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Los caminos de la duda: el paro del 17 de marzo

Por Alfonso Conde, Semanario Voz

Marcha de mujeres Foto Prensa Rural, Semanario Voz

Además de protestas en la forma de paros cívicos locales o regionales como en Barrancabermeja y la Guajira, habrá interrupción de la producción y el transporte en múltiples sectores además de movilizaciones en todo el país.

 

La verdadera paz se consigue, más allá de los acuerdos para acallar los fusiles, con la solución de los conflictos sociales. Tales conflictos, que se han venido acumulando y represando a lo largo de los años, constituyen, como ahora, la presión suficiente que obliga a la protesta general de la sociedad. La intensidad de la protesta depende en buena medida de su motivación, que hoy es de alto nivel, y de su organización. La organización, cuya construcción se encuentra en proceso, aparece coordinada por la CUT, la CGT y la CTC, en cabeza de sus presidentes en el llamado Comando Nacional Unitario al cual asisten organizaciones sindicales y pensionales, agrarias representadas por la Cumbre Agraria, Étnica y Popular, ambientalistas, estudiantiles, comunales, étnicas, políticas, el transporte y la salud. Los voceros, Pedraza, Gómez y Morantes, podrán no ser lo más representativo de la movilización social pero, formalmente, dirigen el movimiento sindical y ya es la hora de los trabajadores y del movimiento campesino y de su lucha coordinada.

El 17 de marzo próximo, día del paro nacional convocado por la coordinación mencionada, además de protestas en la forma de paros cívicos locales o regionales como en Barrancabermeja y la Guajira, habrá interrupción de la producción y el transporte en múltiples sectores además de movilizaciones en todo el país. Se inicia un ciclo de protestas por la situación social y para consolidar la construcción de los acuerdos de paz con todas las insurgencias. Luego vendrán las movilizaciones del 9 de abril, por la paz y la refrendación de los acuerdos de La Habana, y del 1 de mayo, preparatorias de un Paro Cívico Nacional.

Se protesta por el hambre en la Guajira, contra la política neoliberal y por la defensa del patrimonio nacional, contra las privatizaciones en el sector energético y otros, contra el gran deterioro del ingreso de los colombianos y la consecuente reducción de la capacidad de consumo, por alza general de salarios, contra el deterioro ambiental derivado de la locomotora minera, por la defensa del agua, contra las reformas presentadas o proyectadas que afectan a los trabajadores, por el cumplimiento de acuerdos con campesinos, maestros y pensionados, por salud y educación de calidad para todos los colombianos, contra la corrupción estatal y el robo continuado a la sociedad.

En el centro de la protesta nacional se resaltará el apoyo social al proceso de diálogos que se desarrolla en Cuba entre la insurgencia de las FARC y el gobierno de Santos, por su culminación y refrendación popular, y la exigencia de iniciación de conversaciones públicas con las otras insurgencias.

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