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Lucha contrarreloj por la vida

El Tiempo, Cuenca, Ecuador

Foto eltiempo.com.ec

Luego que se retiraron los socorristas, ciudadanos revisaron los escombros de los edificios colapsados en el centro de la parroquia Tarqui.
Conforme avanzan las horas, las esperanzas de encontrar sobrevivientes bajo los escombros de los que fueron edificios y viviendas, van esfumándose debido a que en el ambiente se respira un olor a cuerpos en descomposición.

Las primeras horas de ayer, los rescatistas se esforzaron por encontrar vivos a ciudadanos que quedaron atrapados en las ruinas de lo que fue el casco comercial de la parroquia Tarqui, en Manta.

Decenas de ciudadanos cubiertos los rostros con mascarillas y pañuelos, observaban el trabajo de los voluntarios y de la maquinaria pesada que levantaba los restos de concreto de lo que fueron centros comerciales, consultorios médicos, tiendas y otros negocios.

Al mediodía, los rescatistas del Cuerpo de Bomberos levantaron el campamento, debido a que su trabajo había concluido y para dar paso a otra etapa de búsqueda y remoción de escombros, esto ante la desesperación de moradores que pedían que la búsqueda continúe.

Demoliciones
Cristian Suárez, jefe del equipo de comandos del Grupo de Intervención y Rescate, dijo que según experiencias de unidades de salvamento que han actuado en terremotos ocurridos en diferentes partes del mundo, las posibilidades de encontrar sobrevivientes son de tres días luego del percance, después las esperanzas van descendiendo, sin embargo, dijo que están atentos en caso de escuchar alguna señal de vida entre los escombros.

El jefe policial manifestó que una vez inspeccionados los inmuebles que quedaron en pie, se permitió a los dueños retirar las pertenencias, para proceder con las demoliciones y dar paso a la planificación de la reconstrucción de la ciudad.

Mientras los rescatistas y maquinistas cumplen con sus tareas, los que se quedaron sin techo viven un drama aparte, por las dificultades de sobrevivir, en un clima caluroso que deshidrata y sin agua.

En las calles se observa a decenas de ciudadanos levantando botellones vacíos pidiendo agua a las caravanas de vehículos que llegan con donaciones desde diferentes provincias.

Los organismos encargados de ayudar a los damnificados, piden enviar agua, alimentos que no necesiten ser cocinados, alimentos para canes y medicinas, porque la población empieza a tener problemas de piel, por la falta de agua para el aseo personal.

Calma
Poco a poco la población va superando la crisis emocional que sufrió por el devastador terremoto que según los expertos está dentro de los 10 más fuertes registrados en los últimos años.

Ayer el movimiento vehicular fue intenso, únicamente había el cierre de calles aledañas a las viviendas colapsadas, el servicio eléctrico paulatinamente se va restableciendo. Pero queda mucho por hacer hasta que centenares de familias cuenten con los servicios básicos. (I)

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