como titular, la orquesta filarmónica de Los Ángeles y ha dirigido la filarmónica de Berlín, pero sus coqueteos con el chavismo le han creado mal ambiente. Sin embargo, en las últimas semanas ha fijado distancias con el régimen. Ojalá rompa definitivamente y siga tocando en Colombia. Y recordando a Bach: tocata y fuga.

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La irresponsabilidad de un expresidente calumniador no puede llegar a tanto. No a lo que diga Uribe.

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