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Los Mets ¡a la serie mundial!

Por Antonio Andraus Burgos, New York

Fot Nuevo Herald

Barrieron en 4 partidos a los Cachorros de Chicago, en una final inesperada por el título de la Liga Nacional. Daniel Murphy, el Más Valioso de la ronda.-

 

 

Terry Collins no cabía de la felicidad. Pero todas sus manifestaciones de alegría siempre apuntaban al comportamiento de la totalidad de sus peloteros.

 

Joe Maddon cabizbajo, musitaba entre dientes, que el béisbol tiene cosas que jamás se entienden, pero que pueden pasar. Y ciertamente, pasaron.

 

Ambos se expresaban pocos minutos después de concluir el cuarto juego por la final del titulo de la Liga Nacional, cuando los Mets de Nueva York que eran ligeramente favoritos para ganar 4-3 la corona del Viejo Circuito, se alzó con el galardón al triturar en cuatro partidos consecutivos, a los bien perfilados Cachorros de Chicago tras una sensacional campaña regular, cuando cayeron por tablero de 8 carreras por 3, en su propio parque de pelota, el vetusto Wrigley Field, de Chicago, que una vez más fue colmado por sus sufridos simpatizantes, que volvieron a recordar la ya famosa ‘’maldición de la cabra’’.

 

Quienes creen en eso, allá ellos. Nosotros sostenemos que cuando una novena se amilana, o no juega su béisbol acostumbrado, no se le puede atribuir a las creencias las derrotas o los triunfos. Por ahí no es la cosa.

 

Los Cachorros que ofrecieron espectáculo, buen juego y solidez en todas sus actuaciones dentro de los diamantes durante toda la temporada de este 2015, exhibieron la carencia de un auténtico tercer abridor en la rotación, y de la noche a la mañana, sus bates se silenciaron, sus calidades mentales y espirituales decayeron, y no encontraron las formas de superar a un rival que si bien es cierto elevó todas sus condiciones para derrotarlos, inspirados en momentos oportunos por sus peloteros, también es cierto que supieron comportarse dentro del campo de juego, para explotar todas las equivocaciones que tuvieron sus contrincantes de turno.

 

Lo que nadie esperaba, y esa es la pura verdad, es que los Mets barrieran en cuatro partidos consecutivos a los Cachorros, porque los expertos, los críticos, los entendidos, los estrategas, en fin, todo el mundo beisbolero, consideraban que la final de la Liga Nacional, por lo menos llegaría a un quinto partido, dándole a la novena de la Ciudad de los Vientos la opción de ganar, por lo menos, un partido en la confrontación por la corona de la Nacional, pero no fue así.

Foto  (Nuccio DiNuzzo/Chicago Tribune)

Foto (Nuccio DiNuzzo/Chicago Tribune)

Lo valioso

 

‘’Es un momento especial para mí. Valió la pena la espera. Valió la pena todo el trabajo’’.

 

Las palabras son de Terry Collins, el dirigente de los Mets, quien después de un largo trajinar por el Béisbol Organizado, ahora llega a la disputa de la Serie Mundial con una novena que él ayudó a construir, esperando que la ‘’cosecha de la finca’’ rindiera los frutos y la miel de la fruta madura se pudiera saborear.

 

‘’Después de todos estos años, cuando esto ha sido toda una vida, llegamos a ese Serie a la que todo el que ha jugado este juego quiere llegar’’, sentenció Collins, cuando la champaña lo bañaba de cuerpo entero, producto de la alegría y el jolgorio de sus muchachos en el camerino del Wrigley Field de Chicago.

 

Daniel Murphy, el Jugador Más Valioso en la serie por el Campeonato de la Liga Nacional, quien impone nueva marca para la franquicia de los Mets y para las finales del Viejo Circuito con sus 6 ‘’bambinazos’’ de manera consecutiva en la postemporada, 4 de ellos en la final por el título, bateó de manera increíble, 9 inatrapables en 17 turnos, para un astronómico promedio de 529 puntos, con 6 carreras remolcadas y 6 anotadas, luciéndose además con tres atrapadas de sensación y su participación en jugadas de doble out en forma maravillosa.

 

¿Qué más se le puede pedir a un pelotero para ganar el codiciado trofeo de ser el más valioso de una final? ¡Nada, absolutamente nada más!

 

Detrás de él, a la ofensiva, Lucas Duda ocupó la segunda casilla, tras un comienzo incierto con el bate, al despachar 4 imparables en 10 turnos, para 400 de promedio; el cubano y la chispa en la ofensiva del club desde el pasado 1o. de agosto, Yoenis Céspedes, con 4 inatrapables en 14 turnos, con 286 de promedio, con 3 empujadas y 2 anotadas y el capitán David Wright, con los mismos guarismos a la ofensiva, pero con 1 impulsada y 5 anotadas; mientras que el torpedero venezolano, Wilmer Flóres, con 14 turnos y 4 indiscutibles, también para 286 a la ofensiva, no produjo ni anotó carreras.

