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Los arquitectos detrás del Nobel

Por LASILLAVACIA.COM

Al recibir el anuncio del Nobel de Paz, el presidente Juan Manuel Santos dijo que ese “honroso premio es también un tributo a todas aquellas personas que han contribuido a que estemos a punto de lograr esa paz tan anhelada, a los negociadores de ambas partes, y a tantas otras personas e instituciones que nos han apoyado en este proceso”……..
CONTEXTO
LA SILLA

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Se necesita un “tipo” como Santos

……Pero los arquitectos principales de la obra –los dos sin los cuales el proceso no habría salido como salió- son Humberto de la Calle y Sergio Jaramillo.

El jefe del equipo negociador Humberto de la Calle y el Alto Comisionado de Paz Sergio Jaramillo hicieron un duo dinámico, un matrimonio insospechado, entre dos personas que no podían ser más diferentes el uno del otro.

De la Calle, un hombre con una habilidad comunicadora única y una gran inteligencia emocional; Jaramillo, mucho más introvertido, perfeccionista y obsesionado por cada uno de los detalles del proceso.

Eran temperamentos muy diferentes y la convivencia no fue fácil. Pero sobrevivieron el uno al otro y aprendieron a quererse y respetarse…….

El dúo dinámico

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El Nobel de paz le da oxigeno a Santos para ahora sí conseguirla

……El aporte de De la Calle

Una vez llegaban a un consenso del lado del Gobierno, en la mesa de negociación con las Farc primaba la disciplina siempre bajo la batuta de De de la Calle.

Varias de las fuentes con las que habló La Silla rescataban en esto la disciplina del general Mora, que daba unas discusiones internas muy fuertes y luego hacía una defensa monolítica frente a las Farc.

Esta disciplina en el equipo fue obra de De la Calle, que desde el principio fijó unas reglas de comportamiento muy claras a todo el equipo de negociadores y a sus asesores. Una de ellas, que fue clave, era la restricción de entablar una relación directa con las Farc sin permiso expreso de él.

 

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Sergio Jaramillo, la estrategia de Santos para no repetir el Caguan

También prohibió hablar con nadie por fuera de la casa del embajador de Colombia (donde estaban seguros de no estar chuzados), y ni hablar de tener una relación social con los guerrilleros. Los antecedentes del Caguán pendían como un fantasma sobre la Mesa y durante los cuatro años de intenso trabajo nadie nunca vio una foto de algún tipo de interacción personal entre el equipo del gobierno y el de las Farc.

Quizás eso funcionó hasta que entró al final la Canciller y atribuyó a esta falta de empatía personal una de las razones de la lentitud en la negociación e intentó construir puentes personales con el otro lado.

De la Calle le aportó al proceso de paz toda la credibilidad de tener como director una persona con una actividad pública moderada, sensata, seria y rigurosa. Es tal su credibilidad que nadie de peso, durante estos cuatro años, se atrevió a criticarlo, a diferencia de Jaramillo, que terminó siendo el pararrayos de todos los lados en parte por su personalidad compleja y en parte porque no tenía sino el poder que le daba su inteligencia.

 

Humberto de La Calle, el capitán del equipo negociador

Humberto de La Calle, el capitán del equipo negociador

Lo más crítico en una negociación es que la gente confíe en sus negociadores, y De la Calle logró mantener esa confianza al interior del equipo y hacia fuera.

“Nadie tiene una capacidad argumentativa como la de De la Calle”, dice Riveros. “Es una combinación de profundidad, lógica, e inteligencia”.

Su capacidad de seducción con su retórica y argumentación que algunos, de manera afectuosa, dicen que parece “un culebrero”.

De la Calle también aportó no solo su conocimiento jurídico sino el prestigio de ese conocimiento que –como le dijo alguien que lo conoce a La Silla- “puede ser incluso más de lo que sabe”.

Pero entre todo lo que contribuyó, quizás lo que más aportó De la Calle fue una altura moral al proceso.

“Humberto lideraba las conversaciones en la mesa y aunque eran muy duras siempre fueron respetuosas”, dijo a La Silla Lizarazo. “Los de las Farc a veces sentían mucho respeto por él”.

Una vez alguien en el equipo mencionó un episodio de la vida personal de Iván Márquez y el regaño de De la Calle fue suficiente para poner el estándar sobre el tipo de respeto que debía imperar.

La mesura y el aguante de De la Calle también fueron fundamentales para ayudar al equipo a tramitar las movidas de Santos, cuando usando canales alternos les mandaba ‘competencia’ a negociar, como cuando envió a su hermano Enrique, cuando mandó al equipo de juristas que negociaron el punto de justicia transicional y, al final, cuando llegaron la Canciller, Juan Fernando Cristo y Rafael Pardo y casi no dejan entrar a los del equipo negociador a las sesiones para finiquitar el punto del fin del conflicto.

Santos lo hacía sin consultarles, lo que ofendía profundamente a miembros del equipo, pero De la Calle siempre ayudó a que entendieran que había algo más importante por encima de sus egos maltratados.
…..-“La combinación de claridad y amplitud mental, rectitud y espinazo para defender lo que había que defender, la comprensión de lo que está detrás de una negociación y también el humor que tiene Humberto de la Calle no la tiene nadie más en Colombia”, dijo Jaramillo de De la Calle unos días antes del plebiscito “Jamás hubiéramos llegado al Acuerdo sin él”.
……….Por eso, el Nobel que se gana hoy Santos -y sin quitarle el mérito- también se debe a ellos.

 

 

 

 

 

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