 

‘’Ahora mis lágrimas son de alegría… de satisfacción… de tener esta gran oportunidad en mi corta vida como pelotero de las Grandes Ligas’’, confesaba en un rincón el venezolano Wilmer Flóres, el mismo hombre embargado por la tristeza aquella noche del 29 de julio de este año, cuando se enteró de que iba a ser canjeado a los Cerveceros de Milwaukee, traspaso que finalmente no se efectuó, y quien por esas cosas de la vida, le ha correspondido defender el campocorto del club, debido a la fractura de la pierna derecha del titular, el panameño Rubén Tejada, como consecuencia de la criticada actuación del veterano Chase Utley, en una barrida sobre la segunda almohadilla, cuando aquél iniciaba una jugada de doble matanza, en el cierre del séptimo capítulo en el segundo juego de la serie divisional frente a los Dodgers, en el estadio de Los Ángeles.

Y luego aparece la fortaleza de su cuerpo de lanzadores, con victorias para Jacob deGrom, Matt Harvey, Noah Syndergaard, los tres con promedio de edad por debajo de los 26 años, y el veterano de mil batallas, Bartolo Colon, este último en calidad de relevista intermedio, con labor de 1 episodio y un tercio, cuando sustituyó en el cuarto y último desafío al novato de 24 años, Steven Matz, el abridor zurdo, con trabajo de 4 y 2 tercios, para que en total sumaran 4 ganados y 0 perdidos, y 2.00 de carreras limpias por juego; y la inolvidable actuación del ‘’apagafuegos’’ de la novena, el dominicano derecho Jeurys Familia, con 3 juegos salvados en igual número de oportunidades, 4 y dos tercios de actos trabajados, sin permitir carreras, y apenas 2 incogibles, 2 bases por bolas y 3 ponches propinados.

 

Verdad de a puño

Foto El Nuevo Herald

Foto El Nuevo Herald

Joe Maddon, el capataz de los Cachorros debe sentirse orgulloso de su novena pero no satisfecho por la forma en que sus muchachos encararon los cuatro juegos finales por el titulo de la Liga Nacional, frente a los Mets.

 

Él lo sabe y sabe también que su trabajo para encaminar a los Cachorros a la disputa de la Serie Mundial y ganarla, es parte de su proyecto con la organización, quizás para dentro de dos o tres años, porque los diamantes que tiene en sus manos, están en bruto y hay que pulirlos. Es una verdad de a puño.

 

No nos vayamos muy lejos. Kyle Schwarber tiene un gran porvenir, pero le falta afinarse como jugador defensivo, bien sea como guardabosques bien sea como receptor, que es su posición natural, porque dejó mucho que desear como jardinero izquierdo. Kris Bryant y el cubano Jorge Soler, tienen la calidad y el talento suficientes para dar mucho más; Dexter Fowley, Addison Russell y Anthony Rizzo, otro tanto puede esperarse de ellos, y así por el estilo.

 

Es que una novena que batea apenas para 164 en los 4 partidos finales por el título, 21 inatrapables en 128 turnos, contra 269 de sus rivales, con 35 imparables en 130 turnos, con 21 carreras anotadas contra apenas 8 de los Cachorros, nada más puede pensar en que su contrincante simplemente los superó, y de manera amplia.

 

‘’Esas son las cosas del béisbol. Pero tengan la seguridad que esa clase de partidos no se van a volver a presentar por muchos años’’, sostuvo Maddon cuando se refirió en términos generales a los compromisos de sus muchachos frente a los Mets, novena a la que todo le salió bien y todos los parpadeos de sus rivales los aprovecharon mejor.

 

‘’Los lanzadores de los Mets nos dominaron y las cosas no nos salieron bien a la ofensiva en los momentos indispensables. Ellos nos abrumaron ofensivamente desde el comienzo y ese es un buen plan de juego que no pudimos superar’’, expresó Maddon, agregando que la novena tuvo una gran campaña, con 97 ganados y 65 perdidos, volviendo a la postemporada después de siete años de ausencia.

 

Jake Arrieta y Jon Lester, dos excelentes serpentineros de la novena, necesitan a corto plazo, el respaldo de un tercer abridor de potencia y profundidad, para que las cargas se alivien cuando las necesidades del juego ameriten la utilización de uno de ellos en un juego extra, como ocurrió con Arrieta para ganarle a los Piratas de Pittsburgh el juego del comodín, porque ambos llegaron a la fase de la final, con mucho trabajo en sus brazos.

 

No se puede despreciar la actuación de Kyle Hendricks y Jason Hammel, pero Maddon tuvo que hacer uso de sus brazos a sabiendas de la carga que habían tenido durante toda la temporada, tal como ocurrió con Lester y Arrieta.

 

De tal manera que si bien los Cachorros perdieron frente a unos Mets envalentonados y decididos a conquistar otras metas, no le atribuyan nada de esto a la ‘’maldición de la cabra’’ ni a otros cuentos de brujas, porque el porvenir victorioso de la novena de Chicago está a la vuelta de la esquina, quizás en un par de años, y seguramente cuando ello ocurra, todo el mundo se olvidará de las maldiciones y de las brujas de octubre.

 

Con cinco días de descanso, los Mets de Nueva York esperan a su rival de la Liga Americana, que saldrá de la serie que disputan los Azulejos de Toronto y los Reales de Kansas City, que llega a su sexto compromiso, para definir al campeón de la Serie Mundial de este 2015, que empezará a disputarse el próximo martes 27 de octubre, en casa de los campeones de la Liga Americana.

 

 

 

 

 

 

 

 

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